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Batalla ideológica en torno al fin de la concesión a RCTV en Venezuela
CARACAS, mayo 24, 2007.-
En la medianoche del domingo se extinguirá la señal de una de las
televisoras más antiguas de América Latina, RCTV, medida considerada por el
presidente Hugo Chávez como el fin de una dictadura mediática, y por su
dueño como el inicio del totalitarismo en Venezuela.
"Sencillamente,
aquí se acaba la concesión que hace más de medio siglo se otorgó a una
familia de la clase muy alta", dijo Chávez, y estimó que en la medianoche
del domingo "en Venezuela se incrementará la libertad de expresión porque se
liberará de la dictadura" a ese medio.
El
presidente anunció en diciembre, tras su reelección, que no sería renovada a
su vencimiento el 27 de mayo la concesión a RCTV, el único canal opositor de
televisión abierta de alcance nacional y el de mayor audiencia por sus
telenovelas, programas humorísticos y de variedades.
El
director general de RCTV, Marcel Granier, que encabezó la campaña en defensa
de su canal, dijo a la AFP que "si se consuma la decisión del gobierno,
Venezuela entra en una etapa totalitaria de abuso, de atropello y de
arbitrariedad".
"Pasaremos
de un régimen centralizador y autoritario a un régimen totalitario",
enfatizó.
La medida
desató protestas en Venezuela y críticas en el exterior, que el gobierno se
lanzó a contrarrestar en lo que Chávez considera "una de las primeras
batallas" de su nuevo período de gobierno (2007-2013).
"Los
grandes medios mundiales, esa dictadura mediática, han convertido un simple
hecho de soberanía en una batalla internacional", afirmó el presidente
durante una jornada de apoyo organizada por el canal multiestatal Telesur,
con la participación de intelectuales extranjeros afines al chavismo.
El
Tribunal Supremo de Justicia declaró inadmisible la semana pasada un habeas
corpus introducido por RCTV, al considerar que corresponde a la Comisión
Nacional de Telecomunicaciones, controlada por el gobierno, "resolver lo
concerniente al otorgamiento, uso, revocatoria" de las concesiones.
En
Venezuela, el espectro radioeléctrico pertenece al Estado.
La
concesión de RCTV fue otorgada en 1953 a William H. Phelps, suegro de
Granier, y fue renovada por última vez en 1987, por una duración de 20 años.
El
ministro de Telecomunicaciones, Jesse Chacón, explicó a la prensa extranjera
que el gobierno no pudo actuar por vía administrativa contra RCTV y las
televisoras privadas que apoyaron el golpe de 2002, porque "no está escrito
legalmente en una decisión penal que hubo un golpe de Estado ni quiénes
participaron".
Indicó que
la disyuntiva para el gobierno fue: "O renovamos y sigue pasando el tiempo,
o aprovechamos el vencimiento" de las concesiones.
Chacón
considera que lo que está planteado en Venezuela, y que América Latina debe
comenzar a cuestionarse, es "la función de los medios en la democracia. Si
son el contrapeso del Estado o si son el poder mismo, porque el medio no
rota, y los presidentes sí. Si una democracia puede vivir con un poder que
crea la opinión pública."
Un
académico e investigador en comunicación, Antonio Pasquali, estimó por su
parte que se asiste a "un asesinato de una voz opositora muy importante y a
un aumento progresivo de la voz del amo".
En la
medianoche del 27 de mayo vencen tres concesiones -un canal público y dos
privados-, incluida la de Venevisión, del magnate Gustavo Cisneros, dueño
también de Direct TV, y concuñado de Granier.
Chacón
afirmó que RCTV y Venevisión concentran el 71% de la publicidad de la
televisión venezolana, la cual absorbe el 80% de toda la publicidad del
país.
Indicó que
RCTV fue elegida porque transmite por el canal 2, "la frecuencia más baja
que es la más eficiente" y porque ya "no hay espectro disponible". Consideró
como una "coincidencia" que además sea el canal que realiza una oposición
radical.
Venevisión
adoptó una línea editorial neutral desde 2005.
RCTV será
reemplazada por TVes, una televisora montada en las últimas semanas por el
ministerio de Comunicación que será "de servicio público" y su contenido
será realizado por productores independientes.
Venezuela
quedará entonces con 4 televisoras de alcance nacional en televisión abierta
(VHF): la estatal Venezolana de Televisión identificada con el chavismo, la
nueva TVes, y las privadas Venevisión y Televen.
Quedará
como única televisora opositora Globovisión, un canal de información
continua que transmite en una frecuencia de menor alcance (UHF) en Caracas y
en la tercera ciudad del país, Valencia, y por cable.
Chacón
afirmó que RCTV podría pasar a transmitir por cable, aunque aún no formuló
la solicitud.
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