Migraciones

Año 6.7 Edición Digital Nº 64

 
 

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Acuerdo para reforma migratoria en EE.UU. es recibido con optimismo moderado

Washington, mayo 17, 2007.- El acuerdo marco de hoy entre republicanos y demócratas del Congreso de EE.UU. y la Casa Blanca para el debate de una reforma migratoria integral fue calificado como positivo por diversos gobiernos y organizaciones, aunque desde ya genera desconfianza entre algunos grupos políticos.

El pacto busca impulsar la aprobación de una reforma migratoria integral, cuyos debates comenzarán el próximo lunes, y que prevé una mayor vigilancia fronteriza, la legalización de buena parte de los doce millones de inmigrantes indocumentados y un programa de trabajadores temporales.

También establece un sistema de verificación del estatus migratorio de los empleados, la reunificación familiar y un sistema de puntos para futuros inmigrantes, entre otros elementos.

En general, las reacciones al acuerdo fueron bastante predecibles: muchos legisladores moderados y grupos pro-inmigrantes lo acogieron como un buen punto de partida pero recomendaron modificaciones.

El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, dijo que está "ansioso" de firmar una reforma lo antes posible.

En su opinión, el plan "crearía un sistema de inmigración seguro, productivo, ordenado y justo".

Los legisladores hispanos, junto a la presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, instaron al Congreso a que apruebe este año una iniciativa migratoria "dura pero justa, que trate a los inmigrantes de forma digna".

El líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, manifestó en cambio "graves preocupaciones" sobre algunos aspectos del acuerdo, entre ellos el plan de trabajadores temporales, y anotó que se tiene "que mejorar este proyecto durante el proceso legislativo".

Los congresistas de corte conservador, incluyendo el senador demócrata Robert Byrd y grupos afines, inmediatamente lo rechazaron como una "amnistía" disfrazada de reforma que, a su juicio, no merecen los inmigrantes indocumentados.

Algunos aspirantes presidenciales, como el senador republicano John McCain y su colega demócrata Hillary Clinton, también reaccionaron al acuerdo.

McCain dijo que apoya el acuerdo porque castigará la contratación de indocumentados y evitará los errores de la amnistía de 1986, que no frenó la inmigración ilegal.

 

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