Migraciones

Año 6.7 Edición Digital Nº 64

 
 

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Receso en el debate sobre reformas migratorias

WASHINGTON, mayo 25, 2007.- Los legisladores se preparaban el viernes para un contragolpe político de los sectores liberales y conservadores por una amplia reforma inmigratoria que permanecerá en remojo mientras los senadores permanecen en sus estados durante el fin de semana festivo por el Día de los Caídos.

El receso, que se extenderá hasta el feriado del lunes, servirá para que los congresistas se prepararen para hacer frente al descontento reinante entre liberales y conservadores por el acuerdo.

Tanto los opositores como los partidarios de la iniciativa dijeron que utilizarán los días del receso para influenciar a los senadores que votarán a su regreso.

El proyecto crea un programa de trabajadores invitados y allana el camino de los indocumentados a la ciudadanía, al tiempo que refuerza la seguridad fronteriza.

"Al entrar en el fin de semana del Día de los Caídos, los miembros del Bloque de Reforma de Inmigración irán a sus distritos y le recordarán a sus electores sobre el daño a largo plazo que provocará la aprobación de un programa de amnistía a nuestros esfuerzos de atender la inmigración ilegal", expresó Brian Bilbray, uno de los legisladores del oficialismo republicano que se opone a la medida.

Una coalición de organizaciones que presiona activamente para que se apruebe el proyecto de ley, integrada por sindicatos de trabajadores, activistas hispanos y grupos religiosos, también planeaba presionar a los legisladores que la apoyaron para que no den marcha atrás.

Los legisladores ya comenzaron a escuchar las voces de oposición a la medida.

"He aprendido algunas palabras nuevas de algunos de mis electores", manifestó el senador del oficialismo republicano Jon Kyl, un conservador influyente que ha sido muy criticado en su estado fronterizo de Arizona por llegar a un acuerdo con la oposición demócrata para reformar las normativas de inmigración.

El Senado comenzó a analizar la iniciativa esta semana y la retomará después del receso del fin de semana.

El proyecto incluye iniciativas apoyadas por los sectores conservadores, como un programa de verificación del estatus legal de los inmigrantes para evitar que los indocumentados consigan empleo, y un nuevo sistema que prioriza la educación y las habilidades de las personas al momento de decidir quién puede inmigrar a este país. Hasta ahora era más fácil para quienes tenían familiares.

Los liberales consideran que la nueva cláusula es injusta para las familias y se opone al programa de trabajadores temporales, que permitiría que los extranjeros vengan a Estados Unidos sin la garantía de que puedan quedarse y conseguir la ciudadanía.

Pero el proyecto también incluye una de las prioridades de los demócratas: conceder un estatus legal a los cerca de 12 millones de inmigrantes indocumentados que se encuentran en este país. Los conservadores consideran a esto como un programa de amnistía inaceptable.

El presidente George W. Bush, que ha convertido en una de sus prioridades a la reforma inmigratoria, dijo que no se sorprendió al tenor del debate, e instó a los legisladores a que aprueben la iniciativa.

Los gestores del proyecto de ley planeaban mantener intensas negociaciones sobre los cambios protestos la semana próxima. Las reformas podrían alterar el acuerdo bipartidario y poner en peligro su aprobación.

 

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