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Año 6.1- Edición Digital Nº 58

 

Enrique Cornejo Ramírez

 

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Integración Latinoamericana y hemisférica: La vigencia del pensamiento de Haya de la Torre

 Por: Enrique Cornejo Ramírez

Publicado el 9 de Septiembre del 2003

El desarrollo económico no sólo debe buscar crecimiento productivo sino también justicia social. Los países pueden optar por estrategias de desarrollo individuales o pueden emprender el camino del desarrollo en grupos a través de la integración. La integración no es un camino fácil y no es un objetivo en sí mismo sino una forma alternativa de buscar el bienestar de los pueblos.

Para los países pobres y de tamaño económico relativamente pequeño la integración es una necesidad. Así lo entendieron Simón Bolívar en el Siglo XIX al soñar con la “Patria Grande” para los latinoamericanos y Víctor Raúl Haya de la Torre en el Siglo XX con su visión de la “integración indoamericana”. Este ensayo busca destacar la importancia y la vigencia del pensamiento de Haya de la Torre sobre la integración en éstos tiempos de globalización, sociedad de la información y nuevo regionalismo.

- La integración: concepción y práctica actual

La concepción y experiencia de la integración han cambiado de manera sustantiva en las últimas décadas. Durante la segunda mitad del Siglo XX, países industrializados como los EE.UU. y Japón u Organismos Multilaterales como el Banco Mundial planteaban explícitamente su rechazo a la integración como camino al desarrollo; se consideraba que la integración era una forma disfrazada de proteccionismo. Desde un punto de vista más conceptual, los partidarios del libre comercio (multilateralismo) consideraban que la integración (regionalismo) no era el camino correcto.

En los albores del Siglo XXI, los mismos países industrializados que antes criticaban la integración hoy no sólo han cambiado su discurso sino que ensayan sus propias experiencias. EE.UU. –que ya es en sí mismo una experiencia avanzada de integración con sus cincuenta Estados- ahora consolida conjuntamente con Canadá y México el NAFTA (North American Free Trade Agreement) o TLC (Tratado de Libre Comercio) como se le conoce en el país azteca. Por su parte, Japón forma parte del Consejo Económico Asia Pacífico (APEC) y se prepara para formar una zona de libre comercio en el ASEAN, experiencia de integración asiática.

La experiencia europea de integración avanza a paso firme. A fines del año 2002 habían quince Países Miembros –incluida la poderosa Alemania- y a principios del año 2004 el número de países integrantes se elevará a veinte y después a veinticinco. Europa se encuentra en la fase de integración monetaria y ya tiene una moneda común (el Euro) y un Banco Central común (el BCE). Lo destacable es que la Unión Europea explica una tercera parte del comercio mundial y el comercio intra-bloque supera el 70 por ciento del total.

En América Latina, las experiencias de integración también muestran dinamismo a pesar de la inestabilidad política y económica que caracteriza a nuestros países y de lo difícil que es trabajar con una visión de largo plazo. La Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC), creada en la década del sesenta para propiciar acuerdos comerciales entre los Países de la Región, se ha convertido en la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI) y es un efectivo escenario de negociación que crea las condiciones para una futura zona regional de libre comercio.

El Grupo Andino, creado en 1969, se ha convertido en la Comunidad Andina, ha perfeccionado su Zona de Libre Comercio y avanza con cierta dificultad para concretar la Unión Aduanera Andina. Los países integrantes del MERCOSUR -superadas las dificultades de los años noventa- caminan hacia un Mercado Común. Igual ocurre con los centroamericanos en el Mercado Común Centroamericano (MCCA) y los países caribeños en la Comunidad del Caribe (CARICOM).

Hay, en consecuencia, un gran dinamismo en las negociaciones y acuerdos de integración en el mundo y en América Latina. Incluso, se plantean acuerdos diversos entre grupos y entre países individualmente considerados y grupos. Ejemplos de éstos acuerdos son el Tratado de Libre Comercio entre Chile y los EE.UU.; la participación asociada de Bolivia, Chile y Perú en acuerdos de libre comercio con los países del MERCOSUR; el reciente Tratado de Libre Comercio Perú-Mercosur; y, las negociaciones Comunidad Andina- MERCOSUR; diversos y simultáneos esfuerzos para lograr el mismo objetivo: avanzar hacia la integración latinoamericana.

