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OEA clausura asamblea sin hacer alusión a RCTV
PANAMA,
junio 5, 2007.-
La Organización de los Estados Americanos (OEA) cerró el martes su XXXVII
asamblea general respaldando la libertad de expresión en el hemisferio, pero
sin tomar partido sobre el caso del canal Radio Caracas Televisión (RCTV),
en lo que podría considerarse una eventual victoria de Venezuela sobre
Estados Unidos.
La no
renovación de la frecuencia abierta a RCTV por parte del presidente
venezolano Hugo Chávez encendió la cita continental, pero el asunto no se
mencionó al final en ningún documento, al tiempo en que quedó sin resolverse
la solicitud formulada el lunes por la secretaria de Estado norteamericana,
Condoleezza Rice, en el sentido que la OEA envíe una misión a Caracas para
conocer las circunstancias del cierre de la televisora privada, que provocó
protestas estudiantiles en esa nación.
El
secretario general José Miguel Insulza aclaró que para enviar una misión
tendría que tener el consentimiento del gobierno de Venezuela, según
establece la Carta Democrática Interamericana de la OEA que invocó Rice.
"Por lo que he leído hasta ahora al parecer ese consentimiento no existe",
dijo.
Mencionó,
además, que hay en proceso algunas gestiones judiciales presentadas por RCTV
en tribunales de Venezuela, por lo que consideró que también era importante
esperar. Señaló que aún no había consultado con los gobiernos sobre el tema.
Rice dijo
que el caso de RCTV es la medida antidemocrática más "drástica" tomada por
el gobierno de Chávez hasta el momento, lo cual fue rechazado por el
canciller venezolano Nicolás Maduro que acusó a Washington de entrometerse
en los asuntos soberanos de Venezuela.
Si de
polémica se trata, Maduro le lanzó más dardos y desde diferentes frentes al
gobierno del presidente George W. Bush, al que atribuyó violaciones de
derechos humanos en las cárceles de Guantánamo y en la frontera sur que
comparte con México.
En cuanto
al tema central de la asamblea, "Energía para el desarrollo sostenible", los
cancilleres americanos consensuaron una declaración para buscar recursos
energéticos alternativos y "limpios", así como reconocer el "potencial" de
los biocombustibles, como el etanol, que tiene a Brasil y Estados Unidos
como sus mayores productores.
Pero más
que la energía, lo que animó la asamblea fue el debate sobre la libertad de
expresión, a raíz de la objeción de Chávez a seguir renovando la licencia a
RCTV. La delegación diplomática venezolana defendió a capa y espada en
Panamá la medida como un derecho legítimo y soberano.
Venezuela
impulsó, incluso, 12 de unas 81 resoluciones aprobadas en la asamblea, una
de ellas sobre "Derecho a la libertad de pensamiento y expresión y la
importancia de los medios de comunicación".
En esa
resolución se llama a "promover un enfoque pluralista de la información...
mediante el fomento del pleno ejercicio del pleno ejercicio de la libertad
de expresión y pensamiento".
La
"solicitud de Estados Unidos obviamente no obtuvo respaldo de ningún país",
aseguró el embajador venezolano ante la OEA, Jorge Valero. "Fue solamente
Estados Unidos que quedó aislado. En otras palabras que la intención de
intervenir en asuntos internos y convertir en tema de RCTV en un asunto de
la agenda fue desestimado y más bien lo que escuchamos fueron opiniones y
planteamientos de que debe respetarse la jurisdicción interna" de los
países.
El
canciller boliviano David Choquehuanca, cuyo gobierno es fuerte aliado de
Chávez, dijo,
que RCTV "no estaba en la agenda y considero que no es pertinente como lo
trajo la señora Rice".
Maduro
sugirió poco antes a la OEA que de nombrar una misión para verificar el caso
de RCTV, la dirija más bien hacia Guantánamo y la frontera entre Estados
Unidos y México, donde se "violan los derechos humanos".
Al final
de la asamblea, se escogió por votación a la representante venezolana Luz
Patricia Mejía para integrar la Comisión de Derechos Humanos de la OEA, lo
cual fue calificado por Maduro como "un triunfo más" de su país.
El tema de
la libertad de expresión opacó la discusión de los asuntos energéticos, en
los que también hubo algunas divergencias debido a las reservas de países
como Nicaragua, Bolivia y Venezuela de apadrinar la idea de los combustibles
a partir de fuentes agrícolas.
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