|
Acuerdo para reforma migratoria en EE.UU. es recibido con optimismo moderado
Washington, mayo 17, 2007.-
El acuerdo marco de hoy entre republicanos y demócratas del Congreso de
EE.UU. y la Casa Blanca para el debate de una reforma migratoria integral
fue calificado como positivo por diversos gobiernos y organizaciones, aunque
desde ya genera desconfianza entre algunos grupos políticos.
El pacto
busca impulsar la aprobación de una reforma migratoria integral, cuyos
debates comenzarán el próximo lunes, y que prevé una mayor vigilancia
fronteriza, la legalización de buena parte de los doce millones de
inmigrantes indocumentados y un programa de trabajadores temporales.
También
establece un sistema de verificación del estatus migratorio de los
empleados, la reunificación familiar y un sistema de puntos para futuros
inmigrantes, entre otros elementos.
En
general, las reacciones al acuerdo fueron bastante predecibles: muchos
legisladores moderados y grupos pro-inmigrantes lo acogieron como un buen
punto de partida pero recomendaron modificaciones.
El
presidente de Estados Unidos, George W. Bush, dijo que está "ansioso" de
firmar una reforma lo antes posible.
En su
opinión, el plan "crearía un sistema de inmigración seguro, productivo,
ordenado y justo".
Los
legisladores hispanos, junto a la presidenta de la Cámara de Representantes,
la demócrata Nancy Pelosi, instaron al Congreso a que apruebe este año una
iniciativa migratoria "dura pero justa, que trate a los inmigrantes de forma
digna".
El líder
de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, manifestó en cambio
"graves preocupaciones" sobre algunos aspectos del acuerdo, entre ellos el
plan de trabajadores temporales, y anotó que se tiene "que mejorar este
proyecto durante el proceso legislativo".
Los
congresistas de corte conservador, incluyendo el senador demócrata Robert
Byrd y grupos afines, inmediatamente lo rechazaron como una "amnistía"
disfrazada de reforma que, a su juicio, no merecen los inmigrantes
indocumentados.
Algunos
aspirantes presidenciales, como el senador republicano John McCain y su
colega demócrata Hillary Clinton, también reaccionaron al acuerdo.
McCain
dijo que apoya el acuerdo porque castigará la contratación de indocumentados
y evitará los errores de la amnistía de 1986, que no frenó la inmigración
ilegal.
|