- EE.UU. y la propuesta del ALCA

Pero, los cambios continúan. EE.UU. ha dado un giro estratégico a su política exterior y ahora quiere a América Latina como socio comercial y, para ello, ha planteado la conformación del ALCA (Area de Libre Comercio para las Américas) que no es otra cosa que una propuesta de integración hemisférica, desde Tierra del Fuego hasta Canadá.

Es evidente que EE.UU. no quiere perder su posición hegemónica en la Región y busca contrarrestar –de ésta manera- el mayor peso relativo de Europa y Asia en el comercio mundial. Esto es lo que quiere EE.UU., pero ¿qué es lo que deben buscar los países latinoamericanos?. El ALCA puede ser una buena alternativa para nuestros países siempre que se sustente en una negociación equilibrada, con un trato diferencial a los países de menor desarrollo relativo y partiendo de negociaciones bloque-bloque y no de acuerdos bilaterales.

Lo curioso es que, en nuestros países, quienes sostenían duras críticas a la opción de la integración, hoy son los entusiastas defensores del ALCA, sólo porque la iniciativa proviene de los EE.UU. Surgen entonces curiosas explicaciones para sostener su nueva posición: “hay que integrarse, pero a los países ricos y no conformar un club de pobres”, dicen con evidente ingenuidad.

Lo concreto es que hoy, desde el punto de vista conceptual y desde la propia experiencia de los países, la integración es vista con interés por unos y otros; por países grandes y pequeños; por países industrializados y por los países pobres; por los multilateralistas y por los regionalistas. Incluso, la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) ha propuesto un nuevo concepto para reflejar ésta situación: el Regionalismo Abierto, es decir, una integración que no se contrapone a los objetivos de una economía mundial más abierta y con mayor dinamismo en sus flujos comerciales y de inversión.

Para América Latina y para el Perú este “nuevo ambiente mundial” a favor de la integración resulta muy conveniente para alcanzar sus objetivos de desarrollo con justicia social, pero habrá que actuar con estrategia y sentido común. Y, en este contexto, el pensamiento visionario de Haya de la Torre sobre la integración está plenamente vigente.

- Haya de la Torre y los planteamientos de “Defensa Continental”

En la importante y profusa obra de Víctor Raúl Haya de la Torre destaca en el tema de la integración el libro titulado “Defensa Continental”. Esta obra recoge veintidós ensayos periodísticos y una nota inicial escritos principalmente entre 1940 y 1941 en un contexto en el que se discutía cuál debía ser la posición de América Latina frente a la Segunda Guerra Mundial así como la relación entre los países de la Región y los EE.UU. El mismo Haya de la Torre se encarga de precisar el objetivo buscado: “...esclarecer, en cuanto sea posible, la posición aprista frente al conflicto europeo y, consecuentemente, ante las proyecciones de la conflagración del Viejo Mundo sobre Indoamérica”

El libro se publica también en un contexto nuevo para las relaciones entre América Latina y los EE.UU. En esos años se produce un importante cambio en la política exterior de los EE.UU. hacia los países latinoamericanos, con la adopción en 1933 de la denominada “Política del Buen Vecino”, durante el mandato del Presidente Roosevelt.

La lectura de éste libro, más de sesenta años después de su edición original, nos demuestra la extraordinaria valía de Haya de la Torre y la sorprendente actualidad de sus principales argumentos.

- La necesidad de la integración indoamericana

Para Haya de la Torre era claro que los países latinoamericanos debían integrarse para constituir lo que denominaba los “Estados Unidos de Indoamérica”. Y la definía así: “...la América india, mestiza, chola, pelada, gaucha, rota, que es la nuestra: Indoamérica”. Lo fundamental es entonces trabajar por la unidad basada en la diversidad de nuestros pueblos y conscientes que nuestro mestizaje es una ventaja y no lo contrario como todavía piensan muchos latinoamericanos.

