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Los
Conquistadores
Por Jose Luis Polo
Por
los años 1530, mientras el Inca, Huayna Capac recorría sus vastos territorios,
cerca a lo que hoy se conoce como Huancavelica, tuvo conocimiento de la llegada
de los hombres blancos que montados en bestias, bajaban de los barcos al norte
del imperio, lo que ahora se conoce como la provincia de Tumbes, dando inicio al
final del imperio más poderoso del continente, y la destrucción de
una de las civilizaciones, que logró una organización social, económica y
política casi perfecta.
Cuentan las crónicas
que, el Inti Raimi, la
ceremonia en la que el Inca recibía los reportes de sus representantes
sobre
la marcha política y económica del Imperio, escuchaba los
pronósticos de sus curacas que leían el futuro en las
vísceras de una llama
sacrificada. En la ceremonia anterior a la
llegada de los asesinos, las vísceras anunciaron
que él, sería el último Inca y que
el imperio que costara levantar varias centurias, sería destruido desde sus
cimientos.
En uno
de los misterios aun no aclarado por la historia, de retorno al Cuzco, Huayna
Capac, murió sin dejar clara su sucesión, a lo que se anotaba algunos perfiles
de su personalidad que afectaban al sistema político establecido y la
continuidad del imperio. Huayna Capac, mostraba preferencia por Atahualpa,
nacido de sus relaciones con una princesa del reino de Quito, sobre el
primogénito, Huascar, a quien por derecho le correspondía el título de Inca,
iniciándose una guerra interna por el poder, que iba siendo ganada por
Atahualpa, quien a la sazón, ostentaba el título.
Felipillo
Las
hordas españolas lideradas por los mercenarios españoles Francisco Pizarro y
Diego de Almagro, financiados por el cura español Hernando de Luque, estaban
deslumbrados por la riqueza que tenían ante sus ojos y la incertidumbre de no
saber lo que les esperaba allende las cordilleras.
Consiguieron
quien les informara y los pusiera al corriente de la situación política del
imperio, este fue un nativo quechua,
al que los mercenarios bautizaron como "Felipillo".
De esta
manera se enteraron de las luchas intestinas de Huascar y Atahualpa, de la
existencia de una nación donde el codiciado oro y la plata, existía en
cantidades inmensas, lo que impulsó a la codicia de los mercenarios y de la
proximidad de la visita del Inca Atahualpa a la ciudad de Cajamarca.
Con
éstas
informaciones, los codiciosos conquistadores, se lanzaron a la
aventura de conquistar el "Fabuloso Imperio de los Incas", se valieron de una
serie de argucias para lograr que el Inca Atahualpa acudiera a una entrevista,
que no fue sino una trampa para encontrar el pretexto que les permitiera
apoderarse del imperio.
La
Masacre de la Plaza de Cajamarca
La Plaza
de Cajamarca, lugar escogido para la entrevista del Inca Atahualpa con los
mercenarios, fue previamente preparada, tal como cuenta la historia, el Inca
llegó con un séquito de aproximadamente diez mil nativos, al llegar al centro de
la plaza, Valverde, un CURA CATOLICO que viajaba con la expedición, escribió la
palabra DIOS en una uña y, portando la cruz como estandarte, exigió a
Atahualpa la sumisión a un Dios y un libro de evangelios que éste desconocía, el
mismo que arrojó, hecho suficiente para dar la señal de ataque ¡los evangelios
por los suelos! Gritó el cura Valverde, representante de la iglesia católica y
se inició el genocidio mas grande de la historia de la humanidad.
Fueron
cuatro horas de terror, en éste corto espacio de tiempo, los mercenarios
españoles, veteranos de las cruentas guerras europeas, asesinaron a más de diez
mil nativos que formaron el séquito del Inca Atahualpa, a razón 41 por minuto,
tanto que los mercenarios españoles se quejaron por que las manos se les
ampollaba de tanto usar el sable.
La estafa
del rescate
Si nos
atendemos a normas de derecho internacional, el mercenario Francisco Pizarro
actuando a nombre de la corona de España y Atahualpa, como gobernante del
Imperio de los Incas, suscribieron un convenio, por lo cual el Inca, a cambio de
su libertad, entregaba tanto oro y plata que llenaban varias habitaciones.
El Inca
cumplió con su parte pero los mercenarios españoles, inventaron un proceso
pseudo judicial, con normas y reglas escritas en España, cuya
extraterritorialidad es inaplicable, con jueces puestos ex profesamente para
condenar al Inca, lo condenaron y ejecutaron en el
"MAGNICIDIO MAS GRANDE DE LA
HISTORIA", el más grande,
porque fue un estado el que urdió una serie de artimañas para conseguir
apoderarse del imperio mas rico de América.
