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Año 6.7 Edición Digital Nº 64

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CBI extiende cuotas de caza de ballenas a comunidades de EEUU y Rusia

ANCHORAGE, EEUU, mayo 29, 2007.- La Comisión Ballenera Internacional (CBI) aceptó renovar el martes por cinco años las cuotas para la caza de ballenas de comunidades nativas de Alaska, en Estados Unidos, y de los pueblos indígenas Chukotka en Rusia.

La decisión unánime fue adoptada el segundo día de reunión anual de los 75 países de la CBI, que controla la caza y la conservación de los gigantescos cetáceos y que está fuertemente dividida en la materia.

Aunque la CBI impuso una moratoria sobre la caza comercial de ballenas en 1986, hace una excepción con algunas poblaciones indígenas para permitirles asegurarse su subsistencia: es el caso de los pueblos indígenas de Alaska, Rusia, Groenlandia y San Vicente y Granadinas.

La CBI todavía debe decidir sobre las cuotas de estos últimos dos países.

El pedido de Groenlandia podría ser analizado más a fondo, dado que el territorio danés quiere agregar una nueva especie, ballenas jorobadas, a su cuota, y también expandir la cantidad de ballenas bowhead para sus cazadores aborígenes, indicaron fuentes de la reunión.

Estados Unidos había presionado fuertemente para la renovación de las cuotas de caza de las ballenas bowhead para los Inupia y Yup'ik de Alaska en la polarizada CBI, donde los grupos a favor y en contra de la caza de los mamíferos están prácticamente igualados.

William Hogarth, representante de Estados Unidos en la comisión, agradeció a los miembros por la decisión unánime y los llamó a mantener el espíritu de consenso.

La base científica de la propuesta estadounidense es buena y "es caza sustentable y nosotros apoyamos la caza sustentable", dijo el representante de Japón en la CBI Joji Morishita.

La cuota estadounidense ha sido utilizada en el pasado como una herramienta negociadora por parte de Japón, para intentar obtener apoyo a sus propias cuotas comerciales.

Una gran cantidad de países pro-caza votan junto con Japón en la CBI, y había especulaciones de que este año Tokio intentaba obtener el apoyo estadounidense a su plan de que cuatro comunidades costeras tradicionales de Japón puedan atrapar ballenas según las mismas reglas que lo permiten a los pueblos aborígenes.

Los países a favor de la caza -Japón, Noruega e Islandia- apoyaron la renovación de las cuotas estadounidenses pero defendieron lo que consideraron coherencia, en referencia a que las comunidades japonesas deberían recibir un permiso similar.

Japón mata unas 1.000 ballenas por año bajo su programa científico, y luego vende la carne.

Las normas de la CBI permiten la caza de ballenas por motivos científicos y grupos ambientalistas afirman que Japón está explotando ese permiso para cazar con fines comerciales.

El programa japonés permite a los balleneros cuotas anuales para 10 cachalotes, 100 ballenas sei, 100 ballenas de Bryde y 120 ballenas Minke en el Pacífico Norte y hasta 935 ballenas Minke y 10 ballenas fin en un área de la Antártida declarada santuario de ballenas por la CBI en 1994.

Japón quiere cazar además 50 ballenas jorobadas, muy protegidas, entre los grupos que migran a lo largo de las costas de Australia y Nueva Zelanda hacia el Pacífico tropical, en aras de su programa de investigación científica. Y aumentar de 10 a 50 la captura de ballenas fin a fines de 2007.

Las ballenas jorobadas son conocidas por su despliegue de acrobacias, que convocan anualmente a millones de turistas para avistarlas y generan mil millones de dólares en ingresos para las comunidades costeras de todo el mundo, dijo Patrick Ramage, del Fondo internacional para la protección de animales (IFAW, por su sigla en inglés), organización privada estadounidense.

El plan japonés ha generado el malestar de Australia y Nueva Zelanda así como de grupos ambientalistas, preocupados por la suerte de los grandes mamíferos.

La propuesta japonesa es un "gesto extraordinariamente provocativo para la gente de Nueva Zelanda y pedimos un mejor diálogo", dijo el ministro australiano de Medio Ambiente Malcolm Turnbull.

Pese a la protesta generalizada, Japón, Islandia y Noruega siguen presionando para levantar la moratoria sobre la caza comercial de ballenas.

El año pasado, lograron una resolución simbólica que juzgó que "ya no es necesaria" la moratoria.

Y las naciones contrarias a la caza parecen tener una débil mayoría este año en la reunión que se desarrolla hasta el 31 de mayo.

 

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