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Demócratas EEUU frustrados por debate sobre inmigración
WASHINGTON, mayo 10, 2007.-
La Casa Blanca pone en peligro el apoyo bipartidista a una reforma a las
políticas de inmigración al ir demasiado lejos para complacer a los
republicanos conservadores, dijeron el jueves los demócratas del Senado.
Los
demócratas indicaron que no renunciarían al debate sobre inmigración, pero
que varios están decepcionados con el manejo del presidente George W. Bush
sobre las discusiones, en las que han participado altos funcionarios del
Gobierno junto a senadores oficialistas y de oposición.
El senador
demócrata Richard Durbin, de Illinois, afirmó que la Casa Blanca está
"actuando para satisfacer a dos o tres senadores republicanos" que se
opusieron al proyecto de ley aprobado el año pasado por la Cámara alta.
Según
Durbin, al hacer eso "ellos están dejando atrás a la mayoría de demócratas y
republicanos."
La ley del
año pasado, que jamás fue evaluada por la Cámara de Representantes, combina
duras medidas de seguridad fronteriza y laboral con un plan para entregar
una amnistía a millones de inmigrantes ilegales, otorgándoles la oportunidad
de convertirse en ciudadanos estadounidenses.
El texto
también habría creado un programa de trabajadores huéspedes que
eventualmente hubiese permitido que algunos obreros se conviertan en
ciudadanos.
Una nueva
iniciativa posiblemente establecería formas mucho más severas para que los
inmigrantes regularicen su situación legal y retrasaría el programa de
documentación hasta que los proyectos de seguridad fronteriza y laboral
estén operativos.
El
portavoz de la Casa Blanca Scott Stanzel restó importancia las quejas de los
demócratas, quienes tienen una estrecha mayoría en el Senado.
"El
presidente se ha reunido con muchos legisladores sobre este tema,
recientemente se ha entrevistado con (...) la Conferencia hispana de la
Cámara baja," aseveró Stanzel.
Pese a las
objeciones de los republicanos, los demócratas señalaron que la próxima
semana planean llevar a debate el proyecto de ley aprobado por el Senado el
año pasado.
Los
negociadores han sostenido reuniones privadas durante semanas. Los
republicanos, que hasta ahora han estado profundamente divididos sobre la
materia, están preocupados de que un debate parlamentario prematuro pueda
incitar las pasiones políticas y desbaratar las negociaciones.
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