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Bush veta proyecto de retiro de fuerzas de Irak
WASHINGTON, mayo 1, 2007.-
Finalmente, ninguno de los bandos se mostró dispuesto a ceder en lo más
mínimo, ni a renunciar a la última palabra.
En un
lapso de dos horas el martes, el presidente George W. Bush recibió, vetó y
condenó públicamente un proyecto de ley que ordenaba el regreso de las
fuerzas de Irak. Los demócratas, que habían preparado una ceremonia
espectacular para la firma, volvieron a las cámaras de televisión para
fustigar a Bush por su rechazo.
"Mantener
a nuestras fuerzas empantanadas en una guerra civil sin final previsible
complace al presidente, pero no a nosotros ni a la mayoría de los
estadounidenses", dijo el titular del bloque mayoritario del Senado, Harry
Reid.
Fue una
jornada políticamente dramática, en el cuarto aniversario del discurso en el
que Bush, vestido con uniforme de aviador, declaró a bordo de un
portaaviones que habían finalizado las principales operaciones militares en
Irak, delante de un cartel con la leyenda, "Misión cumplida".
Vetó el
proyecto al regresar a la Casa Blanca de una visita a la base aérea MacDill
de Tampa, Florida, sede del Mando Central estadounidense, que supervisa las
operaciones militares en Irak y todo el Medio Oriente.
El
proyecto de retiro "es una receta para el caos y la confusión y no debemos
imponerlo a nuestra tropa", dijo Bush en una declaración transmitida por
televisión a todo el país desde la Casa Blanca. Dijo que el proyecto
"impondría un plazo rígido y artificial" para el retiro de efectivos y "es
ilógico decirle al enemigo cuándo piensa uno empezar a retirarse".
Los
demócratas acusaron a Bush de desoir el deseo de los estadounidenses de
poner fin a la guerra, que ha cobrado las vidas de más de 3.350 militares.
"El
presidente quiere un cheque en blanco", dijo la presidente de la Cámara de
Representantes, Nancy Pelosi, minutos después del discurso de Bush. "El
Congreso no se lo dará". Dijo que el Congreso colaboraría con Bush en busca
de terreno común, pero agregó que había una "gran distancia" entre ambos en
cuanto a Irak.
Reid dijo
que Bush tiene la obligación de exponer su plan para poner fin a la guerra.
"Si el
presidente cree que al vetar este proyecto nos impedirá seguir trabajando
para cambiar el rumbo de la guerra en Irak, se equivoca", dijo el senador
por Nevada.
El
proyecto fue en definitiva un regaño al presidente, algo desusado en tiempos
de guerra, y una afirmación por los demócratas de que el Congreso debe
cumplir un papel importante en Irak.
Al carecer
de los votos para superar el veto presidencial, los dirigentes demócratas
estudiaron discretamente qué deberían incluir o deberían dejar de lado en la
nueva versión de su ley de egresos por 124.000 millones de dólares.
Bush se
reunirá con los líderes del Congreso, tanto demócratas como republicanos, el
miércoles para discutir una nueva iniciativa.
Bush
indicó que los demócratas habían mostrado su postura política al aprobar una
ley en contra de la guerra. "Ellos ya han enviado su mensaje y ahora es
tiempo de dejar atrás la política y respaldar a nuestros soldados con los
fondos", señaló el presidente.
El
mandatario indicó que la necesidad de actuar es urgente pues sin una
iniciativa para pagar por los gastos de la guerra, las fuerzas armadas se
verán obligadas a considerar el recorte en sus gastos militares o en la
reparación de equipos.
"Nuestros
soldados y sus familias merecen algo mejor y sus dirigentes electos también
pueden hacer un mejor trabajo", dijo Bush.
"Cualquiera que sean nuestras diferencias, ciertamente podemos estar de
acuerdo que nuestros soldados son merecedores de estos fondos y que tenemos
la responsabilidad de entregárselos sin mayor demora", indicó el presidente.
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