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Gobierno y oposición rompen diálogo y generan foco de tensión en Bolivia
LA PAZ,
junio 10, 2007.-
El presidente boliviano, Evo Morales, y el prefecto (gobernador) de Santa
Cruz, Rubén Costas, férreo opositor al gobierno de izquierda y que encabeza
un movimiento autonomista, rompieron el diálogo que mantenían y con ello
generaron un foco de tensión entre la región más próspera de Bolivia y el
Ejecutivo.
El jefe de
Estado decidió el sábado no asistir a una reunión pactada con el gobernador
y dirigentes cívicos de esa región por considerar que no se podía tratar en
esa cita temas políticos, como las autonomías regionales, "que se abordan en
la Asamblea Constituyente", sino temas de desarrollo regional.
En
contrapartida, el prefecto y los dirigentes del Comité Cívico le dieron un
ultimátum al mandatario para que se presente en Santa Cruz (este) y explique
la posición de su partido, el Movimiento Al Socialismo (MAS), en la Asamblea
Constituyente, donde sus representantes son mayoría, así como sobre otros
temas de orden político.
Rubén
Costas encabeza un movimiento autonomista integrado por autoridades de
Tarija, Cochabamba, Beni y Pando, que reclaman mayor autonomía respecto a La
Paz, sede del gobierno boliviano hace más de un siglo.
Según el
ministro de Gobierno, Alfredo Rada, la decisión del presidente Evo Morales
de no concurrir a la cita, que debía cerrar una anterior realizada el
martes, se debió a que las mesas de trabajo que se habían formado para
abordar temas de desarrollo regional no concluyeron su tarea por la ausencia
de los delegados de la prefectura y del Comité Cívico.
La
decisión del jefe de Estado fue respondida inmediatamente por el prefecto
cruceño y los dirigentes civiles que le advirtieron que podía "poner en
riesgo la unidad del país".
En una
solicitada publicada este domingo el Comité Cívico Pro Santa Cruz se dirigió
al jefe de Estado afirmando que "el pueblo quiere hablar de autonomía y
usted no acepta".
"Millones
de bolivianos votaron por el Sí en el referéndum vinculante y su gobierno no
escucha. En lugar de reunirse con el pueblo usted envía una carta con
argumentos falsos, descortés, y que busca postergar nuestro derecho a la
autonomía departamental", puntualiza el documento.
En la
solicitada le piden a Evo Morales que "respete la decisión de todo un
pueblo" y le reiteran que "no ponga en riesgo la unidad de la nación".
Costas y
los dirigentes cívicos anticiparon que no tomarán acciones inmediatas, a la
espera de una decisión conjunta de la Junta Autonómica Democrática
Boliviana, que convocó a una reunión para el lunes 18 de junio, a la que
invitaron también a los asambleistas y parlamentarios de esas cuatro
regiones.
Esta junta
esta conformada por los departamentos de Pando (norte), Beni (noreste),
Santa Cruz (este) y Tarija (sur), también opositores a Morales y donde ganó
el "sí" a un régimen de autonomías regionales en un referendo realizado el 2
de julio de 2006.
En una
conferencia de prensa ofrecida este domingo en el Palacio de Gobierno, Evo
Morales, ratificó su decisión de no asistir a ninguna reunión con los
representantes de Santa Cruz donde se "mezclen temas de desarrollo regional
con otros de índole político".
"El
diálogo está abierto, pero un diálogo sincero, sin insultos que garantice
resultados para el desarrollo de la región", puntualizo y lamentó que
"algunos dirigentes" desvíen la discusión con consignas políticas que se
alinean con el discurso del principal partido de la oposición, Podemos,
liderado por el ex presidente conservador Jorge Tuto Quiroga.
Morales
justificó su inasistencia a la reunión del sábado en que no tenía sentido
asistir a la cita si "no tenía resultados que recoger" del trabajo de su
"Gabinete regional", una modalidad en la que sus ministros deliberan en las
regiones para recibir de manera directa proyectos de desarrollo y otras
demandas.
"Puedo
reunirme a cualquier hora pero sin insultos, sin agresiones, sin
provocaciones", matizó al recordar que el martes sufrío abucheos durante un
agitado encuentro con las principales autoridades civiles y políticas de
Santa Cruz, cuyas élites cuestionan fuertemente su gobierno izquierdista y
cercano a los indígenas.
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