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Papa pide a juventud mantenerse casta
SAO
PAULO, mayo 10, 2007.-
El Papa Benedicto XVI instó el jueves a una multitud de jóvenes a
disciplinarse en la castidad y la fidelidad y fustigó nuevamente al aborto,
tres días antes de una cumbre eclesiástica que, dijo, marcará el rumbo de la
iglesia latinoamericana en la próxima década.
El Papa
habló para unos 35.000 fieles en el estadio público Pacaembú, en Sao Paulo,
al término del segundo día de una gira por el país que tiene la mayor grey
católica del mundo y en el que se aplican o debaten políticas públicas
condenadas por el Vaticano.
En medio
de los atascamientos de tránsito que preceden cada movimiento de Benedicto
XVI en la ciudad, grupos de jóvenes llegaron al estadio identificados con
los colores amarillo y blanco del Vaticano para escuchar la exhortación del
Pontífice que incluyó críticas al aborto y a la violencia.
"Sed
hombres y mujeres libres y responsables; haced de la familia un foco
irradiador de paz y de alegría; sed promotores de la vida, desde el inicio
hasta su natural declinación," señaló el Papa, reiterando parte de su
mensaje inicial previo a aterrizar en Brasil en su primer viaje a
Latinoamérica.
El Santo
Padre, de 80 años, dijo a los jóvenes reunidos en un estadio protegido por
un anillo de policías, soldados y tanquetas, que eran una "muestra de la
perenne vitalidad de la Iglesia" y los convidó a respetar el matrimonio y a
evitar la promiscuidad.
Bañado en
las luces que lo iluminaban bajo la noche paulista y con una inmensa cruz
detrás, Benedicto XVI llamó a proteger la selva amazónica de la devastación
y a mantenerse cerca de la Iglesia Católica porque "para percibir el bien,
necesitamos auxilios."
"La vida
conyugal (...) es solamente fuente de felicidad y de paz en la medida en que
sepais hacer de la castidad, dentro y fuera del matrimonio, un baluarte,"
señaló Benedicto XVI.
Durante el
acto, cinco jóvenes ligados a la Iglesia que trabajan con personas que viven
marginadas de la sociedad le relataron las condiciones críticas que
enfrentan algunos de sus pares, en un país donde cerca del 74 por ciento de
la población es de confesión católica.
En Brasil,
la aún poderosa Iglesia Católica convive con un auge de los cultos
pentecostales y un Gobierno que combate la propagación del sida repartiendo
condones gratuitamente.
Algunas de
esas políticas entraron en contradicción con el mensaje del Sumo Pontífice,
que recibió un respaldo pleno entre los seguidores que se acercaron al
Pacaembú sorteando las vallas que bloqueaban los accesos al tránsito y a los
vendedores de recuerdos.
"Esperamos
que él mueva la cabeza de la gente. Brasil últimamente está medio
desordenado. Mucha violencia, esperamos que él pueda cambiar eso," dijo
Jessica Perey da Guardia, de 22 años, que llegó sola al estadio.
El Papa
aconsejó a la multitud reunida en Sao Paulo seguir con atención el
desarrollo de la Conferencia episcopal que comenzará el domingo en la vecina
ciudad de Aparecida.
"Esta
marcará de modo significativo los próximos 10 años de Evangelización en
América Latina y en el Caribe. Nadie debe quedar al margen o permanecer
indiferente ante este esfuerzo de la Iglesia, y mucho menos los jóvenes,"
dijo.
Obispos de
toda América Latina se reunirán desde el domingo y hasta fin de mes en
Aparecida, donde se levanta el mayor santuario brasileño, en un encuentro
que debe guiar la acción de la Iglesia en la región.
Joseph
Ratzinger, un teólogo de fino intelecto según lo definen los analistas, ha
marcado con claridad las severas posiciones de su pontificado iniciado en el
2005, entre las que incluyó, entre otras demostraciones, el apoyo a la
excomunión de aquellos políticos que impulsen normas en favor del aborto.
Al cierre
de un día en que recibió a representantes de 10 religiones, conversó con el
presidente Luiz Inácio Lula da Silva, y encantó a los fieles que montaron
guardia frente al convento donde se hospeda con apariciones inesperadas,
Benedicto XVI se refirió al concepto de "juventud perdida."
"Registramos un alto índice de muertes entre los jóvenes, la amenaza de la
violencia, la deplorable proliferación de las drogas que sacude hasta la
raíz más profunda a la juventud de hoy," dijo sentado en un sillón sobre un
amplio proscenio.
Antes de
su alocución, el Papa presenció un colorido espectáculo de música y danza
brasileñas que pintaron la diversidad cultural y étnica del gigante
sudamericano y concluyó: "Sin el rostro joven, la Iglesia aparecería
desfigurada."
Matheus
Cealmacci, de 17 años, sintetizó su fidelidad al Pontífice sin adornos.
"Estoy con
el Papa, admiro su mensaje de paz y amor. El resto no me importa," dijo ante
las puertas del estadio.
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