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Año 6.1- Edición Digital Nº 58

 

 Juan Orrego Sevilla

 

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Visiones de un tiempo Nuevo

Por Juan Orrego

“Haya habló de los pueblos del Perú olvidado y luchó permanentemente para enfrentar y romper las ideas del pensamiento único. Y su ideario prendió en la gente, en los humildes, en los más pobres, en los indios, en los negros. Luchó y luchó con toda una generación. Ganó una sola batalla, la demás las perdió a la mala, pero ganó en la conciencias de un pueblo, aun contra la oligarquía peruana, aun contra el poder del imperio y de los servidores de turno y logró que todo un pueblo aunque el no lo quisiera se movilizara detrás de su pensamiento por mas de 80 años.

La Militancia

Cuando ingrese al Partido del Pueblo en Octubre de 1983, no supe cuanto cambiaria mi vida. Mi padre don Juan Anselmo Orrego Díaz (06.27.1928 – 01.19.1999) en 1978, cuando conversaba con sus amigos decía: “… el APRA a cambiado mucho no es lo que era”, y agregaba, “…alguna vez fui aprista, y hasta repartí La Tribuna de niño y, creía, en eso que ellos llaman la justicia social de pan con libertad, pero el Partido y el mismo Haya de la Torre cambiaron mucho y se a cometido muchos traiciones en nombre de esos ideales”.

Aun así, mi padre de Juan, respetó al pasar los años que su único hijo se afiliara al Partido del Pueblo, respetó esta decisión de ser aprista, diciéndome, tienes un APELLIDO histórico dentro del APRA, y me hablaba como si hubiera conocido al mismísimo AMAUTA del APRISMO, el c. ANTENOR ORREGO ESPINOZA, a renglón seguido manifestaba que esa generación de intelectuales que tuvo el partido de Haya de la Torre, nunca se repetirá en este siglo, mi padre ya pasó al Oriente Eterno y descansa en su tierra querida, Pisco, antes de concluir el siglo y no se equivocó en su apreciación del partido, intelectuales de la talla de un ORREGO, un SEOANE, un HEYSEN, o de un SANCHEZ, no se han repetido.

Pero no dudo que volveremos a tener otra generación visionaria, como la del siglo pasado que asuma el reto de este futuro mediato. El APRA tiene algo de trágico y de mágico, lo han atacado tanto, lo han golpeado tanto, le han dicho de todo, y nada, sigue y sigue… que jodidos son los aprista me decía, mi padre y me miraba y se reía, porque sabia que yo era aprista…

OH! mi padre.

Un día me trajo un libro, siendo aun muy joven tendría 15 años, quieres ser aprista me dijo, yo lo mire asustado, bueno tienes que leer mucho y lo primero que tienes que leer es lo que dicen los contrarios, cuando tu entiendas al resto, que piensa diferente, podrás entender tu posición y pelear por ella y nadie te hará ceder en tus convicciones… ese primer libro fue LOS SIETE ENSAYOS DE LA REALIDAD PERUANA… de José Carlos Mariátegui, lo termine de leer y lo leí una y otra vez.

Los domingos siempre nos sentábamos a tomar desayunos con mi madre dona Leonor Nelly Sevilla Espinoza (06.30.1936 -?), a la cual, no le gustaba que habláramos de política, decía que eso traía problemas - cuan ciertas eran sus palabra - pero mi padre, le gustaba conversar de todo y lo gustaba mucho la política y luego de conversar de una y de otra cosa, le dije PAPA a finales de 1983, porque no me compras el libro de HAYA de la TORRE. Mi padre se acordó del día que me llevó no siendo aprista al mitin de la Plaza San Martín en 1978, el me cargo entre sus hombres, para poder yo alcanzar a apreciar a un hombre entrado en edad, agitando su manos y hablando a todo un pueblo sobre tantas cosas… justicia, libertad, democracia etc., etc. términos que para niño no es comprensible, pero que me entusiasmaba mucho al oírlas. Y me miro, sonrió y exclamó, bueno, bueno… tú te haz inscrito en el APRA, la política es algo difícil y ser aprista es más difícil.

De lo que yo recuerdo, me dijo con el seño muy reflexivo, los APRISTA han sufrido mucho espero que no te toque esa época a tI… Y a renglón seguido habló: JUAN, tu has tomado tu primera decisión, no te digo que estoy en contra y nunca te lo diré, porque eres mi hijo… pero si quieres leer sobre el APRA y si quieres ser aprista tienes que ir aprendiendo que no es fácil, metió su mano al bolsillo de su pantalón y saco creo 5 soles de esa época, si quieres leer a HAYA DE LA TORRE y ser aprista junta y tu mismo compra tu libro.