Agrega Haya: “Indoamérica es un nombre de reinvindicación integral, de afirmación emancipadora, de definición nacional” . La integración indoamericana es un tema medular en el pensamiento de Haya (lo encontramos también en su obra primigenia “El Antiimperialismo y el APRA”); lo consideraba fundamental para salir del coloniaje económico y mental.

Afirma Haya: “Y si los pueblos indoamericanos no se hacen fuertes por la unión, serán –como Africa y Oceanía- colonias, ya de los imperialismos totalitarios o ya de los imperialismos no totalitarios que más o menos benignamente tendrán que seguir haciendo de ayos y patrones nuestros hasta que tengamos conciencia histórica de nuestra propia emancipación”.

Para el insigne latinoamericano, la libertad sin fuerza es difícil mantenerla como lo enseñan las guerras, pero la fuerza sin unión es inconcebible, como lo enseña la integración. Dice Haya: “Trabajar por la unión, es deber de los indoamericanos capaces de comprender que lo que fue ensueño de Bolívar, es hoy imperativo de necesidad” , y nosotros agregamos: “y lo que fue visión y estrategia de Haya de la Torre es deber de los latinoamericanos y de los apristas poner en marcha”.

Pero, para integrarse hay que conocerse previamente. Haya se lamentaba y consideraba como un hecho grave el desconocimiento que los latinoamericanos tenemos unos de otros y culpaba de ello a políticos, educadores y periodistas. Esta crítica sigue siendo válida en la actualidad.

Por ejemplo, han tenido que pasar más de treinta años en la integración andina, para que peruanos, ecuatorianos o colombianos empecemos a pensar en términos de una integración subregional concreta a través del incremento del comercio y las inversiones o de la circulación de personas sin pasaporte. Pero todavía la mayoría de los ciudadanos de éstos países no saben que ya existe una zona de libre comercio entre ellos o que pueden viajar de un país al otro sólo con su documento de identificación nacional; y, por supuesto, si no conocen no pueden aprovechar éstos beneficios.

A este desconocimiento contribuyen varios factores. Por ejemplo, tenemos una historia y una cultura común pero los programas de historia en los colegios parecerían inducirnos a la rivalidad y la confrontación y no hay cursos de integración.

De otro lado, entre algunos economistas peruanos hay quienes se refieren despectivamente a la integración andina señalándola como un “club de pobres” o afirmando que no tiene futuro porque –según ellos- producimos lo mismo. Estas afirmaciones revelan que aún peruanos con altas calificaciones y generadores de opinión pública tienen un gran desconocimiento de la realidad andina. No saben – por ejemplo- que entre todos los mercados de destino a los que se dirigen las exportaciones peruanas, el mercado andino es el que demanda productos y servicios de mayor valor agregado (como los de la línea metal-mecánica); tampoco saben que el comercio bilateral peruano-colombiano es probablemente uno de los más complementarios de la Región.

Hay una baja conciencia integracionista entre los ciudadanos de nuestros países y también hay falta de voluntad política en varios de nuestros gobernantes. Basta señalar como ejemplo que, en la década del noventa, el Perú casi abandona la Comunidad Andina, lo que hubiera significado no sólo un lamentable error sino un retraso fundamental en lo avanzado.

Haya decía en 1940 que hay que buscar la unidad indoamericana como una forma de incentivar la conciencia popular. Y, refiriéndose al poco conocimiento que tienen los latinoamericanos de su propia realidad señalaba: “Y este es mal unánime, resultado de nuestro colonialismo mental fascinado por Europa y desdeñoso de todo lo que es nuestro”

El problema continúa en nuestros tiempos. ¿Cuántos peruanos conocen Miami pero no conocen Machu Picchu, Chan Chan o Túcume?; y, ¿cuántos bolivianos han viajado a otros continentes pero no conocen la Portada del Sol en Tiahuanaco?;y, si no lo conocen, ¿tienen idea sobre dónde están situados?.

