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Milagroso rescate de una mujer en el Monte Everest
KATMANDU, Nepal, mayo 25, 2007.-
Una mujer que se enfermó escalando el Monte Everest y parecía condenada a
morir, tras quedar librada a su suerte cerca de la cima, se salvó
milagrosamente cuando un grupo que descendía tras conquistar el pico dio con
ella.
El grupo
logró trasladarla a una base en la que recibió atención médica, según
informaron las autoridades nepalesas.
La mujer,
Uma Bista, de Nepal, sufría de un edema cerebral, o inflamación del cerebro
y estaba incoherente cuando fue hallada el lunes a 8.300 metros (27.000
pies), declaró el escalador estadounidense Dave Hahn.
Hahn, en
comunicaciones a través de la internet, dijo que él y su grupo descendían de
la cima, ubicada a 8.850 metros (29.000 pies), cuando se toparon con Bista.
Agregó que
lograron trasladarla en una camilla a un campamento a 7.300 metros (23.950
pies), donde se encontraba un equipo británico que realizaba una misión de
investigación médica.
El
miércoles, con la ayuda de cinco guías sherpas, la mujer descendió por el
traicionero sector de Lhotse, donde abunda el hielo endurecido.
"Descendió
por Lhotse y parece que se va a recuperar. Es realmente notable. No pensamos
que pudiese salir adelante. Estamos muy contentos", expresó Hahn en un
despacho publicado en el portal greatoutdoors.com.
Krishna
Bhandari, del Departamento de Montañismo Nepalés, dijo que Bista "se
encuentra a salvo en un campamento en la base" de la montaña y que se están
haciendo arreglos para que sea trasladada en helicóptero a Katmandú.
Añadió que
no se conocen detalles de lo sucedido. No se sabe si la mujer fue abandonada
por sus compañeros o si éstos la dejaron para buscar ayuda.
El año
pasado el escalador británico David Sharp falleció luego de que varios
grupos pasaron a su lado sin darle ayuda por el concurrido flanco norte, en
territorio chino.
El
incidente desató un debate sobre la ética de los montañistas. Muchos
renuncian a su sueño de escalar el Everest para asistir a otros que afrontan
emergencias, pero ha habido numerosos casos de gente que sigue de largo, sin
preocuparse de los montañistas en problemas.
Los
últimos 1.000 metros (3.000 pies) son el tramo más difícil y se lo conoce
como la "zona de la muerte". Los rescates a esa altura son complicados por
los fuertes vientos, las laderas resbaladizas y la fatiga.
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