|
Finaliza la última visita a EEUU del mayor aliado de Washington, Tony Blair
WASHINGTON, mayo 17, 2007.-
El primer ministro británico, Tony Blair, finalizará
este jueves una visita de dos días a Washington, que pone punto final a una
estrecha alianza con George W. Bush, poco días antes de dejar su puesto al
frente del gobierno de Gran Bretaña.
En una
conferencia de prensa conjunta en los jardines de la Casa Blanca Blair se
despidió de la capital estadounidense, ya que el 27 de junio dejará el
cargo, tras una década de respaldar incondicionalmente la política exterior
de Estados Unidos.
Bush y
Blair conversaron durante la cena del miércoles sobre la "guerra contra el
terrorismo" conducida por Estados Unidos, dijeron asesores, después de que
Blair iniciara su viaje con un llamado a los líderes mundiales a mantener el
compromiso con Washington.
"El mayor
peligro es que Estados Unidos se retire, que decida levantar los puentes y
decirle al resto del mundo 'bueno, vayan y resuélvanlo'. Necesitamos a unos
Estados Unidos comprometidos", dijo Blair a la cadena de televisión NBC.
Para Bush
y Blair está cerca el final de una alianza forjada tras los ataques del 11
de setiembre de 2001 y la guerra en Irak.
Fuera de
Estados Unidos, se volverán a reunir una vez más como mínimo el próximo mes
en Alemania en ocasión de la cumbre del Grupo de los Ocho (G-8).
Para
entonces, Bush podría estar en condiciones de llenar una vacante en el Banco
Mundial si su asediado presidente, Paul Wolfowitz, es obligado a renunciar.
Algunos expertos mencionan a Tony Blair como su posible reemplazante.
Bush y
Blair elogiaron sus respectivos liderazgos, y ya se ha empezado a especular
con que el final de lo que Time Magazine bautizó como "el show de George y
Tony" podría dejar al presidente republicano más aislado que nunca.
En lo que
concierne a Irak, sólo el primer ministro australiano, John Howard, llegó a
dar a Bush un respaldo tan intenso como el que le proporcionó Blair.
Preocupado
por la vieja forma de ejercerse el poder en el Kremlin, en Rusia, Bush se
distanció de las políticas de Vladimir Putin. Mientras se encamina a la
última parte de su segundo mandato, Bush podría encontrar nuevos aliados en
lugares impensados.
Estados
Unidos y Alemania, bajo la administración de la canciller Angela Merkel, han
estado trabajando intensamente para mejorar unos vínculos que estuvieron muy
deteriorados por la guerra en Irak.
Además,
Bush está deseando trabajar con el "competente" nuevo presidente de Francia,
Nicolas Sarkozy.
Bush se
reunirá con Sarkozy, Blair y otros influyentes líderes el próximo mes en la
cumbre del G-8, y analistas dijeron que todas las partes estaban luchando
para preservar las relaciones en medio de un forcejeo entre Estados Unidos y
la Unión Europea por la suerte de Wolfowitz en el Banco Mundial.
El sucesor
de Tony Blair será el actual jefe del Tesoro británico, Gordon Brown,
después de que el Partido Laborista dijera que es el único candidato a
reemplazarlo, y recibiera el apoyo de 313 de los 352 legisladores
laboristas.
Los
analistas no esperan que se produzca ninguna brecha en las "especiales
relaciones" anglo-estadounidenses, incluso en el caso de que Brown no
comparta la intimidad que Blair mantuvo con el presidente norteamericano.
Aunque
entre ellos, tampoco faltaron los dolores de cabeza, según la Casa Blanca.
Estos van
desde Irak y Afganistán hasta la paz en Medio Oriente, pasando por los
planes nucleares de Irán, el cambio climático, el "genocidio" de Darfur y la
liberalización del comercio.
Blair,
quien no expresó el menor lamento por haber invadido Irak, argumenta que la
insurgencia en ese país y la amenaza de los talibanes en Afganistán forman
parte de una "lucha global más amplia", de la que el mundo no debe
retirarse.
"Lo que
más se le endilga a Blair es que fue el mejor amigo de (el ex presidente)
Bill Clinton", dijo Ari Fleischer, el primer secretario de prensa de Bush.
"¿Quién
hubiera supuesto que un conservador como George Bush y un laborista como
Tony Blair tendrían miradas sobre el mundo tan similares?", agregó Fleischer.
Pero para
la legión de críticos de ambos gobernantes, su decisión de invadir Irak pasó
de ser una farsa a una tragedia fatal, que ha hecho del mundo un lugar más
peligroso.
|