Para que haya integración efectiva debe haber conciencia de su importancia, conocimiento de la realidad de nuestros pueblos. Haya lo dice claramente: “El primer paso para una efectiva solidaridad continental hay que darlo en la prensa, en las escuelas, en los Partidos. Cada diario o revista, grande o pequeño, debería hacer propaganda didáctica sobre los países indoamericanos”.

Honrosas excepciones a este desconocimiento que lleva a una “baja autoestima peruana o latinoamericana” son el importante esfuerzo de investigación desarrollado por el historiador ecuatoriano Enrique Ayala Mora con los cuatro tomos de su Historia Andina publicados por la Universidad Andina Simón Bolívar de Quito o la iniciativa periodística de Héctor Delgado Parker, de Radio Programas del Perú (RPP), al crear el “Informativo Solar”, espacio radial en el que diariamente diversas emisoras de Ecuador, Bolivia, Colombia, Perú y Venezuela presentan las noticias más importantes de éstos pueblos hermanos que son escuchadas por millones de radioescuchas. Ejemplos como éstos deberían multiplicarse.

- Nadie es profeta en su tierra

Mencionábamos al inicio de éste ensayo lo sorprendente que resultaba que antiguos detractores de la integración latinoamericana hoy sean fanáticos defensores de la integración hemisférica que plantea el ALCA sólo porque la idea ha surgido en los EE.UU. Y no es que estemos en desacuerdo con los beneficios que puedan generarse de un ALCA bien negociado sino que no somos conscientes todavía que lo que nos falta es tener nuestra propia visión estratégica y, sabiendo qué queremos, poder avanzar con paso más firme hacia el futuro.

Haya también percibía esta mentalidad dependiente en los años cuarenta del Siglo XX cuando comenta las reacciones que se habían generado entre intelectuales y políticos peruanos frente a las declaraciones del Senador norteamericano Wiley para la Agencia de Noticias United Press. Wiley propuso la conveniencia que “los veinte Estados de Indoamérica formen una gran unidad económica y política”.

El comentario de Haya es lapidario: “Quizá ahora que un prominente hombre de Estado nortemericano lo proclama, comiencen a pensar nuestros políticos criollos en la trascendencia y perentoriedad de una iniciativa –se refiere a la integración indoamericana- que, de haberse intentado hace dos o tres lustros –cuando el Aprismo la postuló gallarda y tenazmente- nos habría dado mayor seguridad para éstas inquietas horas cruciales en que se juega nuestro común destino” ; y, en otra parte agrega lo siguiente: “Tiene mucha fuerza que una iniciativa venga de allá. Cuando se lanza entre nosotros vale bien poco”.

Lamentablemente, ésta crítica sigue siendo válida actualmente y no sólo en temas vinculados a la integración. Necesitamos tener mayor conciencia de nuestra identidad nacional y regional y así mirar y negociar con otras regiones y potencias con seguridad y buscando el equilibrio.

- Del Interamericanismo de Haya a las negociaciones del ALCA

Consideramos que es conveniente la integración de América Latina con los EE.UU. pero también pensamos que, previamente, debemos fortalecer la integración latinoamericana. EE.UU. no sólo es la principal potencia mundial sino que es el primer socio comercial de la mayoría de los países latinoamericanos. En el caso del Perú, al mercado norteamericano se dirigen cerca del 30 por ciento de nuestras exportaciones y un tercio de nuestras importaciones provienen de ese país. Por lo tanto, profundizar una relación comercial y de inversiones, lograr una mejor penetración con exportaciones de bienes y servicios de mayor valor agregado (como confecciones de algodón o conservas de espárrago) resulta altamente conveniente.

