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Bush lima aristas con Italia y habla con el Papa de Irak y Oriente Medio
CIUDAD
DEL VATICANO, junio 9, 2007.-
El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, concluyó este sábado su
visita de un día a Italia y el Vaticano durante la cual redujo sus
divergencias con los italianos y habló con el papa Benedicto XVI de la grave
situación en Irak y Oriente Medio.
Bush, que
conversó por media hora con Benedicto XVI, confesó su admiración por el
pontífice alemán, quien lo recibió por primera vez en el Vaticano desde que
fue elegido pontífice hace dos años.
"Soy
presidente de Estados Unidos desde hace seis años y medio y como tal puedo
decir que he estado en lugares insólitos y he conocido personas muy
interesantes. La experiencia de hoy fue para mí conmovedora", declaró Bush
en el curso de una conferencia de prensa.
"Hablé con
una persona muy inteligente y que transmite amor", afirmó.
Durante el
encuentro con el Papa, los dos dirigentes analizaron la situación política
internacional, desde los conflictos en Medio Oriente, la guerra en Irak,
pasando por el hambre y las enfermedades que padece Africa y hasta la
situación de América Latina.
Benedicto
XVI le pidió a Bush que busque una solución "negociada y regional" a los
conflictos en Oriente Medio, a la vez que le manifestó su preocupación por
la situación en Irak y por las graves condiciones en las que viven las
comunidades cristianas en ese país, poco toleradas por los musulmanes.
Pese a la
sonora metedura de pata de Bush al llamar en varias ocasiones al Papa
"señor" en vez de pronunciar la fórmula protocolaria "su santidad" como está
previsto en estos casos, el presidente estadounidense contó que hablaron de
problemas humanitarios.
"Nuestro
objetivo es extinguir la malaria de Africa y dar de comer al hambriento",
afirmó Bush.
Protegido
por un imponente dispositivo de seguridad, en una ciudad blindada con
helicópteros que sobrevolaban constantemente el casco histórico, el
mandatario norteamericano se reunió luego con el jefe de gobierno italiano
Romano Prodi en Palacio Chigi, sede de la jefatura de Gobierno.
Después de
una serie de fricciones, Bush y Prodi quisieron recalcar el clima cordial y
de amistad existente entre las dos naciones.
"Les
agradezco la presencia en Afganistán y el apoyo que han dado para la crisis
en Líbano", declaró Bush en el curso de una conferencia conjunta celebrada
con el primer ministro italiano.
Italia se
comprometió a asumir el mando de la misión de Naciones Unidas en Líbano tras
la crisis de hace un año.
"Estoy
convencido de que juntos vamos a poder cumplir grandes pasos", declaró por
su parte Prodi, quien aseguró que "no existen problemas bilaterales serios"
entre los dos países.
Los
dirigentes de Italia y Estados Unidos no abordaron ninguno de los argumentos
espinosos que dividen las dos diplomacias y coincidieron en declarar que las
relaciones entre las dos naciones "son fuertes".
Bush
invitó oficialmente a Prodi a Estados Unidos, señalando que "hay que definir
aún el calendario".
Prodi, que
asumió el poder en abril del 2006, no había sido hasta ahora invitado a la
Casa Blanca después de que había decidido retirar a sus soldados de Irak y
limitarse a mantener unos 2.000 soldados en Afganistán, lo que Estados
Unidos considera insuficiente.
La jornada
romana de Bush siguió con una serie de enfrentamientos en el centro de Roma
entre las fuerzas del orden y un grupo de manifestantes antiglobalización.
En los
enfrentamientos, tres policías y un manifestante resultaron heridos, según
medios de prensa locales.
Las
vitrinas de un banco y de un restaurante McDonald resultaron dañadas,
mientras la policía intentaba dispersar a los grupos de extremistas.
La marcha
contra Bush, organizada por militantes antiglobalización y varios
movimientos de la extrema izquierda, estaba consideraba de alto riesgo por
las autoridades de Roma.
Miles de
policías y unidades antidisturbios fueron movilizadas para velar por la
seguridad de la capital.
Asimismo,
Bush se reunió al final de la tarde con el ex primer ministro italiano
Silvio Berlusconi, firme aliado de Estados Unidos y partidario de la
invasión de Irak en 2003 pese a la oposición mayoritaria de la opinión
pública italiana.
El
encuentro con Bush fue "muy afectuoso", según Berlusconi.
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