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Año 6.6 Edición Digital Nº 63

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Gabo visita Aracataca, inspiración de Macondo

ARACATACA, Colombia, mayo 30, 2007.- Gabriel García Márquez titubeó el miércoles antes de descender del tren que lo llevó a Aracataca, el pueblo donde nació hace 80 años y que inspiró al Macondo que inmortalizó en su obra cumbre "Cien años de soledad".

Al ver el caos en la estación ferroviaria en la que estaba a punto de desembarcar, Gabo comentó a los amigos que lo rodeaban: "miren esto... luego dicen que yo inventé Macondo, que yo inventé el realismo mágico", contó a la AP Jaime Abello, cercano colaborador del novelista.

El Nobel pareció aturdido por la bienvenida que le dieron miles de personas que se congregaron para acogerlo y sólo pude abrirse paso con la ayuda de unos 20 policías y soldados que lo rodearon.

Abello, director de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano que García Márquez fundó en 1994, relató que al resto de los viajeros que le aconsejaban esperar a que se apaciguara la algarabía, el escritor respondió: "tranquilos que yo controlo esto" y prosiguió a la puerta del tren.

Después de casi un cuarto de siglo de ausencia, el escritor arribó a su pueblo natal Aracataca, a unos 650 kilómetros al norte de Bogotá, en uno de tres vagones arrastrados por una locomotora diesel de los años 50 con dibujos de mariposas amarillas, uno de los elementos mágicos de esa obra.

Escoltado por algunos familiares, una decena de funcionarios regionales, ministros, la reina de belleza departamental, el compositor de vallenatos Rafael Escalona, Gabo se despojo de su célebre aversión por los eventos públicos y asumió por casi dos horas su papel como hijo predilecto de Aracataca.

"Gabo, este es tu pueblo que te quiere, que te adora", gritaba Nancy Acosta, de 54 años, mientras veía al autor entre una muchedumbre que cantaba y gritaba a cada paso.

El ferrocarril condujo al Nobel desde la ciudad costera de Santa Marta por un trayecto de 70 kilómetros bordeados de exuberantes plantaciones bananeras dominadas a la distancia por una serranía nevada.

Caminó unos 100 metros entre el gentío, abordó una carroza tirada por caballos y recorrió las calles del pueblo flanqueadas por los lugareños que coreaban su nombre.

Con indumentaria blanca de los pies a la cabeza, pasó frente a la biblioteca municipal Remedios la Bella, otro personaje de "Cien años de soledad", y por la que fue su casa, actualmente en remodelación. Almorzó y luego partió en bus de vuelta a Santa Marta.

Rafael Darío Jiménez, director del museo Gabriel García Márquez en Aracataca, dijo que el pueblo no veía desde 1983 a "su hijo más querido", cuando llegó a celebrar el Nobel recibido un año antes.

Al igual que Macondo, Aracataca sufre los avatares de la industria bananera y a pesar de su fama no ha logrado convertirse en una atracción turística.

"El tren amarillo", que en la obra de Gabo llegó con las últimas novedades a Macondo, tendrá ahora el reto de llevar los turistas a Aracataca, dijo Jiménez. Pese al nombre, el ferrocarril en realidad es gris y celeste.

Las autoridades quieren que esa ruta férrea capte parte del creciente turismo que llega a Colombia atraído por la mejoría en la seguridad del país.

Más de un millón de turistas visitaron el país en el 2006, un 20% más respecto al 2004. Sin embargo, Aracataca solo registró la llegada de unos 3.000 peregrinos literarios atraídos por el pasado del escritor.

La población intentó cambiar su nombre al de Aracataca-Macondo en un plebiscito que fracasó el año pasado por la baja participación de los lugareños.

Otro proyecto del gobierno es restaurar la casa donde Gabo nació, que ha sido un museo desde la década de los 80 pero que, debido a sus remodelaciones, no se parece a la original.

La región otrora violenta, se ha tornado más segura gracias a la política de seguridad del presidente Alvaro Uribe.

 

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