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Año 6.1- Edición Digital Nº 58

 

José Luis Polo Odar

 

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Los Conquistadores

Por Jose Luis Polo

Por los años 1530, mientras el Inca, Huayna Capac recorría sus vastos territorios, cerca a lo que hoy se conoce como Huancavelica, tuvo conocimiento de la llegada de los hombres blancos que montados en bestias, bajaban de los barcos al norte del imperio, lo que ahora se conoce como la provincia de Tumbes, dando inicio al final del imperio más poderoso del continente, y la destrucción de una de las civilizaciones, que logró una organización social, económica y política casi perfecta.

Cuentan las crónicas que, el Inti Raimi, la ceremonia en la que el Inca recibía los reportes de sus representantes sobre la marcha política y económica del Imperio, escuchaba los pronósticos de sus curacas que leían el futuro en las vísceras de una llama sacrificada. En la ceremonia anterior a la llegada de los asesinos, las vísceras anunciaron que él, sería el último Inca y que el imperio que costara levantar varias centurias, sería destruido desde sus cimientos.

En uno de los misterios aun no aclarado por la historia, de retorno al Cuzco, Huayna Capac, murió sin dejar clara su sucesión, a lo que se anotaba algunos perfiles de su personalidad que afectaban al sistema político establecido y la continuidad del imperio.  Huayna Capac, mostraba preferencia por Atahualpa, nacido de sus relaciones con una princesa del reino de Quito, sobre el primogénito, Huascar, a quien por derecho le correspondía el título de Inca, iniciándose una guerra interna por el poder, que iba siendo ganada por Atahualpa, quien a la sazón, ostentaba el título.

Felipillo

Las hordas españolas lideradas por los mercenarios españoles Francisco Pizarro y Diego de Almagro, financiados por el cura español Hernando de Luque, estaban deslumbrados por la riqueza que tenían ante sus ojos y la incertidumbre de no saber lo que les esperaba allende las cordilleras.  Consiguieron quien les informara y los pusiera al corriente de la situación política del imperio, este fue un nativo quechua, al que los mercenarios bautizaron como "Felipillo".

De esta manera se enteraron de las luchas intestinas de Huascar y Atahualpa, de la existencia de una nación donde el codiciado oro y la plata, existía en cantidades inmensas, lo que impulsó a la codicia de los mercenarios y de la proximidad de la visita del Inca Atahualpa a la ciudad de Cajamarca.

Con éstas informaciones, los codiciosos conquistadores, se lanzaron a la aventura de conquistar el "Fabuloso Imperio de los Incas", se valieron de una serie de argucias para lograr que el Inca Atahualpa acudiera a una entrevista, que no fue sino una trampa para encontrar el pretexto que les permitiera apoderarse del imperio.

La Masacre de la Plaza de Cajamarca

La Plaza de Cajamarca, lugar escogido para la entrevista del Inca Atahualpa con los mercenarios, fue previamente preparada, tal como cuenta la historia, el Inca llegó con un séquito de aproximadamente diez mil nativos, al llegar al centro de la plaza, Valverde, un CURA CATOLICO que viajaba con la expedición, escribió la palabra DIOS  en una uña y, portando la cruz como estandarte, exigió a Atahualpa la sumisión a un Dios y un libro de evangelios que éste desconocía, el mismo que arrojó, hecho suficiente para dar la señal de ataque ¡los evangelios por los suelos! Gritó el cura Valverde, representante de la iglesia católica y se inició el genocidio mas grande de la historia de la humanidad.

Fueron cuatro horas de terror, en éste corto espacio de tiempo, los mercenarios españoles, veteranos de las cruentas guerras europeas, asesinaron a más de diez mil nativos que formaron el séquito del Inca Atahualpa, a razón 41 por minuto, tanto que los mercenarios españoles se quejaron por que las manos se les ampollaba de tanto usar el sable.

La estafa del rescate

Si nos atendemos a normas de derecho internacional, el mercenario Francisco Pizarro actuando a nombre de la corona de España y Atahualpa, como gobernante del Imperio de los Incas, suscribieron un convenio, por lo cual el Inca, a cambio de su libertad, entregaba tanto oro y plata que llenaban varias habitaciones.

El Inca cumplió con su parte pero los mercenarios españoles, inventaron un proceso pseudo judicial, con normas y reglas escritas en España, cuya extraterritorialidad es inaplicable, con jueces puestos ex profesamente para condenar al Inca, lo condenaron y ejecutaron en el "MAGNICIDIO MAS GRANDE DE LA HISTORIA", el más grande, porque fue un estado el que urdió una serie de artimañas para conseguir apoderarse del imperio mas rico de América.

