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Papa evita debate aborto con Lula y reúne multitud
SAO
PAULO, mayo 10, 2007.-
El Papa Benedicto XVI evitó el jueves debatir sobre el aborto con el
presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, tras condenar a los
políticos que respalden esa práctica e instó a una multitud de jóvenes en
Sao Paulo a entregarse al dogma tradicional del catolicismo.
El
Gobierno de Lula evalúa una convocatoria a un referendo sobre la
legalización del aborto y se especulaba que, tras los contundentes mensajes
del líder de la Iglesia a su llegada a Brasil en los que exigió respeto a la
vida desde la concepción, el Vaticano introdujera la cuestión en el
encuentro.
Pero
durante la cita, en la que hubo cordialidad e intercambio de regalos, el
mandatario brasileño interiorizó al Pontífice sobre los planes sociales que
impulsa, como el exitoso Beca-Familia, que incluye ayuda financiera a
millones de pobres del país, y planteó su posición sobre el rol de la
Iglesia.
"Nuestro
empeño es preservar y consolidar el Estado laico. Es tener la religión como
instrumento para tratar del espíritu y de temas sociales," dijo Lula al
Papa, según contó al término del encuentro Vera Machado, embajadora de
Brasil ante el Vaticano.
En la
tarde, tras saludar fieles y recorrer Sao Paulo en papamóvil, el Pontífice
encabezó un encuentro con más de 35.000 jóvenes católicos brasileños en un
estadio de fútbol, donde reiteró sus mensajes contra el aborto, la
promiscuidad, la violencia y en defensa de la familia.
"Sed
hombres y mujeres libres y responsables; haced de la familia un foco
irradiador de paz y de alegría; sed promotores de la vida, desde el inicio
hasta su natural declinación," señaló, reiterando el mensaje que dio al
llegar a Brasil.
El Papa
recomendó a la multitud reunida seguir con atención la conferencia episcopal
que comenzará el domingo en la vecina ciudad de Aparecida, porque "marcará
de modo significativo los próximos 10 años de evangelización en América
Latina y en el Caribe. Nadie debe quedar al margen."
Antes,
Benedicto XVI asistió y aplaudió un espectáculo de música y danza con
canciones típicas de Brasil en el que bailarines mostraron y agitaron cintas
con los colores de la bandera del país y reflejaron la diversidad étnica y
cultural de la mayor nación latinoamericana.
Benedicto
XVI también escuchó de pie una oración cantada en hebreo y lució conmovido
con el calor con el que lo recibió la multitud, cantando "Benedicto,
Benedicto, este pueblo te acoge con amor."
En la
entrevista con el Papa, Lula introdujo el tema de la posible ayuda brasileña
a países de Africa para producir combustibles renovables, algo que según su
Gobierno puede ayudar a reducir la pobreza crónica de ese continente.
Machado
indicó también que Lula y el Papa discutieron sobre un eventual acuerdo
entre Brasil y el Vaticano, que permitiría la presencia de catequizadores
católicos en reservas indígenas del país, entre otros pedidos de la Iglesia.
En los últimos años, muchos indios brasileños han sido captados por la
acción de cultos evangélicos.
Además, el
mandatario pidió a Benedicto XVI el apoyo para un término exitoso de la
Ronda de Doha en la Organización Mundial del Comercio (OMC), en la que
Brasil busca una apertura de los mercados de los países ricos a los
productos agrícolas del mundo en desarrollo.
El Papa
defendió con vehemencia a su llegada a Brasil los valores tradicionales del
catolicismo, en un país donde el Gobierno combate el sida con la
distribución masiva y gratuita de preservativos.
Durante el
encuentro, el Papa recibió de Lula y su esposa Marisa Leticia un cuadro como
regalo, y el gobernador de Sao Paulo, en tanto, obsequió al Pontífice una
biblia con ilustraciones de 15 kilos de peso.
En la
reunión fue servido chocolate caliente al Pontífice, de 80 años, quien
exhibió vitalidad, agilidad en sus movimientos y repartió sonrisas a los
invitados que lo saludaron besando su anillo.
Tras la
cita con Lula el Papa, quien permanecerá en Brasil hasta el 13 de mayo, se
encontró con representantes de 10 religiones y almorzó con obispos
brasileños ñoquis de mandioca.
El
viernes, el Sumo Pontífice celebrará su más esperada misa en Brasil, cuando
canonizará al sacerdote franciscano fray Galvao como el primer santo nacido
en el país y a la que se estima una concurrencia de más de un millón de
fieles.
Luego se
trasladará a la ciudad de Aparecida, a 167 kilómetros de Sao Paulo, donde el
domingo inaugurará la V Conferencia Episcopal de América Latina y el Caribe
antes de regresar a Roma.
El viaje
pastoral de Benedicto XVI a Brasil busca reforzar la presencia de la Iglesia
en la nación con la mayor grey católica en el mundo, en un momento en que la
institución pierde fieles especialmente a manos de cultos evangélicos.
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