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Renunciará subsecretario de Justicia de EEUU
WASHINGTON, mayo 14, 2007.-
El subsecretario de Justicia Paul McNulty dijo el lunes que renunciará,
convirtiéndose en el funcionario de mayor rango en el gobierno en dimitir a
consecuencia del escándalo generado por el despido de varios fiscales
federales.
McNulty,
quien ha estado en el puesto durante 18 meses, anunció su decisión en una
reunión a puerta cerrada con fiscales federales en San Antonio. El
funcionario les dijo a los presentes que seguirá en el puesto hasta fin de
año o hasta que el Senado apruebe a su sucesor, según algunos asesores del
departamento.
Además,
McNulty envió una carta de renuncia de una cuartilla al secretario de
Justicia Alberto Gonzales, cuyo puesto también ha estado en jaque por los
despidos y el escándalo que éstos provocaron.
"Dos
décadas de servicio público me llevan a emprender una transición largamente
postergada en mi carrera", escribió McNulty, sin mencionar la controversia
por los despidos.
Gonzales
tampoco abordó el asunto en un comunicado de respuesta, en el que consideró
a McNulty "un líder reflexivo y dinámico".
"Paul es
un servidor público sobresaliente y un buen abogado que ha sido muy
apreciado aquí en el departamento, por mí y por muchos otros, como colega y
amigo", dijo Gonzales.
Algunos
asesores dijeron que McNulty había contemplado durante meses la posibilidad
de renunciar, y nunca tuvo la intención de fungir durante más de dos años
como subsecretario.
Pero según
los asesores, la decisión se habría apresurado porque McNulty estaba
descontento de que se le vinculara con el despido de los fiscales. El
Congreso investiga ese caso para determinar si los ocho fiscales federales
fueron despedidos por motivos políticos.
Los
asesores solicitaron permanecer en el anonimato porque no tenían
autorización de hablar públicamente sobre la decisión.
McNulty
había causado también el disgusto de su jefe Gonzales en febrero, al
testificar que al menos uno de los fiscales despedidos había recibido la
orden de ceder el puesto a un protegido de Karl Rove, el principal asesor
político de Bush.
Gonzales,
quien ha rechazado las peticiones de los legisladores para que renuncie,
sostiene que los despidos fueron apropiados y obedecieron al desempeño
deslucido de los fiscales.
Otros dos
ex funcionarios del Departamento de Justicia _Kyle Sampson, el jefe del
personal de Gonzales, y Monica Goodling, coordinadora de enlace con la Casa
Blanca_ han renunciado en los últimos dos meses por el despido de los
fiscales.
Se
desconoce a qué se dedicará McNulty cuando deje el Departamento de Justicia,
donde ha ocupado varios puestos prominentes en el gobierno del presidente
George W. Bush y de su padre, el ex mandatario George Bush.
McNulty
fungió además durante un par de años como fiscal federal en el suburbio de
Alexandria, Virginia, un puesto que asumió tres días después de los
atentados terroristas del 11 de septiembre del 2001, y al que se refirió
como "uno de los mejores trabajos que uno podría tener".
Como
fiscal, McNulty se concentró en los casos de terrorismo, incluido aquél en
el que se halló culpable a Zacarias Moussaoui, quien admitió que había
realizado planes con los aeropiratas del 11 de septiembre y se libró de la
pena de muerte.
Pero
fueron precisamente los acuerdos en relación con sus ex colegas, los
fiscales, lo que habría precipitado ahora la renuncia de McNulty.
Parte de
su trabajo consistía en supervisar a los 93 fiscales federales del país.
McNulty y Gonzales aprobaron la lista de fiscales que serían despedidos a
finales del año pasado.
Algunos
documentos muestran que McNulty asistió también a varias reuniones sobre los
despidos, tanto en el Departamento de Justicia como en la Casa Blanca,
incluido un encuentro al que acudió Rove.
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