Colonización
Una vez
ejecutado el "magnicidio de Atahualpa", a sangre y fuego los mercenarios
conquistadores, se apoderaron del Imperio guiados por la codicia, el
oro y la plata fueron su mayor objetivo y, no se detuvieron en asesinar, robar,
arrebatar cuanto pudieran para saciar su codicia.
Pronto
los mercenarios se vieron envueltos en luchas internas por la posesión del
Cuzco, muerto Almagro y luego Pizarro por las manos de Almagro hijo, seguida por
los hermanos de Pizarro, tanto que hubo que intervenir la corona de España,
creando el Virreynato del Perú, que gobernara el Perú por más de trescientos
años y luego crearon otros como el de La Plata, (Argentina), Nueva Granada
(Colombia).
Los
mercenarios se repartieron territorios, población y riquezas, sobre las
brillantes ciudades incas, construyeron sus palacios, establecieron el trabajo
obligatorio y sin derecho a salario en los campos y las minas y encima de todo,
fueron obligados a pagar tributos.
El
Genocidio
Los
mercenarios conquistadores españoles, encontraron una población de alrededor de
trece millones de habitantes y cuando fueron expulsados, solo existía poco más
de trescientos mil habitantes, quiere decir que durante su dominio, fueron
asesinados en forma sistemática casi cincuenta millones de nativos peruanos.
El
sistema usado por los españoles, no alcanzó en efectividad al usado por las
hordas de Hitler, la solución final diseñada por Adolph Eichman contra el pueblo
judío, parecía un juego de niños, al usado por los mercenarios españoles en el
exterminio de los nativos quechuas, fueron obligados a trabajar hasta morir en
los socavones de las minas, con la alimentación suficiente para seguir
trabajando y sin salario alguno. En la misma forma, el sistema se usó en
los campos, generación tras generación hasta llegar a un extermino casi total.
Los
autos de fe
La
iglesia católica dirigida desde Roma, por toda la historia, siempre estuvo del
lado del opresor, del genocida y del patrón abusivo que obligaba a trabajar a
los indios como esclavos, los mercenarios tenían todo el apoyo que la iglesia
les daba desde los púlpitos y los nativos esclavizados eran tratados como
"animales que hablaban".
Vanos
fueron los intentos de sacerdotes como el fraile Bartolomé de las Casas, cuya
prédica ante los reyes de España, trajeron pequeños cambios a favor de los
nativos peruanos que tardaron sesenta años en ser implementados.
La
iglesia tardó trescientos años en declarar que los indígenas
habitantes de la América del Sur, que cubre posesiones de España y Portugal,
"eran seres humanos y por lo tanto hijos de Dios".
Colofón
El
descubrimiento de América, por el célebre almirante, Cristóbal Colón, tuvo en
sus inicios la concepción de un evento científico, que poco tiempo después, se
trastornó en una aventura patrocinada por las coronas europeas, como fuente de
recursos para sostener sus interminables guerras, en cierta forma, por más de
trescientos años, la economía europea, fue sostenida por los recursos extraídos
de las colonias de América, con la sangre y el dolor de nuestros hermanos
nativos, tanto en los socavones de las minas como con el trabajo esclavo en los
campos, amen de otros humillantes métodos.
La
cercanía de la fecha atribuida al descubrimiento de América, llena a los
españoles de orgullo y en cierta forma exigen que celebremos "su herencia" a los
pueblos de América, quieren que bailemos sobre las cruces de millones de nativos
americanos que fueron asesinados por sus hordas de mercenarios.
En la
misma forma, la iglesia católica celebra el aniversario del inicio de la
evangelización, doctrina que avala la conducta de sus predecesores, como
Valverde, que a nombre de Dios y de su iglesia, diera la señal para iniciar la
masacre más grande de la historia universal, esta misma iglesia avaló el
magnicidio de Atahualpa y reconoció trescientos años después a los indígenas de
América, como seres humanos permitiendo su explotación y asesinato sistemático
cuando ya no les representaban ganancias.
¿Pagará
España la deuda contraída con el Estado Peruano por el incumplimiento del
convenio entre dos jefes de estado, Atahualpa y el representante del rey de
España, Francisco Pizarro por el incumplimiento del convenio?, se hicieron del
oro y no cumplieron con liberar al Inca, lo ejecutaron. Si hacemos cálculos
sobre la cantidad de oro en onzas troy, su precio internacional y el pago de
intereses acumulados desde la fecha del incumplimiento. Ni vendiendo todo el
país les alcanzaría.
Hoy
modernos "felipillos", pretenden a nombre de la democracia regalar las riqueza
adquirida por sus pueblos, a cambio de suculentas comisiones, sino, pregúntele a
Fujimori.
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