Haya también se adelantó a realizar precisiones muy claras respecto a la importancia de desarrollar buenas relaciones con los EE.UU. En “El Antimperialismo y el APRA” (1928) plantea que los latinoamericanos necesitamos de los EE.UU. tanto como ellos necesitan de nosotros. Y, en “Defensa Continental” (1940-1941) sostiene que: “Nunca negó el ideario aprista el valor indiscutible que aportan los Estados Unidos a la civilización del mundo. Y nunca tampoco desconoció la significación de una cooperación eficiente entre la América industrial altamente tecnificada y la América agraria, productora de materias primas y de economía incipiente”.

Haya de la Torre consideraba necesario establecer un sistema de relaciones más justas entre “ambas Américas”. Proponía explorar nuevas formas de relación basadas en principios de igualdad y equilibrio y estaba convencido que una alianza más segura y garantizada con los EE.UU. se podría lograr si previamente se avanzaba en la integración indoamericana.

Decía: “De lo que se trata es de...hacer sentir a cada cual –se refiere a las dos Américas- que deben vivir coherentemente, que se necesitan ambas, que serán vecinas mientras exista el planeta y este ancho hemisferio sea habitable y que, por el mutuo respeto y por la mutua ayuda deben ser buenas vecinas”.

Haya de la Torre criticaba el Panamericanismo que propiciaba los EE.UU. antes de Roosevelt y propugnaba más bien lo que denominaba el Interamericanismo que definía como la “convivencia de la América –campo y materia prima- con la América –industria y capital”.

El error del Panamericanismo –sostiene Haya- es imaginar que unidad significa homogenizar, “amalgamar en una sola e indefinida mezcla”, cuando se trata de realidades diversas, de dos “espacio-tiempo históricos” que no se deben confundir pero que sí deben coordinar. El Interamericanismo expresa más bien una relación de igualdad de condiciones, de cooperación y coordinación y, sobre todo, de equidad.

Y Haya se refiere también a la posibilidad que la integración latinoamericana sea promovida desde los EE.UU. diciendo: “No interesa...que la unidad de Indoamérica sea triunfo peruano o estadounidense. Lo que importa es que ella se realice por el bien y seguridad de todos”.

Con este mismo criterio, podríamos referirnos a las perspectivas de la puesta en marcha del ALCA. Es cierto que la iniciativa de carácter hemisférico provino de los EE.UU. y es cierto que responde –como ya hemos dicho- a sus intereses estratégicos, pero la integración América Latina- EE.UU. puede ser beneficiosa para ambos. Y- claro está- lo que le conviene a la Región es que sus bloques subregionales se fortalezcan e interrelacionen entre sí para que, desde esa plataforma común, los países latinoamericanos negocien con los EE.UU. en las condiciones más equilibradas posibles.

- ¿Cómo debe América Latina negociar con los EE.UU. su participación en el ALCA?

La estrategia de negociación de los EE.UU. es avanzar hacia un ALCA basado en acuerdos celebrados por separado con cada país. La estrategia de América Latina –que muy bien ha comprendido el Brasil del Presidente Lula- debe buscar el acercamiento de las experiencias subregionales de integración para luego ir a conversar con los EE.UU.

Haya se daba cuenta perfectamente de ésta debilidad en nuestra estrategia de negociación (en la que cada país marcha por su lado) cuando afirma: “Nos hemos acostumbrado a considerar a cada uno de nuestros países como una isla. Y como una isla primitiva alejada”.

Frente a ésta limitación el desafío es profundizar –por todos los medios y tipos de acuerdos posibles- la integración comercial y financiera intra-latinoamericana. Por ello durante el Gobierno del APRA, entre 1985 y 1990, la prioridad que pusimos en la negociación que desarrollaba –en representación del país- el Instituto de Comercio Exterior (ICE) fue el establecimiento de acuerdos de integración comercial y de complementación económica con casi todos los países de América Latina. Sólo después de cumplir con este deber histórico y ser coherentes con la propuesta integracionista de Haya de la Torre iniciamos negociaciones con países de otros continentes.