Colonización

Una vez ejecutado el "magnicidio de Atahualpa", a sangre y fuego los mercenarios conquistadores, se apoderaron del Imperio guiados por la codicia, el  oro y la plata fueron su mayor objetivo y, no se detuvieron en asesinar, robar, arrebatar cuanto pudieran para saciar su codicia.

Pronto los mercenarios se vieron envueltos en luchas internas por la posesión del Cuzco, muerto Almagro y luego Pizarro por las manos de Almagro hijo, seguida por los hermanos de Pizarro, tanto que hubo que intervenir la corona de España, creando el Virreynato del Perú, que gobernara el Perú por más de trescientos años y luego crearon otros como el de La Plata, (Argentina), Nueva Granada (Colombia).

Los mercenarios se repartieron territorios, población y riquezas, sobre las brillantes ciudades incas, construyeron sus palacios, establecieron el trabajo obligatorio y sin derecho a salario en los campos y las minas y encima de todo, fueron obligados a pagar tributos.

El Genocidio

Los mercenarios conquistadores españoles, encontraron una población de alrededor de trece millones de habitantes y cuando fueron expulsados, solo existía poco más de trescientos mil habitantes, quiere decir que durante su dominio, fueron asesinados en forma sistemática casi cincuenta millones de nativos peruanos.

El sistema usado por los españoles, no alcanzó en efectividad al usado por las hordas de Hitler, la solución final diseñada por Adolph Eichman contra el pueblo judío, parecía un juego de niños, al usado por los mercenarios españoles en el exterminio de los nativos quechuas, fueron obligados a trabajar hasta morir en los socavones de las minas, con la alimentación suficiente para seguir trabajando y sin salario alguno.  En la misma forma, el sistema se usó en los campos, generación tras generación hasta llegar a un extermino casi total.

Los autos de fe

La iglesia católica dirigida desde Roma, por toda la historia, siempre estuvo del lado del opresor, del genocida y del patrón abusivo que obligaba a trabajar a los indios como esclavos, los mercenarios tenían todo el apoyo que la iglesia les daba desde los púlpitos y los nativos esclavizados eran tratados como "animales que hablaban".

Vanos fueron los intentos de sacerdotes como el fraile Bartolomé de las Casas, cuya prédica ante los reyes de España, trajeron pequeños cambios a favor de los nativos peruanos que tardaron sesenta años en ser implementados.

La iglesia tardó trescientos años en declarar que los indígenas habitantes de la América del Sur, que cubre posesiones de España y Portugal, "eran seres humanos y por lo tanto hijos de Dios".

Colofón

El descubrimiento de América, por el célebre almirante, Cristóbal Colón, tuvo en sus inicios la concepción de un evento científico, que poco tiempo después, se trastornó en una aventura patrocinada por las coronas europeas, como fuente de recursos para sostener sus interminables guerras, en cierta forma, por más de trescientos años, la economía europea, fue sostenida por los recursos extraídos de las colonias de América, con la sangre y el dolor de nuestros hermanos nativos, tanto en los socavones de las minas como con el trabajo esclavo en los campos, amen de otros humillantes métodos.

La cercanía de la fecha atribuida al descubrimiento de América, llena a los españoles de orgullo y en cierta forma exigen que celebremos "su herencia" a los pueblos de América, quieren que bailemos sobre las cruces de millones de nativos americanos que fueron asesinados por sus hordas de mercenarios.

En la misma forma, la iglesia católica celebra el aniversario del inicio de la evangelización, doctrina que avala la conducta de sus predecesores, como Valverde, que a nombre de Dios y de su iglesia, diera la señal para iniciar la masacre más grande de la historia universal, esta misma iglesia avaló el magnicidio de Atahualpa y reconoció trescientos años después a los indígenas de América, como seres humanos permitiendo su explotación y asesinato sistemático cuando ya no les representaban ganancias.

¿Pagará España la deuda contraída con el Estado Peruano por el incumplimiento del convenio entre dos jefes de estado, Atahualpa y el representante del rey de España, Francisco Pizarro por el incumplimiento del convenio?, se hicieron del oro y no cumplieron con liberar al Inca, lo ejecutaron. Si hacemos cálculos sobre la cantidad de oro en onzas troy, su precio internacional y el pago de intereses acumulados desde la fecha del incumplimiento. Ni vendiendo todo el país les alcanzaría.

Hoy modernos "felipillos", pretenden a nombre de la democracia regalar las riqueza adquirida por sus pueblos, a cambio de suculentas comisiones, sino, pregúntele a Fujimori.

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