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Año 6.6 Edición Digital Nº 63

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Papa exalta virginidad ante multitud en Brasil

SAO PAULO, mayo 11, 2007.- El Papa Benedicto XVI exaltó el viernes la virginidad y la fidelidad en un directo mensaje ante 1,2 millones de fieles que lo aclamaron en Sao Paulo, donde también criticó a los que se burlan del dogma católico.

En el tercer día de su primera visita a América en dos años de pontificado, Benedicto XVI canonizó en una misa a cielo abierto a un sacerdote franciscano como primer santo nacido en Brasil, medida que busca reforzar la fe católica en un país que asiste a una agresiva evangelización de grupos pentecostales.

"Es preciso decir no a aquellos medios de comunicación social que ridiculizan la santidad del matrimonio y la virginidad antes del casamiento," dijo el Papa ovacionado por la multitud.

"El mundo precisa de vidas limpias, de almas claras, de inteligencias simples que rechacen ser consideradas criaturas objeto de placer," agregó.

Joseph Ratzinger, de 80 años, llegó en papamóvil al inmenso predio del aeropuerto municipal Campo de Marte, donde un cielo diáfano se asoció a una ceremonia colorida por las miles de banderas vaticanas y latinoamericanas que agitaron asistentes mientras un coro de 1.200 voces entonó cantos litúrgicos.

Tras canonizar al venerado fray Galvao, quien vivió en Sao Paulo entre los siglos XVIII y XIX ayudando a pobres y enfermos, el Papa inició su homilía en portugués sentado en un amplio escenario blanco precedido por una imponente cruz.

Desde allí reiteró su férrea visión sobre el mundo contemporáneo, al que describió como contaminado por la búsqueda del placer egoísta como fin supremo.

"¡Que bello ejemplo a seguir nos dejó fray Galvao! Como suenan actuales para nosotros, que vivimos una época tan llena de hedonismo, las palabras que aparecen en la Cédula de consagración de su castidad: 'Quitadme la vida antes que ofender vuestro bendito Hijo, mi Señor,"' dijo Benedicto XVI.

Luego, sentenció: "Son palabras fuertes, de un alma apasionada (...) y que despiertan deseos de fidelidad a Dios dentro o fuera del matrimonio."

Al referirse a quienes se mofan de los preceptos vaticanos sobre la fidelidad conyugal y la castidad prematrimonial, el líder de la Iglesia Católica indicó que "la devoción mariana es garantía cierta de protección maternal y de amparo en la hora de la tentación."

En Brasil, un país visto como liberal respecto al sexo pero donde vive la mayor población católica del mundo, el Papa viene haciendo una defensa de un catolicismo integrista pregonando valores "radicalmente cristianos."

Su viaje es considerado un esfuerzo para revitalizar la Iglesia Católica en Brasil, donde el culto romano ha perdido fieles e influencia desde la democratización en 1985 y la propagación del sida, que el Gobierno combate con planes que incluyen la distribución masiva y gratuita de condones.

Al llegar al país el miércoles, el Papa fustigó a los políticos que apoyan la legalización del aborto y apoyó su excomunión, y también exigió "respeto a la vida desde su concepción hasta su natural declinación."

Luego, al hablar el jueves a más de 35.000 jóvenes en un estadio de fútbol, realzó valores como la castidad antes del matrimonio y la consagración de la familia tradicional.

La misa del viernes fue acompañada por fieles llegados de todo Brasil, y de países como Ecuador, Argentina, Uruguay, Chile y Paraguay, muchos de los cuales pasaron la noche en el aeropuerto de Campo de Marte con bolsas de dormir y frazadas, enfrentando una fría madrugada con cantos religiosos e infusiones.

El severo discurso del Papa fue calurosamente recibido por los fieles que lo siguieron en sus desplazamientos y muchos destacaron la alegría transmitida por el Pontífice en sus contactos con los brasileños, en los que se lo vio sonriente y ágil.

"Decían que él es autoritario, pero parece tímido y dulce," dijo Lucilene Gutierres, una joven paulista de 21 años quien llegó temprano el viernes al enorme terreno donde el Papa ofició misa.

Tras la ceremonia, el Papa retornó al monasterio donde se aloja en el centro de Sao Paulo.

Luego recibirá a obispos brasileños en la Catedral da Sé de Sao Paulo y posteriormente viajará 167 kilómetros hacia la ciudad de Aparecida, donde el domingo abrirá la V Conferencia del episcopado latinoamericano, que debe guiar la acción de la Iglesia en la región en los próximos años.

Sobre ese encuentro, el Papa dijo: "¿Cómo no ver entonces la necesidad de acudir con renovado ardor a la llamada, a fin de responder generosamente a los desafíos que la Iglesia en Brasil y en América Latina está llamada a enfrentar?".

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