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Recomiendan dosis más potentes de radioterapia contra el cáncer de próstata
Londres, mayo 3, 2007.-
Un estudio de científicos del Reino Unido, Australia y Nueva Zelanda
recomienda aplicar dosis más potentes de radioterapia a los enfermos de
cáncer de próstata para conseguir un mejor control del tumor y reducir la
necesidad de los tratamientos de último recurso.
Esta
recomendación, que recoge la revista médica especializada "The Lancet
Oncology" en su edición de internet, es la conclusión a la que llegó el
grupo de científicos liderado por David Dearnaley, del Instituto británico
de Investigación para el Cáncer, después de realizar varias pruebas a 843
pacientes de cáncer de próstata.
Desde 1998
a 2000 los científicos suministraron a los enfermos dosis bianuales de
radioterapia conformada, aquella que utiliza un ordenador para recrear el
tumor en tres dimensiones, y desde 2000 a 2002, hasta que dieron por
terminadas las pruebas, redujeron su frecuencia a la mitad.
En una
selección hecha al azar, los pacientes fueron divididos en dos grupos, los
que recibieron una dosis estándar de este tipo de radioterapia y los que se
sometieron a sesiones más potentes.
Gracias al
seguimiento posterior de los pacientes, los científicos descubrieron que las
dosis elevadas de radioterapia contribuyeron a evitar la reaparición del
cáncer de próstata y a reducir la necesidad de tratamiento hormonal
adicional.
"Nuestras
pruebas muestran una reducción en los pacientes sometidos a las dosis
elevadas de radioterapia que necesitan pasar por la supresión de andrógenos
como último recurso", indican los investigadores en el informe.
Según los
científicos, si los pacientes hubieran sido tratados con la radioterapia de
haz externo, en la que la fuente de irradiación está a cierta distancia del
paciente, un 33 por ciento de ellos habría recaído o incluso muerto.
"Las
pruebas (realizadas) son importantes porque subrayan las ventajas de una
dosis más elevada de radioterapia, pero también porque advierten de la
necesidad de continuar mejorando las técnicas de radiación", asegura
Dearnaley.
En este
sentido, los investigadores reconocen ciertos efectos secundarios negativos
que las actuales técnicas de radioterapia pueden acarrear a los pacientes.
"Los
primeros efectos secundarios adversos en aparecer, que ya habían sido
recogidos por otros estudios, muestran un aumento poco duradero en la
toxicidad de la vejiga y los intestinos de aquellos que recibieron las dosis
más elevadas de radioterapia durante el periodo inmediatamente posterior al
tratamiento", afirman.
Los
investigadores instan a la comunidad científica internacional a seguir
investigando para desarrollar unas técnicas parecidas para otro tipo de
tumores.
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