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Año 6.1- Edición Digital Nº 58

 

 Juan Orrego Sevilla

 

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El poder de la prensa

 

Por: Juan Orlando Orrego Sevilla.

Desde Estados Unidos

La ocasión es, sin duda, propicia para meditar, dado los acontecimientos sociales del Perú. En tal sentido, ¿Cuántas veces hemos oído que la prensa es el cuarto poder? La tradición popular, literaria e incluso la cinematográfica nos han trasladado que la información es un poder muy importante.

Para responder a esta pregunta, comencemos por distinguir entre el poder de la prensa y la prensa del poder. La prensa ha luchado desde sus orígenes por la libertad de expresión con éxito resonante en el mundo civilizado; no se concibe la sociedad moderna sin libertad de prensa.

La prensa (radio, visual o escrita) debe cumplir tres reglas básicas: contarnos todo lo que ocurre en nuestro mundo (informar); ayudarnos a adquirir conocimiento interpretando esa realidad a la par que nos la cuentan (formar); y hacerlo de forma amena (entretener). Además, la relación mediadora que realiza la prensa (como el resto de los medios de comunicación) entre la sociedad y los lectores, nos permite entender todo lo que ocurre, llevar a cabo una mejor adaptación a nuestro entorno e incluso modificarlo.

Pero cotejar este accionar  en el Perú, nos damos cuenta que la misión periodística de la nación inca, ha ido en claro proceso de retroceso.  La prensa peruana y especial esa aquella que se autodenomino prensa chicha (diarios populares) no ha realiza  una actividad descriptiva (qué ha pasado; el acontecimiento) y otra de análisis o evaluativo (qué significa eso que ha ocurrido).

Esta degeneración de las  virtud de la actividad periodística le a hecho mucho daño a nuestro pueblo - nación y ese papel mediatizado de la prensa peruana estos últimos años  influyó y  sigue enseñando de manera equivocada,  cuál debe ser el comportamiento más adecuado en sociedad: qué necesitas comprar, a quién debes votar en unas elecciones, a dónde puedes ir de vacaciones, porqué estás, o no, tan feliz, cuándo vas a ver a tu grupo de música favorito, cuánta suerte tienes por... como ves, los medios pueden influir mucho en tu opinión, en tu forma de actuar, de comportarte, etc.

Es allí, donde se hace cierta esa premisa, que dice: que cuantos más lectores tenga un medio, más poder tiene éste para influir en la opinión pública. El caso es que en nuestros días, esos consumidores de prensa se han convertido en un objeto de deseo. Los periódicos necesitan lectores para ofrecerlos a los anunciantes y de esta forma captar recursos publicitarios. A su vez, los diferentes intereses políticos y económicos de un sistema social repercuten en los contenidos que se trasladan a esos públicos lectores.

Por lo tanto, muchos profesionales de  prensa peruana han mentido para dar un  salto cuantitativo durante el último cuarto del siglo XX. El poder de la prensa en el Perú, mediante la influencia que ejerce en la sociedad, se ve reflejado en la historia del periodismo a través de diarios que, por ejemplo, se dice que han puesto o han quitado presidentes del gobierno. Por eso, no cabe duda que hay que adjudicar al periodismo peruano y en especial a la prensa chicha un gran porcentaje de la responsabilidad de la quiebra moral en la que nada tiene valor, todo tiene precio. Y, huelga decir, cada día vemos como se maltrata la lengua de Cervantes, donde los eslóganes han sustituido a las ideas, los intereses a los ideales, el "qué" al "quién" y el "tener" al "ser". Pero, si bien el periodismo peruano es del ultimo cuarto del siglo XX, es responsable de la quiebra de la escala de valores que nos aflige,  también tiene que asumir el deber de luchar para restablecerla.

Así como se luchó con ahínco por la libertad de prensa durante tantos lustros, luchemos ahora para rescatar su misión cómo faro orientador de las corrientes sociales que trazan los surcos profundos de la historia.

Dentro de la prodigiosa revolución de la ciencia y de la técnica a que asistimos, debo rescatar la visión de espacio, tiempo histórico del Antenor Orrego, porque  el hombre se está acercando a un nuevo humanismo porque necesita hallar la respuesta a las grandes preguntas que lo atormentan.

Por tal sentido, el periodismo peruano, indoamericano y mundial  tendrá que estar al servicio de ese nuevo humanismo sin el agobio de la epistemología desvelada por el acceso a la verdad, pero con la decisión de subordinarse a las disciplinas normativas que lo habiliten como intérprete de cada día, para afrontar las complejidades del mundo contemporáneo.

Para estar a la altura de su responsabilidad, el periodista y en especial de los que ejercen esta profesión en el Perú, necesitarán tener el rigor de un científico y la pasión de un predicador

 


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