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Posada regresa a Miami mientras Venezuela y Nicaragua insisten en
extradición
Miami /
Caracas, mayo 9, 2007.-
El anticastrista Luis Posada Carriles regresará a Miami tras la decisión
judicial que lo dejó en libertad por un presunto fraude migratorio, aunque
Venezuela y Nicaragua insistieron en que pedirán a EE.UU. su extradición por
terrorismo.
Posada
Carriles, uno de los más enconados enemigos del gobernante cubano Fidel
Castro, obtuvo el martes su libertad en El Paso,
Texas,
después de que la jueza Kathleen Cardone excluyó la principal prueba del
caso presentada por la Fiscalía.
A pesar de
regresar a Miami en libertad, Posada Carriles, cubano naturalizado
venezolano, que fue agente de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), aún
enfrenta problemas con la justicia ya que el gobierno estadounidense puede
apelar el fallo en un plazo máximo de diez días.
El fallo
que lo dejó en libertad exacerbó al gobierno venezolano y el presidente de
ese país, Hugo Chávez, consideró hoy que la liberación del "terrorista"
Posada Carriles desacredita cada vez más al gobierno de Estados Unidos ante
la opinión pública mundial.
"En la
medida en que el imperio norteamericano siga tomando medidas como ésta, más
se irá debilitando ante los ojos del mundo. Estamos en presencia del inicio
del fin de la era imperial, para bien de la humanidad", dijo Chávez.
Venezuela
y Cuba acusan al anticastrista de la voladura de un avión de Cubana de
Aviación en 1976, hecho en el que murieron 73 personas.
Previamente, el canciller venezolano, Nicolás Maduro, subrayó que su país
volverá a pedir "la extradición del reconocido terrorista Posada Carriles".
Maduro
hizo el anuncio en una rueda de prensa conjunta en Caracas con su homólogo
cubano, Felipe Pérez Roque, quien señaló que el hecho de que Posada Carriles
esté libre es una prueba de la hipocresía y la doble moral del gobierno
estadounidense.
En la
misma línea del canciller, el diario Granma, órgano oficial del Partido
Comunista de Cuba, señaló: "libre el terrorista, se consuma la impunidad".
Posada, de
79 años, colaboraba para la CIA en Venezuela cuando fue dinamitado el avión
de Cubana de Aviación.
Después
trabajó para esa agencia en Nicaragua tras fugarse de la cárcel venezolana
en la que esperaba sentencia definitiva por ese atentado.
Pese a que
es requerido por los gobiernos de La Habana y Caracas, Posada Carriles no
puede ser enviado ni a Cuba ni a Venezuela porque otro juez estadounidense
consideró que existe el riesgo de que sea torturado en esos países.
Posada
Carriles, también es acusado por Cuba de varios atentados terroristas contra
lugares turísticos de La Habana en 1997.
Otro de
los asuntos pendientes de Posada Carriles es una orden de deportación
diferida por su entrada ilegal a Estados Unidos, y tendría que dejar el
territorio estadounidense si un tercer país decide aceptarlo.
Hasta
ahora ningún país le ha abierto las puertas, y sólo Nicaragua, aliado de
Cuba y de Venezuela, reiteró hoy que pedirá a Washington que le envíe a
Posada Carriles para juzgarlo por terrorismo.
El
gobierno nicaragüense emitió un comunicado en el que condenó la decisión de
la jueza Cardone y señaló que Posada Carriles es un "terrorista confeso".
El texto
reiteró la "solicitud formal de extradición de Posada Carriles, a fin de que
sea juzgado en Nicaragua por operaciones de terrorismo en nuestro país
durante los años 80", cuando supuestamente colaboró con la "contra", que en
esa época combatía al primer gobierno sandinista.
Por su
parte, Felipe Millán, abogado del cubano en el caso penal de inmigración,
dijo que desconocía esa solicitud y que "ese es un nuevo problema a
considerar".
El exilio
cubano en Estados Unidos celebró hoy el fallo judicial que desestimó los
cargos contra Posada Carriles, admirado por muchos de sus compatriotas por
su oposición a Castro.
Sin
embargo, un grupo de congresistas demócratas pidió al presidente
estadounidense, George W. Bush, tomar medidas para capturar a Posada
Carriles por actos terroristas.
El
representante Bill Delahunt advirtió en un comunicado que si EE.UU. no
recurre a todos los medios legales para detener al anticastrista y llevarlo
ante la Justicia, "enviará un mensaje al mundo de que Bush cree en el viejo
adagio de que 'el terrorista de unos es un combatiente de la libertad para
otros'".
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