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Jóvenes católicos comulgan con rígido discurso papal

SAO
PAULO, mayo 10, 2007.-
Miles de jóvenes católicos concurrieron el jueves en Sao Paulo a escuchar
las férreas visiones de Benedicto XVI sobre la vida contemporánea, y
manifestaron su acuerdo con la prédica papal contra el uso del condón, el
sexo prematrimonial y el aborto.
En Brasil
vive la mayor población católica del mundo, pero es considerado también un
país liberal respecto al sexo y tiene una vibrante cultura gay.
El
Gobierno, además, se encuentra debatiendo sobre la legalización del aborto y
entrega condones gratis a la población para contener la propagación del
sida.
Pero si
las posiciones de Benedicto XVI pueden levantar controversia entre
brasileños no practicantes, que reconocen una creciente brecha entre la
prédica vaticana y el comportamiento social, los jóvenes que fueron a
escuchar al Papa en Sao Paulo sintieron sus palabras como propias.
"Para
muchos que viven en la sociedad moderna ir contra el sexo antes del
matrimonio o el preservativo puede ser chocante. Pero cuando uno entiende
que este es un mensaje de libertad verdadera es más libre y feliz," dijo a
Reuters Juliana Paffaro, una peluquera brasileña de 29 años.
Ataviados
con camisetas con imágenes de Benedicto XVI, unos 35.000 jóvenes de Brasil y
países vecinos como Argentina, Chile y Uruguay reunidos en el estadio de
fútbol Pacaembú vivaron al Papa.
Benedicto
XVI busca reforzar el catolicismo en su primer viaje a América Latina
mientras la Iglesia advierte que peligros de la modernidad acechan valores
tradicionales y cristianos.
En el
estadio, el Papa presenció también un colorido espectáculo de música y danza
que reflejó la diversidad cultural y étnica brasileña y que acompañó con
aplausos y una serena sonrisa.
El
Pontífice pareció conmovido en su segundo día de visita a Brasil cuando,
tras reunirse con el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, habló ante los
jóvenes y reiteró su defensa de la familia y la castidad y su condena al
aborto y al consumismo, en un mensaje que su audiencia respaldó con
entusiasmo.
"Vivimos
en una sociedad en la que todo se relativiza, pero la verdad nos fue
revelada hace 2.000 años," dijo por su parte el abogado chileno Benjamín
Correa, de 38 años, quien viajó a Sao Paulo desde Santiago para escuchar al
Papa.
"Oir de
verdad a la Iglesia, al Papa, haría a las personas más felices. Las
liberaría," agregó.
"Como
católicos coincidimos con el Papa a favor de la vida. No nos compete decidir
sobre la vida de alguien que no está en condiciones de responder. El Papa es
un defensor de la ortodoxia de los valores morales. Yo creo que el camino es
ése" dijo el administrador de empresas André Brandao, de 27 años, mientras
caminaba de la mano de su esposa embarazada.
Por su
parte Angela Mingozzi, una bióloga de Sao Paulo, indicó que está de acuerdo
en que la Iglesia "se modernice" como piden muchos de sus críticos, pero sin
relajar sus posiciones.
"Los
valores esenciales no pueden cambiar. La modernización debe ser para
comunicarse mejor con el pueblo. Con los jóvenes, con los ancianos, para ser
más ágil su prédica. No para aceptar cosas que no sirven," concluyó.
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