Salud

Año 6.6 Edición Digital Nº 63

 
 

Portada

Nacional

Opinión

Internacional

América Latina

New Jersey

Economía

Cultural

Deportes

Salud

Migraciones

Comunidad

Entretenimiento

  Enlaces
 

Congreso de los Estados Unidos

Alan García Pérez

Apra News

Victor Vega

Fotos Peruanas

Cámara de Comercio Hispana de Virginia
 

E-mail
 

 

Se utilizan poco las "bombas inteligentes" contra linfomas

WASHINGTON, abril 30 2007.- Apenas una fracción de pacientes con tratamientos por linfoma difíciles de tratar han consumido dos fármacos avanzados, apodados "bombas inteligentes" que llevan las radiaciones directamente a las células cancerosas con apenas un par de inyecciones que se aplican con diferencia de dos semanas entre una y otra, en lugar de los tratamientos que pueden durar meses.

El fracaso en su mercadeo ha provocado que uno de los fabricantes intente vender a cualquier costo uno de los medicamentos, y ha provocado la desilusión de algunos especialistas, que temen que esto podría poner en peligro los esfuerzos que buscan mayores avances dentro de un campo nuevo en la lucha contra varios tipos de cáncer.

A este tipo de terapias se les conoce como radio inmunoterapia, que dota a células del sistema imnunológico (anticuerpos) con un fármaco radiactivo. Los anticuerpos atacan a las células cancerosas, las cuales liberan su carga radiactiva, sin causar graves daños a los tejidos circundantes como sí ocurre con la quimioterapia.

Sólo dos fármacos para combatir el cáncer linfático se venden bajo las marcas Zevalin y Bexxar. Sin embargo, se están efectuando en sus primeras etapas más de seis estudios contra otros tipos de cáncer particularmente virulentos, como el cáncer pancreático, el cáncer cerebral, y casos avanzados de cáncer de próstata.

El asunto es que a pesar de que las investigaciones demostraron que los fármacos trabajan estupendamente, menos del 10% de los pacientes de linfomas que son candidatos a usar Zevalin y Bexxar lo emplean, indicó el médico Mark Kaminski, de la Universidad de Michigan, un hematólogo que fue coinventor de Bexxar.

¿Por qué? los especialistas dan una compleja lista de razones por las cuales no se utiliza, sobre todo la del hecho de que en Estados Unidos la mayoría de los oncólogos no tienen licencias para administrar la infusión radiactiva y deben referir a sus pacientes a un médico nuclear.

Asimismo, existe confusión sobre los riesgos de la radiación, pues los estudios destacan que los fármacos provocan daños mínimos y estos medicamentos trabajan mejor al principio de la terapia, y no como tratamiento de último recurso.

"Hay muchas razones para emplearlos, pero parece haber una inercia en su contra. Esto ciertamente lo compruebo con pesar", señaló el doctor Mitchell Smith, director de linfomas en el Centro de Cáncer Fox Chase en Filadelfia.

Regresar a Salud

 

 

1 1