En el discurso que pronunciamos en la Reunión Extraordinaria del Comité de Representantes de ALADI, en Montevideo- Uruguay en agosto de 1987, luego de colocar una placa recordatoria de Haya de la Torre en la sede del organismo de integración regional dijimos: “Somos fieles al mensaje de nuestros Próceres y Libertadores, pensamiento y mensaje como los de San Martín, Bolívar, Artigas y, en este siglo, Haya de la Torre, para quienes la Patria se llamaba América; y somos fieles a la historia de nuestros pueblos, que siempre soñaron con un porvenir de justicia, pero unidos en una Patria Grande”. Y fue así como celebramos acuerdos en el marco de ALADI con diferentes países como Brasil, Argentina, México, Uruguay, Cuba, Chile, Bolivia, Colombia, Venezuela, entre otros. Se trataba de Acuerdos de Alcance Parcial o Acuerdos de Complementación Económica, algunos de los cuales continúan vigentes.

Cuando nos preguntamos de qué manera los latinoamericanos debemos negociar con los EE.UU. el futuro ALCA, Haya de la Torre también nos da la respuesta sesenta años atrás: “Pero hay que advertirlo, no fusión o incorporación dentro del Imperio norteamericano, meta del Panamericanismo, sino alianza con los 48 Estados Unidos del Norte, previa Federación de los 20 Estados desunidos del Sur”.

La opción planteada es clara: primero fortalecer la integración regional y sobre ésta base cimentar el acuerdo hemisférico. En la campaña electoral nacional del verano de 2001, de acuerdo con este criterio, el Partido Aprista Peruano planteó al país promover una plataforma de negociación Comunidad Andina-Mercosur- Chile y, con la América del Sur unida, negociar el ALCA.

Haya de la Torre plantea que todos los países latinoamericanos debían preparar sus economías nacionales para una integración hemisférica. Sostenía que, en cada país, debía constituirse un Congreso Nacional conformado por todas las fuerzas representativas y que incluya todos los puntos de vista “...para llegar a la coordinación de un plan de economía nacional con miras a formar parte de la organización económica continental”.

Haya se adelanta también a la necesidad de buscar la complementación económica entre los EE.UU. y Latinoamérica y no sólo un intercambio comercial. Y lo hace al definir la “etapa interamericanista sin imperio” “...que comenzará por definir los dos grandes campos económicos en que se dividen las Américas: aquél en que predomina el industrialismo y éste en que la agricultura y la materia prima definen una fisonomía de región agrícola-minera característica y prevalente en nuestros pueblos”.

Y, para que no quede duda alguna, reproducimos a continuación la cita textual en la que Haya de la Torre describe con todo detalle los pasos que se deben seguir para una integración entre América Latina y los EE.UU. que no es otra cosa que lo que hoy denominamos ALCA.

Afirma Haya: “Como resultado de éstos Congresos económicos nacionales debe reunirse un gran Congreso o Conferencia Económica de todos los Estados Americanos –también con representaciones funcionales de las fuerzas vitales de su economía- al que se lleven las conclusiones de cada Congreso Nacional y en el que se estudie la posibilidad de intercambio de productos entre los países de Indoamérica y éstos con los Estados Unidos, planteándose el desarrollo coordinado de la industria en los diversos países indoamericanos de acuerdo con un programa de cooperación y no de competencia”.

Pero el planteamiento integracionista de Haya de la Torre es más ambicioso aún. Como sabemos, el ALCA apunta a ser una zona de libre comercio (es decir, a crear un mercado ampliado en el que no hayan barreras comerciales –aranceles- para los productos comercializados por los Países Miembros del Acuerdo). Pero la zona de libre comercio es apenas la primera en un esfuerzo de integración como lo planteó Bela Balassa en los años cincuenta. Una vez lograda ésta hay que avanzar hacia etapas de más profunda integración: la Unión Aduanera, el Mercado Común, la Unión Económica (etapa en la que se encuentra Europa actualmente) hasta llegar a la integración total.

Haya también se adelantó a ésta concepción de la integración como un proceso que tiene que desarrollar etapas. Precisa en “Defensa Continental”: “Con las conclusiones de éste Congreso Económico Interamericano se reunirá una conferencia de expertos de ambas Américas que estudie los siguientes puntos fundamentales: unificación del tipo de moneda, por lo menos entre los veinte Estados indoamericanos y estabilización del cambio entre ésta moneda de países agro-mineros y productores de materias primas, con el dólar que es moneda de gran país industrial”.

