|
Papa se despide de Brasil con misa multitudinaria y apertura del Celam
APARECIDA, Brasil, mayo 13, 2007.-
El papa Benedicto XVI concluye este domingo su primera visita a América
Latina con una misa multitudinaria en el santuario de Nuestra Señora de
Aparecida en Brasil y un discurso de apertura de la quinta asamblea de la
Conferencia Episcopal Latinoamericana (Celam).
Se espera
que unas 500.000 personas asistan a la misa, que se llevará a cabo en un
amplio escenario preparado frente al santuario, ubicado a 170 km al noreste
de Sao Paulo.
Luego en
la tarde, antes de partir hacia Roma, el Papa tiene previsto reunirse con
los 266 participantes de la asamblea del Celam --de ellos 162 obispos-- que
durante las próximas tres semanas planean debatir la estrategia para
fortalecer la evangelización en el continente donde vive casi la mitad de
los católicos del mundo.
Miles de
peregrinos llegaron a Aparecida para acompañar al Papa, quien conforme
avanzó su agenda en Brasil se mostró más afable y distendido y tuvo gestos
de cercanía con los fieles que evocaron a su antecesor, el carismático Juan
Pablo II..
"Juan
Pablo II se refirió muchas veces a vuestra simpatía y espíritu de acogida
fraterna. ¡Tenía toda la razón!", dijo el Papa a la multitud que le acompañó
el sábado en el rezo del rosario en el santuario nacional de Brasil.
América
Latina "tiene sed de Dios" exclamó Benedicto XVI, al termino de la oración.
Unos 30.000 fieles consiguieron acceder al templo, mientras que otros 7.000
siguieron la oración desde las afueras, según la policía.
Una de
ellas, Marcela Pizarro, que llegó desde Coquimbo, en el norte de Chile, dijo
que Benedicto XVI lució muy simpático y cercano en Brasil. "Se ve que se
está contagiando de la alegría brasileña", enfatizó por su parte la
dominicana Angela Medina.
Antes, el
Pontífice había visitado la Hacienda de la Esperanza, un centro de
rehabilitación para drogadictos dirigido por un franciscano alemán, cuyo
modelo se replica en instituciones similares en nueve países.
"En la
Iglesia católica tenemos todo lo que es bueno, todo lo que es motivo de
seguridad y consuelo" subrayó el Papa tras el rosario.
Sus
palabras resaltaron así uno de los principales objetivos de la reunión del
Celam: analizar la fuga de fieles hacia las cada vez más numerosas sectas
pentecostales y el secularismo que se impone en la región.
Este
desangre es culpa de la propia iglesia, según comentó a la prensa el teólogo
católico brasileño Leonardo Boff, quien colgó los hábitos en 1992 por
desavenencias con el Vaticano.
Según Boff,
muchos creyentes ya no sienten "a la Iglesia como su hogar espiritual".
Desde el
miércoles cuando llegó a Sao Paulo, Benedicto XVI se encargó de enfatizar en
tono fuerte la necesidad de un apego a las doctrinas del catolicismo en
materias como la oposición al aborto y la eutanasia y la defensa de la
castidad antes del matrimonio.
Igualmente
dio un "tirón de orejas" a los obispos brasileños, a quienes pidió dar
prioridad a la evangelización por encima de la política en sus
preocupaciones.
Benedicto
XVI canonizó en este viaje al "continente de la esperanza" al primer santo
de Brasil y tuvo un encuentro con 40.000 jóvenes en el estadio de Sao Paulo.
La
asamblea del Celam que comienza este domingo estudiará una amplia agenda,
recogida en una síntesis previa de 160 páginas, que abarca temas que van
desde la moral, la sexualidad, la participación de los cristianos en la
política, la globalización de la economía y la cultura.
Tras el
debate en Aparecida se condensarán en un documento final que se sumará a los
producidos en las cuatro conferencias similares precedentes: Rio de Janeiro
(1955), Medellín (Colombia, 1968), Puebla (México, 1979) y Santo Domingo
(1992).
"El
continente cambió completamente y eso lleva a un replanteamiento de nuestra
evangelización" comentó el obispo colombiano Augusto Castro, al admitir la
expectativa por el discurso que Benedicto XVI pronunciará ante los prelados
sudamericanos antes de regresar al Vaticano.
|