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ONU crea tribunal para sospechosos de crimen de Hariri
NACIONES UNIDAS, mayo 30, 2007.-
El Consejo de Seguridad de la ONU aprobó por mayoría el miércoles la
creación unilateral de una corte internacional para juzgar a los sospechosos
del asesinato del ex primer ministro libanés Rafik Hariri.
La
votación fue de 10-0, con las abstenciones de Rusia, China, Sudáfrica,
Indonesia y Qatar.
En el
Líbano, partidarios del líder asesinado aplaudieron, lloraron e incluso
bailaron en las calles al conocer la decisión. Unas 200 personas con
banderas se congregaron cerca de la tumba de Hariri en el centro de Beiruut.
La votación fue transmitida en vivo desde Nueva York a una pantalla gigante.
El primer
ministro libanés Fuad Saniora solicitó al consejo semanas atrás que creara
el tribunal. Dio como motivo la negativa del opositor presidente del
parlamento, Nabih Berri, de convocar a una sesión para ratificar los
estatutos de creación del tribunal ya aprobados por su gobierno y la ONU.
La
resolución otorga al parlamento libanés una última oportunidad para crear el
tribunal.
Si no toma
medidas para el 10 de junio, el acuerdo ONU-Líbano "entrará en vigencia"
automáticamente, y creará un tribunal fuera del Líbano con una mayoría de
jueces internacionales y un fiscal internacional.
El
tribunal será creado bajo el Capítulo 7 de la Carta de las Naciones Unidas,
que trata de amenazas a la paz internacional y puede ser impuesto por las
armas.
Rusia,
China, Sudáfrica, Indonesia y Qatar objetaron que era innecesario colocar la
resolución bajo el Capítulo 7 por que todas las resoluciones del Consejo de
Seguridad son de aplicación obligatoria. Estados Unidos, Gran Bretaña y
Francia, autores del proyecto, insistieron que se incluyera el Capítulo 7.
El coche
bomba suicida que mató a Hariri y otras 22 personas en Beirut en febrero de
2005 provocó una ola de protestas contra Siria, considerada responsable.
Siria negó su participación, pero se vio obligada a retirar sus fuerzas del
Líbano después de 29 años.
El
tribunal internacional ha provocado un fuerte conflicto político entre el
gobierno de Saniora, respaldado por los países occidentales, y la oposición,
encabezada por Jizbolá y apoyada por Siria. El conflicto ha tomado un cariz
cada vez más religioso y provocado enfrentamientos callejeros en los que han
muerto 11 personas.
El
embajador sirio ante la ONU, Bashar Ja'afari dijo que la resolución es
"contraria a los intereses del pueblo libanés y de Líbano en su conjunto".
El
embajador chino ante la ONU, Wang Guangya, y su par ruso, Vitaly Churkin,
coincidieron que el tribunal constituye una intromisión en la soberanía
libanesa.
Pero los
partidarios de la resolución sostuvieron que ésta era "vital para el Líbano,
la justicia y la región", según dijo el embajador británico Emyr Jones Parry.
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