Lo que plantea Haya de la Torre en ésta cita no es otra cosa que los requerimientos de un Mercado Común y de una Unión Monetaria, que serán etapas más ambiciosas de integración que vendrán posteriormente. Y no son menos importantes sus planteamientos en el campo financiero. Haya propone la creación de un: “...Banco de Exportación e importación Interamericano en cada Estado de las Américas con funciones no sólo circunscritas a préstamos y créditos aislados sino como organismo director y garantizador de inversiones productivas...”. Se adelantó así a la creación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y del Convenio de Pagos y Créditos Recíprocos en el marco de ALADI (CCR-ALADI).

Haya también proponía una institución financiera que buscase el equilibrio de balanza de pagos en América cuando afirma: “...sobre ésta base...debería establecerse un sistema bancario interamericano que garantice la estabilidad de la moneda común y sistematice las relaciones con el Federal Bank System de los Estados Unidos...”. Con ello, se adelanta también a la creación en los años ochenta –a iniciativa del Gobierno del Presidente Alan García- del Fondo Andino de Reservas (FAR) con sede en Santa Fe de Bogotá- Colombia, que después se ampliará con la inclusión de otros países latinoamericanos hasta su versión actual denominada: Fondo Latinoamericano de Reservas (FLAR).

Y para quienes tienen temor que una integración América Latina – EE.UU. en el marco del ALCA pueda ser perjudicial para nuestros países, Haya señala: “Sobre éstas bases, se acelerará el desarrollo industrial de Indoamérica, se intensificará la producción de una agricultura que no compita en lo posible con la estadounidense, se absorverán recíprocamente entre los países indoamericanos muchos de sus productos y se sistematizará el comercio con los Estados Unidos, cediendo los excesos de producción otros continentes” . Queda claro que el beneficio para América Latina es posible si trabajamos estratégicamente, preparamos nuestras economías y negociamos sobre la base del equilibrio.

La tarea es concreta. Se necesita promover en nuestros países cadenas productivas, lograr una agricultura rentable y que asegure la seguridad alimentaria para su población, procurar un mayor valor agregado en nuestros productos y servicios de exportación, la conformación de consorcios o asociación de pequeños productores, el diseño de estrategias de diferenciación, mayores esfuerzos de complementación y comercio intra-bloque, para lograr así una inserción competitiva en el mercado norteamericano y en los otros mercados del planeta.

- Otros aportes de Haya de la Torre a la integración latinoamericana

La integración no tiene que ver sólo con temas de naturaleza económica. En el mismo libro “Defensa Continental”, Haya de la Torre nos habla – recordemos que lo hace entre los años 1940 y 1941- de una serie de hechos o de instituciones que recién ocurrirán o serán constituidas años después. Su carácter visionario es impresionante.

Así por ejemplo, Haya se adelanta a la constitución de la denominada “cláusula democrática” en la Organización de Estados Americanos (OEA), para defender la institucionalidad democrática frente a la amenaza de dictaduras o de golpes militares.

Haya afirma: “...un punto de vista que ha sostenido el Aprismo como iniciativa perentoria y previa para una sólida sistematización de la defensa de la democracia en éste Hemisferio: el establecimiento de un Tribunal o Comisión permanente interamericano, destinado a velar por la intangibilidad de los regímenes emanados de la soberanía popular en nuestros países”.

La cláusula democrática de la OEA recién funciona desde la segunda mitad de los años noventa; los gobiernos de los países latinoamericanos se demoraron cincuenta años en darse cuenta de la conveniencia de lo que proponía Haya de la Torre. ¡Cuántas dictaduras o intentos de ruptura del orden democrático en América Latina se hubieran podido evitar o disuadir en éstos años!.

