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Gobierno libanés lanza ultimátum a grupo islámico rebelde
NAHR
EL-BARED, Líbano, mayo 23, 2007.-
El ministro de defensa libanés lanzó un severo ultimátum el miércoles al
grupo islámico atrincherado en un campamento de refugiados palestinos,
advirtiéndole que si no se rinde enfrentará una ofensiva aplastante del
ejército.
Como
respuesta, los milicianos del grupo radical islámico Fatá Islam, inspirado
en la red al-Qaida, prometieron no darse por vencidos y combatir cualquier
ataque libanés.
El
allanamiento del campo Nahr el-Bared _una población de calles angostas y
gran densidad de habitantes ubicada en la costa del Mediterráneo_ podría
significar intensos enfrentamientos urbanos para las tropas libanesas y más
muerte y destrucción para los miles de civiles que permanecen allí.
También
podría tener graves repercusiones en otras partes de Líbano, provocando
agitación entre unos 400.000 refugiados palestinos que se encuentran en el
país. Otros campamentos de refugiados en territorio libanés, llenos de
grupos armados, están muy molestos por los combates.
Pero el
ejército parecía decidido a acabar de raíz con el Fatá Islam tras tres días
de intensos bombardeos al campamento, desatados por un ataque efectuado el
domingo por los milicianos contra tropas libanesas tras una redada sobre
miembros del grupo en la ciudad de Trípoli, en el norte del país.
"Se están
efectuando preparativos en serio para acabar con el asunto", dijo el
ministro Elias Murr en una entrevista concedida a la televisora Al-Arabiya.
"El ejército no negociará con un grupo de terroristas y criminales. Su
destino es el arresto, y si se resisten, la muerte".
Los
miembros del Fatá Islam dijeron estar listos para pelear.
"No vamos
a permitir que esos cerdos nos derroten", afirmó un combatiente, acompañado
por una media docena de colegas suyos frente a la oficina del grupo en el
campamento. El miliciano, que se identificó con el seudónimo Abu Jaafar,
portaba un cinto cargado de granadas.
Otro
miliciano que se identificó como un subjefe del grupo dijo que los
combatientes estaban dispuestos a alcanzar un cese al fuego si el ejército
les permite permanecer en el campamento.
"Estamos
dispuestos a aceptar un cese al fuego permanente si nos podemos quedar, si
se detiene la acción militar en nuestra contra y si se permite que retorne
la normalidad al campamento", dijo el miliciano Abu Hureira a la AP.
"Si
ingresan, estamos preparados. Pueden intentarlo pero no lo lograrán. Se
encontrarán con una masacre", dijo Abu.
Las
autoridades descubrieron el cadáver del número dos del grupo, Abu Madyan,
cerca del campamento, indicaron fuentes que pidieron no ser identificadas.
Dijeron
que descubrieron el cuerpo de Abu Madyan en Abde, apenas al norte del
campamento de Nahr al-Bared, en las afueras de Trípoli. Murió el lunes
durante los primeros enfrentamientos.
Cientos de
civiles palestinos abandonaron entretanto el campamento de refugiados que
estaba sitiado por las autoridades libanesas, aprovechando una tregua
negociada horas antes.
Aproximadamente la mitad de los 31.000 habitantes de Nahr el-Bared se han
ido desde que los combates cesaron el martes por la noche. Viajaron a pie y
en automóviles a través de calles llenas de tiendas quemadas, cristales
rotos, basura y ratas muertas.
Pero aún
quedan miles, demasiado enfermos como para viajar o renuentes a abandonar
sus hogares, y corren peligro de verse inmersos en el fuego cruzado.
Pese a la
salida de miles de personas, persistía la duda de cuánto aguantaría la
tregua, ya que había temor que permitir la huida de los civiles daría paso a
un enfrentamiento masivo.
Desde que
comenzara la batalla el domingo han muerto 29 soldados y al menos 20
combatientes, en la peor lucha interna del país desde la guerra civil de
1975 a 1990.
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