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Blair empieza última gira por Africa con "positiva" reunión con líder libio
SIRTE,
Libia, mayo 29, 2007.-
El primer ministro británico, Tony Blair, se congratuló el martes por las
relaciones "completamente transformadas" entre Gran Bretaña y Libia, al
término de una hora de reunión con el presidente libio, Muammar Kadafi.
El
responsable de Downing Street salió de la tienda donde se encontró con el
número uno del régimen libio y definió sus discusiones como "positivas y
constructivas".
"Tenemos
una muy fuerte cooperación en la lucha contra el terrorismo y en la defensa,
además de una relación comercial que (...) es cada vez más fuerte", dijo
Blair en Sirte, la ciudad a 500 km al este de Trípoli donde se entrevistó
con Kadafi.
El primer
ministro británico había llegado horas antes a Libia, la primera etapa de
una gira por Africa, la última que realizará a este continente antes de
abandonar el poder, el 27 de junio, y que le llevará también a Sierra Leona
y Sudáfrica.
Trípoli
anunció antes de la llegada de Blair la firma de un acuerdo de 900 millones
de dólares entre la compañía nacional libia de petróleo (NOC) y la petrolera
británica British Petroleum (BP), que abandonó Libia en 1974.
El acuerdo
se refiere a operaciones de prospección en la región de Sirte y en Ghdamess,
a 700 km al sur de Trípoli, declaró el presidente de la compañía libia,
Chukri Ghanem.
En
declaraciones en su avión antes de aterrizar en Libia, Blair saludó la
transformación de Libia, hasta hace poco un paria internacional, en un
interlocutor respetable, al tiempo que alabó también a Kadafi, con quien
dijo que "es fácil hablar".
Sobre la
lucha antiterrorista, subrayó que Libia es una importante fuente de
informaciones sobre Al Qaida que se revelaron "de gran valor".
Ya en
suelo libio, Blair se reunió con una delegación de tres familias de los 438
niños libios afectados por el caso de las cinco enfermeras búlgaras y el
médico palestino condenados a muerte en 2004 bajo la acusación de haber
infectado deliberadamente con el virus del sida a esos pequeños.
Según un
responsable de su oficina, el primer ministro británico les expresó la
compasión que el caso levanta en Gran Bretaña y la Unión Europea y aseguró
que Londrés proseguirá ayudándoles.
Londres
restableció relaciones diplomáticas con Trípoli en 1999, después de que
Kadafi aceptó entregar a los británicos dos sospechosos por el atentado
contra un avión de la compañía estadounidense Pan Am que causó 270 muertos
al explotar mientras sobrevolaba la ciudad escocesa de Lockerbie en 1988.
Desde que
en 2004 el presidente libio anunció además que su país no tenía intención de
dotarse de armas de destrucción masiva, Londres considera a Trípoli un socio
clave para la seguridad mundial.
Además de
fortalecer las relaciones británico-libias, Blair desea que su última gira
por Africa sea también una oportunidad de "renovar el compromiso" con todo
el continente africano, según su portavoz.
Por el
momento le vale duras críticas de sus compatriotas, que lo acusan de haberse
embarcado en un "largo adiós" tras sus visitas a Estados Unidos y Francia,
en mayo, y antes de su asistencia a la cumbre del G8 del 6 al 8 de junio en
Alemania y al Consejo Europeo del 21 y 22 de junio en Bruselas.
Según
Downing Street la gira africana de Blair llega en un "momento crítico", de
cara a las discusiones del G8 sobre el recalentamiento climático y las
negociaciones para la liberalización del comercio mundial, en las que se
debe alcanzar un compromiso antes de finales de junio.
Sin
embargo, su viaje corre el riesgo de verse ensombrecido por el anuncio de
nuevas sanciones contra Sudán por el presidente estadounidense, George W.
Bush, en el marco de la crisis de Darfur.
Blair ya
apoyó la iniciativa estadounidense contra el presidente sudanés Omar El
Bechir.
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