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Bush amenaza con actuar sin acuerdo de Rusia si no se avanza sobre Kosovo
TIRANA,
junio 10, 2007.-
El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, descartó el domingo un
"diálogo interminable" sobre Kosovo y, en plena crisis de relaciones con
Rusia, amenazó con ignorar la oposición de Moscú para fijar la independencia
de la provincia serbia de mayoría albanesa.
Si
estadounidenses y europeos, favorables a la independencia de Kosovo, no
llegan rápidamente a un acuerdo con rusos y serbios, que son hostiles al
proyecto, "ustedes deben decir: "ya basta, Kosovo es independiente", declaró
Bush en Tirana, durante la primera visita a Albania de un presidente
estadounidense.
Si no
puede llegarse a un entendimiento, "en un plazo relativamente rápido, a mi
parecer, debemos presentar la resolución" en el Consejo de Seguridad de la
ONU que conduzca a Kosovo a una independencia casi total, "es lo que fecha
límite quiere decir", afirmó en este país del sureste de Europa vecino de
Kosovo.
En
Belgrado, una fuente de la oficina del primer ministro, Vojislav Kostunica,
indicó bajo anonimato que el gobierno serbio proclamaría, "inmediatamente
nula y sin valor" toda declaración unilateral de independencia por parte de
Kosovo.
Una
eventual luz verde estadounidense a una proclamación unilateral de
independencia kosovar significaría "que Estados Unidos bombardeó en 1999 con
el objetivo de arrebatar a Serbia el 15% de su territorio", declaró por su
parte Andrija Mladenovic, portavoz del Partido Democrático de Serbia (DSS)
de Kostunica.
Las
declaraciones de Bush pueden tensar todavía más las relaciones con Rusia,
crispadas debido al proyecto antimisiles estadounidense en Europa.
"La
cuestión es saber si habrá un diálogo interminable acerca de algo sobre lo
cual ya hemos decidido. Pensamos que Kosovo tiene que ser independiente",
agregó en una rueda de prensa conjunta con el primer ministro albanés, Sali
Berisha.
La
provincia de Kosovo, cuyos habitantes son en un 90% albaneses, está
administrada por la ONU desde 1999 tras ser bombardeada por la OTAN para que
cesara la represión de las fuerzas serbias contra los separatistas
albaneses, que reclaman su independencia.
Europeos y
estadounidenses apoyan el plan del mediador Martti Ahtisaari, que otorga una
independencia casi total a la provincia bajo vigilancia internacional, a lo
cual se oponen Serbia y su tradicional aliado, Rusia.
El Consejo
de Seguridad, que debe decidir sobre el estatuto de la provincia, trabaja
actualmente en una resolución tratando de obtener la adhesión de Rusia, que
dispone de derecho de veto.
La
secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice va a "trabajar duro
para ver si podemos lograr un acuerdo, y si no lo logramos, deberemos
avanzar; el objetivo es la independencia", declaró Bush en Albania.
El
mandatario estadounidense no sólo reafirmó su apoyo a la causa kosovar, sino
también a una integración de Albania en la OTAN, por poco que siga
trabajando en satisfacer los criterios requeridos.
Esto le
valió a Bush --que la víspera fue abucheado por decenas de miles de personas
en Roma-- una calurosa bienvenida de miles de albaneses, algo a lo que ya no
está acostumbrado.
Sus
declaraciones, en cambio, podrían no gustarle a su "amigo" y homólogo ruso
Vladimir Putin.
Una
explicación al margen de la cumbre del G8, el jueves en Alemania, rebajó el
tono entre las capitales, que recientemente despertó ecos de guerra fría.
Putin le
pidió a Bush que revisara completamente el proyecto estadounidense de
extender a Europa su escudo antimisiles. Rusia estaría entonces dispuesta a
cooperar en un proyecto que actualmente parece, según Putin, una
reactivación de la carrera armamentística.
Bush
mantuvo el domingo su reserva frente a la propuesta rusa.
Habló de
"gesto muy positivo", que significa según él que Putin reconoce "una
oportunidad de cooperar".
Pero el
presidente norteamericano evitó expresarse sobre las consecuencias de la
oferta rusa para las negociaciones relativas al escudo entabladas con
Polonia y República Checa.
Tras pocas
horas en Albania, Bush viajó el domingo por la tarde a Sofía, la capital de
Bulgaria desde donde partirá el lunes rumbo a Washington tras una gira de
una semana.
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