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Palestinos conmemoran 40 años de ocupación israelí
RAMALA,
Cisjordania, junio 5, 2007.-
Los palestinos conmemoraron el martes 40 años de ocupación militar israelí
con inusitadas convocatorias a un examen de conciencia y con una advertencia
de su presidente, quien dijo que las luchas intestinas libradas en los
últimos meses han puesto al territorio al borde de la guerra civil. 
En Israel,
el aniversario de la Guerra de los Seis Días de 1967, encendió más las
agrias discusiones sobre si la rápida toma de Cisjordania, Gaza y el oriente
de Jerusalén representó una maldición o un logro para el estado judío.
El ánimo
en ambas partes fue sombrío. Muchos israelíes y palestinos consideran que
están tan lejos de resolver su conflicto como lo estaban hace 40 años.
Varias ceremonias austeras se realizaron en Cisjordania, incluida una
protesta y una sesión parlamentaria, pero no hubo ninguna en Israel, que
sigue el calendario hebreo.
Los
palestinos dijeron que nunca esperaron que la ocupación durara tanto.
El
negociador palestino Saeb Erekat, quien tenía 12 años cuando Jericó, su
ciudad natal, quedó ocupada por los militares israelíes, dijo que sus dos
hijas se casarán este año.
"Así que
tendré nietos nacidos bajo la ocupación", señaló. "Esto no debería
tolerarse. Cuarenta años de ocupación y violencia son suficientes".
Los
israelíes recordaron la forma en que el júbilo por haber evitado la
prometida aniquilación fue convirtiéndose en una profunda discusión sobre
cuál sería el destino de las tierras tomadas.
"Llegamos
a un estado tal de euforia y emoción que nos cegamos, porque con semejante
éxito podríamos haber logrado la paz", dijo el ex ministro del gabinete
israelí, Shulamit Aloni, citado por la Radio de Israel. "Hoy podemos hacer
la paz y no lo estamos intentando".
La parte
pacifista de Israel señaló que el dominio sobre los palestinos ha erosionado
los valores israelíes y debilitado su imagen internacional. Muchos judíos
devotos consideran que el regreso al corazón bíblico de Cisjordania es un
paso hacia la redención, y los estrategas militares argumentan que la nueva
franja de seguridad dio más protección a Israel.
En
Cisjordania y Gaza, la jornada fue dominada por las preocupaciones sobre la
sangrienta lucha de poder entre el grupo Fatá, del presidente moderado
Mahmud Abbas y la milicia islámica Hamas. Ambos bandos han gobernado en una
endeble coalición desde marzo, luego de un año en que sólo Hamas ocupó el
gobierno.
Pero una
nueva ronda de enfrentamientos estalló el mes pasado.
"Sobre
nuestra situación interna, lo que nos preocupa es el caos, y más
específicamente, el estar al borde de una guerra civil", advirtió Abbas en
un discurso con motivo del aniversario, transmitido por la televisión.
Abbas dijo
que se ha percatado, después de cientos de horas dedicadas a la negociación
de un alto a la violencia, que "algo igualmente o más peligroso que la
ocupación es la lucha interna". Para una sociedad que durante años ha
culpado a Israel de prácticamente todos sus males, semejante afirmación fue
inusitadamente franca.
En otra
expresión similar, el ex primer ministro palestino Ahmed Qureia dijo que los
conflictos internos "muestran la medida en que somos responsables por buena
parte de los fracasos que sufrimos hoy".
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