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Castro reaparece en entrevista de TV sin dar señales de su regreso al poder

LA
HABANA, junio 5, 2007.-
El líder cubano, Fidel Castro, reapareció este martes de mejor semblante en
una entrevista en televisión, la primera en diez meses de convalecencia y
durante la que dijo que se recupera, pero sin hablar de un eventual retorno
al poder.
Vestido de
traje deportivo blanco, rojo y azul -y un escudo con la bandera cubana-,
Castro lució con más peso que en anteriores videos, habló con cierta fluidez
y claridad, aunque pausadamente, en la conversación de 52 minutos, en el
programa Mesa Redonda.
"Sólo les
digo a mis compatriotas los que les dije ya (...) que estoy haciendo lo que
ahora debo hacer y más nada, no hay ningún secreto, más claro no se puede
hablar", dijo.
Castro,
quien en agosto cumplirá 81 años, insistió que en torno a su salud "no hay
ningún secreto de Estado", aunque él mismo lo declaró tras someterse a la
primera de varias operaciones.
Sin
embargo, no mencionó una sola palabra que descifre la incógnita de si
reasumirá o no el poder que delegó en su hermano Raúl Castro el 31 de julio
de 2006, con carácter provisional.
El
mandatario aseguró que lleva una alimentación "mucho mejor balanceada" y
sigue las recomendaciones para recuperarse: "Siempre hay amenaza a la salud
del ser humano, hay peligros que acechan, pero se han ido haciendo las cosas
que se deben hacer".
Castro
anunció que tiene "unos cuantos temas que abordar" en próximas
conversaciones. "Esta es una manera de expresarse y de abundar y de
sintetizar", manifestó, al referirse a la nueva modalidad de "mesitas
redondas".
En algunos
tramos de la conversación, el líder cubano, de barba y cabellos más canosos
que antes de su crisis de salud, bromeó sobre su edad y su uniforme
deportivo. "Estoy vestido de futbolista", comentó riendo.
La mayor
parte de la entrevista la dedicó a referirse a Vietnam y a la reciente
visita a Cuba del principal dirigente de ese país, Nong Duc Manh, así como
también a las protestas de los militantes antiglobalización previa a la
cumbre del Grupo de los Ocho (G-8) en Alemania, que las calificó de una
"increíble batalla campal".
Clavados
al televisor, los cubanos siguieron la entrevista del líder cubano, a quien
no ven en público desde el 26 de julio, un día antes de la primera operación
intestinal.
"Ave
María! qué bien se ve, está más fuerte y animado", exclamó, eufórica, Mérida
Noa, una anciana de 79 años, quien no separó un minuto de la sala de su
humilde apartamento en el corazón de La Habana Vieja.
En Miami,
bastión del exilio cubano, las cadenas hispanas Univisión, Telemundo y el
canal local América TV, dirigido a la comunidad cubana, interrumpieron sus
programas regulares o sus informativos para emitir la entrevista.
Médicos de
Miami coincidieron en que Castro parece estar recuperado. "Para una persona
que ha recibido una operación así grande y que ha estado 10 meses afuera, la
mente y los pulmones y eso están hasta ahora funcionando bien", dijo el
gastroenterólogo Javier Parra, quien añadió no obstante que "parece
descompensado" y "pálido".
En su
larga convalecencia hasta ahora sólo había aparecido en fotos y videos. Pero
desde el 29 de marzo se ha dedicado a escribir y publicó 14 artículos, la
mayoría contra Estados Unidos.
En uno de
esos editoriales, del 24 de mayo, había dicho que seguiría con sus
comentarios escritos, y dio a entender que no tenía planeado apariciones
mediáticas y menos aún una en público en el corto plazo.
Sin
embargo, acaparó de nuevo la atención mediática mostrándose más saludable en
el video y las fotos -difundidas el fin de semana- con el dirigente
vietnamita y en esta primera entrevista en convalecencia.
El video
del sábado fue el séptimo durante su enfermedad y primero desde el 30 de
enero; mientras que las últimas fotos habían sido del 20 de abril cuando se
reunió con el alto dirigente chino Wu Guanzheng.
Cuando
anunció que no estaba para las cámaras, Castro reveló que sufrió varias
operaciones en un inicio sin éxito, que dependió por "muchos meses" de
catéteres, pero que ahora tiene un peso estable de 80 kilos.
Algunos
analistas estiman que aumentará su influencia sobre el gobierno a medida que
mejore su salud, aunque sin recuperar totalmente el poder, o que lo
compartirá con Raúl dejándole la gestión de gobierno y él se dedicará a la
agenda internacional.
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