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Bush va al Congreso para revivir reforma migratoria
WASHINGTON, junio 11, 2007.-
El presidente George W. Bush emprenderá el martes una gestión directa en el
Capitolio para impulsar la reanudación del debate de una de sus mayores
propuestas de gobierno: la reforma de inmigración.
Si tiene
éxito, el proyecto puede volver al Senado antes de diciembre. Si no, se
quedaría archivado por lo menos hasta después de la instalación de un nuevo
presidente, en enero de 2009.
Bush hará
la gestión apenas unas horas después de su arribo de una gira de una semana
por Europa durante la cual expresó frustración debido a que la falta de
apoyo, mayoritariamente de miembros de su propio partido, forzó el retiro
del proyecto de la agenda senatorial.
En el
Capitolio, Bush almorzará con varios senadores de la bancada oficialista
republicana para pedirles alinearse con el proyecto, al cual considera
"mejor que vivir con el actual statu-quo".
Pese a su
confianza, Bush enfrentará interlocutores ciertamente hostiles que han
mostrado poco interés en seguirlo en un tema que ha dividido dentro de su
propio partido.
"Cada vez
que el debate se actualiza, la popularidad del presidente baja", dijo el
encuestador independiente Scott Rasmussen. "Esto no es positivo en términos
del deseo (de los legisladores) de oírlo sobre la materia".
"Incluso
en las propias bases republicanas el nivel de apoyo al presidente se
reduce", agregó.
Pero, el
presidente ya ha sacado adelante con esa estrategia --raramente vista--
iniciativas que estaban en dificultades como la aprobación del tratado de
libre comercio para Centroamérica (CAFTA-RD), en 2005.
"Creo que
lo podemos hacer", dijo Bush sobre la reforma migratoria hablando el lunes
en Sofía, Bulgaria. "Nos vemos en la firma de la ley".
Calificado
por sus opositores como amnistía de unos 12 millones indocumentados, el
proyecto no contiene esa palabra y el propio presidente la rechaza afirmando
que está por un punto intermedio.
El
proyecto fue retirado de agenda el jueves por el senador Harry Reid, líder
de la mayoría demócrata, debido a que la consulta para terminar el debate y
pasar a la votación recibió solo 45 de los 60 votos que necesitaba.
Reid ha
dicho que dos semanas de debates eran suficiente en un Senado que tenía por
delante la reforma energética, la permanencia en el cargo del secretario de
Justicia Alberto Gonzales y la guerra en Irak.
Uno de los
que almorzará con Bush es el senador Jon Kyl, republicano que había incluso
promovido un proyecto propio antes que la Casa Blanca y Senado llegaran a un
entendimiento el mes pasado.
Al
anunciarse, Kyl calificó ese entendimiento como "la mejor oportunidad de
sacar adelante una iniciativa bipartidista sobre este problema". Luego de
dos semanas, el legislador del estado fronterizo de Arizona dijo, sin
embargo, que estaba "decepcionado" por el giro del debate.
Bush irá
al Capitolio luego que Reid le atribuyera una "gran responsabilidad por el
fracaso" de la semana pasada, aduciendo que, como líder del Partido
Republicano, no hizo una buena gestión entre los legisladores de su partido.
El
secretario de Comercio Carlos Gutiérrez ha rechazado esa afirmación y dijo
que el gobierno deseaba que el proyecto fuese activado nuevamente por Reid
en el menor tiempo posible.
Reid
manifestó que el Senado no podía dedicarle mucho tiempo a un proyecto que
tenía el apoyo de los dos partidos por lo que trató de terminar el debate en
dos semanas.
Esa
premura ha sido criticada por otros legisladores, entre ellos el senador
Edward Kennedy, de la misma bancada de Reid y un promotor de la reforma.
"Personalmente, creo que si hubiéramos dispuesto de más tiempo este proyecto
pudo haber llegado a su conclusión", dijo Kennedy.
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