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El Papa reafirmó en Brasil los valores tradicionales de la Iglesia
SAO
PAULO, mayo 14, 2007.-
El Papa Benedicto XVI reafirmó durante su visita de cinco días a Brasil, que
concluyó el domingo, el respeto a los valores morales "radicalmente
cristianos" y llamó a la Iglesia de América Latina a no mezclar la fe y el
compromiso político.
Contra la
despenalización del aborto, Benedicto exigió el "respeto a la vida desde la
concepción hacia su natural declive", durante su primera visita pastoral a
América Latina, una región que acoge a la mitad de los católicos del mundo.
El
Pontífice predicó la castidad en un país en donde la sexualidad de los
jóvenes es cada vez más precoz.
Su
discurso desató resistencias en Brasil. El ministro de Salud, José Gomes
Temporao, respondió que el aborto es un asunto de "salud pública" y no una
cuestión ideológica.
La
secretaria de Derechos de la Mujer, Nilcea Freire, dijo que la castidad es
una decisión individual. "No podemos basar nuestro programa de prevención de
enfermedades sexualmente transmisibles y del sida preconizando castidad. Es
absolutamente incompatible", dijo a la AFP.
El tono
del papa "no es moralizante sino místico pues pone énfasis en la vivencia
profunda de la fe", analizó el teólogo brasileño Afonso Soares, de la
Pontificia Universidad Católica de Sao Paulo.
Los
ataques del papa contra el "proselitismo agresivo de las sectas"
neopentecostales, que siguen ganando fieles en Brasil, también sorprendieron
en un país en donde la convivencia pacífica entre las religiones es la
regla.
Benedicto
tuvo una acogida fervorosa de los brasileños aunque sin convocar multitudes
tan grandes como su antecesor Juan Pablo II. Según algunas estimaciones, más
de un millón de fieles asistieron en Sao Paulo a la canonización de Fray
Galvao; el primer santo nacido en Brasil, y con el cual la Iglesia cuenta
para avivar la fe católicas.
El Papa no
rompió más que una vez su tradicional reserva, al visitar un centro de
rehabilitación de drogadictos. Allí se lo vio cálido y distendido,
abrazándose con jóvenes y niños y prodigando gestos afectuosos.
Aunque
remarcó que el lugar de la Iglesia es junto a los pobres, igualmente dirigió
al clero un inequívoco mensaje contra el compromiso político cuando la
Teología de la Liberación aún continúa impregnada en parte de la Iglesia
latinoamericana.
El
catolicismo "no es una ideología política, ni un movimiento social, ni un
sistema económico" sino "la fe en Dios amor", dijo ante obispos de toda
América Latina.
El teólogo
Afonso Soares estimó que el papa "no conoce bien la realidad
latinoamericana, pues eso supondría que el compromiso político no es
místico".
Los
partidarios de la Teología de la Liberación reivindican "una espiritualidad
y un compromiso místico (...) que los llevan a estar dispuestos a dar su
vida por los pobres", dijo Soares.
Al
inaugurar la asamblea de obispos latinoamericanos criticó, aunque sin
identificarlos, a gobiernos que adoptan posturas "autoritarias" y el retorno
a "ideologías que se creían superadas".
Una nueva
generación de dirigentes de izquierda llegó al poder en América Latina,
entre ellos Evo Morales, primer presidente de origen indígena de Bolivia, y
Rafael Correa en Ecuador. Ambos son aliados del presidente venezolano Hugo
Chávez, quien promueve el socialismo en su país.
Sin
embargo, criticó también tanto al marxismo como al capitalismo por
considerar que ambos "excluyeron a Dios de su horizonte" y por ello
fracasaron en un intento de instaurar "estructuras justas".
El papa
negó también la responsabilidad de la Iglesia en la destrucción de las
civilizaciones precolombinas.
"El
anuncio de Jesús y de su Evangelio no supuso, en ningún momento, una
alienación de las culturas precolombinas, ni fue una imposición de una
cultura extraña", dijo.
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