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Año 6.6 Edición Digital Nº 63

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Papa pide a juventud mantenerse casta

SAO PAULO, mayo 10, 2007.- El Papa Benedicto XVI instó el jueves a una multitud de jóvenes a disciplinarse en la castidad y la fidelidad y fustigó nuevamente al aborto, tres días antes de una cumbre eclesiástica que, dijo, marcará el rumbo de la iglesia latinoamericana en la próxima década.

El Papa habló para unos 35.000 fieles en el estadio público Pacaembú, en Sao Paulo, al término del segundo día de una gira por el país que tiene la mayor grey católica del mundo y en el que se aplican o debaten políticas públicas condenadas por el Vaticano.

En medio de los atascamientos de tránsito que preceden cada movimiento de Benedicto XVI en la ciudad, grupos de jóvenes llegaron al estadio identificados con los colores amarillo y blanco del Vaticano para escuchar la exhortación del Pontífice que incluyó críticas al aborto y a la violencia.

"Sed hombres y mujeres libres y responsables; haced de la familia un foco irradiador de paz y de alegría; sed promotores de la vida, desde el inicio hasta su natural declinación," señaló el Papa, reiterando parte de su mensaje inicial previo a aterrizar en Brasil en su primer viaje a Latinoamérica.

El Santo Padre, de 80 años, dijo a los jóvenes reunidos en un estadio protegido por un anillo de policías, soldados y tanquetas, que eran una "muestra de la perenne vitalidad de la Iglesia" y los convidó a respetar el matrimonio y a evitar la promiscuidad.

Bañado en las luces que lo iluminaban bajo la noche paulista y con una inmensa cruz detrás, Benedicto XVI llamó a proteger la selva amazónica de la devastación y a mantenerse cerca de la Iglesia Católica porque "para percibir el bien, necesitamos auxilios."

"La vida conyugal (...) es solamente fuente de felicidad y de paz en la medida en que sepais hacer de la castidad, dentro y fuera del matrimonio, un baluarte," señaló Benedicto XVI.

Durante el acto, cinco jóvenes ligados a la Iglesia que trabajan con personas que viven marginadas de la sociedad le relataron las condiciones críticas que enfrentan algunos de sus pares, en un país donde cerca del 74 por ciento de la población es de confesión católica.

En Brasil, la aún poderosa Iglesia Católica convive con un auge de los cultos pentecostales y un Gobierno que combate la propagación del sida repartiendo condones gratuitamente.

Algunas de esas políticas entraron en contradicción con el mensaje del Sumo Pontífice, que recibió un respaldo pleno entre los seguidores que se acercaron al Pacaembú sorteando las vallas que bloqueaban los accesos al tránsito y a los vendedores de recuerdos.

"Esperamos que él mueva la cabeza de la gente. Brasil últimamente está medio desordenado. Mucha violencia, esperamos que él pueda cambiar eso," dijo Jessica Perey da Guardia, de 22 años, que llegó sola al estadio.

El Papa aconsejó a la multitud reunida en Sao Paulo seguir con atención el desarrollo de la Conferencia episcopal que comenzará el domingo en la vecina ciudad de Aparecida.

"Esta marcará de modo significativo los próximos 10 años de Evangelización en América Latina y en el Caribe. Nadie debe quedar al margen o permanecer indiferente ante este esfuerzo de la Iglesia, y mucho menos los jóvenes," dijo.

Obispos de toda América Latina se reunirán desde el domingo y hasta fin de mes en Aparecida, donde se levanta el mayor santuario brasileño, en un encuentro que debe guiar la acción de la Iglesia en la región.

Joseph Ratzinger, un teólogo de fino intelecto según lo definen los analistas, ha marcado con claridad las severas posiciones de su pontificado iniciado en el 2005, entre las que incluyó, entre otras demostraciones, el apoyo a la excomunión de aquellos políticos que impulsen normas en favor del aborto.

Al cierre de un día en que recibió a representantes de 10 religiones, conversó con el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, y encantó a los fieles que montaron guardia frente al convento donde se hospeda con apariciones inesperadas, Benedicto XVI se refirió al concepto de "juventud perdida."

"Registramos un alto índice de muertes entre los jóvenes, la amenaza de la violencia, la deplorable proliferación de las drogas que sacude hasta la raíz más profunda a la juventud de hoy," dijo sentado en un sillón sobre un amplio proscenio.

Antes de su alocución, el Papa presenció un colorido espectáculo de música y danza brasileñas que pintaron la diversidad cultural y étnica del gigante sudamericano y concluyó: "Sin el rostro joven, la Iglesia aparecería desfigurada."

Matheus Cealmacci, de 17 años, sintetizó su fidelidad al Pontífice sin adornos.

"Estoy con el Papa, admiro su mensaje de paz y amor. El resto no me importa," dijo ante las puertas del estadio.

 

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