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Atentado mata a 18 en Irak
BAGDAD,
junio 5, 2007.-
Un atacante suicida detonó el martes su carga explosiva en una reunión de
líderes tribales opuestos a al-Qaida en la provincia de Anbar, matando por
lo menos a 18 personas, dijeron la policía y fuentes médicas.
Los
líderes pertenecían a la tribu de al-Buissa, la mayoría de los cuales se
unieron a una alianza, el Consejo de Salvación de Anbar, contra la rama de
al-Qaida en Irak.
La policía
dijo que el vehículo fue detonado en medio de la reunión, cuando los líderes
intentaban solucionar una disputa tribal en el mercado de Amiriya, a 65
kilómetros al oeste de Bagdad.
Unas 18
personas murieron y 15 resultaron heridas, según la policía y el doctor
Ahmed Hussein, del Hospital de Faluya. Un vocero militar estadounidense que
se encontraba en el área, el mayor de la infantería de marina Jeff Pool,
dijo que los muertos fueron 15 y los heridos 13.
Cuando los
lugareños enterraban luego a los muertos en el cementerio local cerca de
Faluya, cuatro proyectiles de mortero cayeron en el cementerio, aunque no
causaron bajas, dijo la policía.
Con
anterioridad, varios centinelas abatieron a tiros a una mujer vestida de
negro cuando se acercaba a un centro de reclutamiento policial en la capital
iraquí, cuya carga explosiva estalló antes de poder llegar al recinto.
Sin
embargo, otro atacante suicida logró detonar su vehículo en un control
carretero de Ramadi y mató a seis policías.
Además, el
comandante de las fuerzas estadounidenses reconoció que va en aumento la
violencia sectaria en Irak.
Por otra
parte, varios atacantes asesinaron a un líder local del clérigo islamista
chií Muqtada al-Sadr en el sur de Bagdad, y en el norte del país los
insurgentes emboscaron un vehículo del ejército iraquí y mataron a varios
soldados.
Tras el
amanecer, comenzaron a circular informaciones de que fueron localizados
cadáveres decapitados arrojados en diversas áreas de Irak, muchos de ellos
presuntas víctimas de la violencia sectaria entre sunis y chiíes.
En una
entrevista con el canal de televisión CBS, el general David Petraeus,
comandante de las fuerzas estadounidenses en Irak destacó que la cifra de
víctimas de la violencia sectaria ha mermado tras el envío de 30.000
soldados de refuerzo a partir de febrero, con el fin de restaurar la calma
en Bagdad y las zonas aledañas. Pero reconoció que la cifra aumentó en mayo.
"Lo que
todos los comandantes destacados en el teatro de operaciones han indicado
repetidamente es que la situación empeorará antes de mejorar", indicó en una
entrevista realizada el lunes.
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