Lo mire, no supe que decir, calle, creo que fue la mejor lección que tuve en mi vida, ahorre lo suficiente y me compre el ANTIMPERIALISMO Y EL APRA antes de cumplir los 16 años y lo leí y lo leí y no solo ese libro sino la colección completa.

El tiempo

Desde ese momento han pasado mas 20 años, en los que he vivido, la victoria, la multitudes gritando y coreando el nombre de HAYA, de ALAN y del APRA que gratos momentos, luego, la derrota, el silencio la soledad de los pasillos de Alfonso Ugarte, la ingrata persecución de las ideas por parte de la dictadura de Fujimori, el odio y la cizaña de los hombre y mujeres no apristas contra nosotros, por creer en el movimiento creado por Haya y defender 5 años de errores, mi amarga soledad al saber que estaba solo porque los amigos se habían ido y me había dejado, por el solo hecho de no renegar de mi pasado, por no maldecir al APRA por todo las cosas que me habían pasado, por no tener casi nada o nada a los 30 años y seguir creyendo aquel sueño quimera que SOLO EL APRA SALVARA AL PERÚ… idiota me decían algunos, mi familia decía primo, primo… sobrino, sobrino… porque no cambias, deja esa partido, otros mas duros me decían: …que huevón eres Loco, el APRA ya murió… que mierda ha hecho ALAN POR TI… NADA… ALAN JODIO A TODOS LOS APRISTA… SI o NO. Cuantas veces traté en vano de defender, pero por mas buenos que sean los argumentos, el jurado que es le pueblo ya tenia una posición tomada con referente a los APRISTA… y su veredicto irrevocable solo callar teníamos derecho los aprista.

Olor a multitudes

Pasarían 9 años, para que la historia nos devolviera una satisfacción a todos los aprista que aguantamos con todo lo que pudimos el ataque desmedido de los enemigos del PARTIDO, en el 30, fue por ese HAYA, joven de furibundo verbo, diciendo lo que Perú necesitaba, pero osando no consultar a la derecha oligárquica y terrateniente y en los 80 un jovenzuelo llamado ALAN, que tuvo la osadía de joder a los banqueros.

Si el mismo Partido, que tanta veces la derecha y la misma izquierda pretendieron desahuciar en 70 años, congregaba a la masas dispersas su líder ALAN volvía a la patria con sabor a multitudes, los enemigos de ayer los que nos malquisieron decían…tu sabes, Juan,…yo siempre he tenido mi corazón aprista pero el gobierno nos mintió nos engañaron a todos… Y reía en silencio, un silencio amargo por esas disculpas no me devolvería mi trabajo perdido en 1998 en SERPOST S.A., ni me devolverían las cosas, ni los sueños perdidos de esa década ingrata.

Ese día que volvió ALAN al Perú, estaba acompañado de mi novia, ella era muy escéptica con la llegada de ALAN, quien sabe porque no era APRISTA ni sabía de todo lo que habíamos pasado, la tristeza inmensa de mi generación perdida y frustrada, quería llorar, llorar por todos lo que se fueron en ese tiempo con la tristeza y la angustia de ver que su Viejo Partido, si el partido de Haya de la Torre que afrontaba una crisis de liderazgo, en fin, ese olor a multitudes después de 9 años sabia a Victoria, nos decía que los APRISTA, ciego, loco e ilusos no lo erramos tanto. Acorralado muchas veces por la situación económica, maltratos de verbo por nuestros amigos, hoy esas cosas eran nada en la nada, y esa noche Lima y porque no decirlo el Perú nos desagraviaba por todo lo vivido durante el oncenio.

Que orgulloso me sentí de ser APRISTA esa noche, de ser aprista durante esos 09 años de absurdo MILITARISMO FUJIMORISTA, que orgulloso de haber abrazo a los 15 años, la FE APRISTA y de haber estado ahí en las horas malas en la soledad con mi viejo partido.

La patria reivindicaba en esa hora a los aprista del PERU de ayer y de hoy, a los que se fueron a ese viaje a las estrellas y a los que se quedaron siguiendo el camino diseñado por el Maestro de Indoamérica, el c. Jefe Víctor Raúl Haya de la Torre.


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