Igualmente, en 1940, Haya propone una integración en lo militar, diciendo: “...para las medidas de seguridad militar tiene que ser necesario que todos los jefes de los Ejércitos de ambas Américas se junten y coordinen un plan común”. Siete años después de lo señalado por Haya de la Torre, en febrero de 1947, se creó el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) en el marco de la Conferencia Interamericana para el mantenimiento de la paz y la seguridad del Continente realizada en Río de Janeiro- Brasil. El objetivo por el que fue creado el TIAR era el de actuar solidariamente (política, militar y económicamente) en caso que uno de los Países Firmantes fuera atacado por una potencia extracontinental.

- Algunas Reflexiones Finales

Como hemos visto a lo largo de este ensayo, el pensamiento de Victor Raúl Haya de la Torre con respecto a la integración latinoamericana y hemisférica está plenamente vigente.

La integración está más fuerte que antes, al punto que algunos de los detractores de ayer tienen actualmente sus propias experiencias de integración. Los acuerdos de integración se multiplican y, en América Latina, se empieza a comprender poco a poco la necesidad de integrarse. La propuesta de integración hemisférica del ALCA significa enormes desafíos que deben ser afrontados con responsabilidad sobre la base de una negociación que busque el equilibrio y la equidad. Para lograr un mayor beneficio, los países de la Región deben fortalecer y sumar sus actuales esfuerzos de integración subregional y así presentar plataformas comunes para la negociación con los EE.UU.

El Jefe y Fundador del Partido Aprista decía, refiriéndose a la línea del Partido en éste tema: “Conformación de una poderosa defensa de nuestros pueblos por la Unión Indoamericana primero, y, por la Alianza con los Estados Unidos después... y esto supone que, con nuestra unión, habremos neutralizado definitivamente toda acción imperialista y que, con la alianza, habremos equiparado y equilibrado el balance de ambas Américas”.

El resurgimiento de la integración regional, como vía para alcanzar los objetivos del desarrollo, la dinámica que muestran las negociaciones y acuerdos entre países de América Latina y la construcción de una integración hemisférica a través del ALCA, son hechos positivos para la Región, siempre y cuando estemos unidos y seamos conscientes de nuestro común destino. Todo ello reinvindica el pensamiento y la visión del más insigne peruano del Siglo XX, Victor Raúl Haya de la Torre y es nuestra obligación contribuir a que éstas ideas se conviertan en acciones concretas.

NOTAS

HAYA DE LA TORRE, Víctor Raúl...; “La Defensa Continental”; publicado en: “Obras Completas”; Tomo IV; Librería Editorial Juan Mejía Baca; Cuarta Edición; Barcelona-España, 1985; Nota Inicial; página 235.

[1] Franklin Delano Roosevelt (1882-1945) fue elegido Presidente de los EE.UU. en 1933 y reelegido en tres oportunidades, 1936, 1940 y 1944. Contrarrestó los efectos de la crisis económica mundial de 1929 con su programa denominado “New Deal”. Para América latina adoptó la “Política del Buen Vecino” frente a la “diplomacia del dólar” que miraba despectivamente a la Región.

[1] HAYA DE LA TORRE, Víctor Raúl;...Op.Cit; Página 263

[1] HAYA DE LA TORRE; Víctor Raúl...; Op.Cit.; Página 282

[1] HAYA DE LA TORRE, Víctor Raúl...; Op.Cit.; página 245.

[1] HAYA DE LA TORRE, Víctor Raúl;...Op.Cit.; Página 266

[1] HAYA DE LA TORRE, Víctor Raúl...Op. Cit.; página 248.

[1] HAYA DE LA TORRE; Víctor Raúl...; Op. Cit.; página 250

[1] HAYA DE LA TORRE, Víctor Raúl...; Op. Cit.; página 244

[1] IBIDEM..; PÁGINA 246

[1] HAYA DE LA TORRE, Víctor Raúl...; Op.Cit.; página 245.

[1] HAYA DE LA TORRE, Víctor Raúl;...Op.Cit.; Página 266

[1] HAYA DE LA TORRE, Víctor Raúl...Op. Cit.; página 248.


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