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"Deuda externa sigue siendo un enorme
problema para la actualidad y el futuro de América Latina"
Alan
García, en entrevista exclusiva a CARETAS, realiza balance del
periodo 85-90, analiza la economía nacional en el contexto global, y
sostiene que el Banco Mundial y el BID también entienden que no
puede haber desarrollo si es que no se erradican las desigualdades y
la miseria.
El
ex presidente persiste en la convicción de que la deuda externa
exige una solución política. Han pasado casi 20 años desde que el
FMI declaró al Perú inelegible, respuesta dura e implacable a la
unilateral decisión del entonces joven presidente Alan García no
sólo de limitar el pago de la deuda externa al 10% de nuestras
exportaciones, sino de enrumbar políticamente al resto de América
Latina por ese camino. Veinte años. La semana pasada, esta vez
fueron Luiz Inácio "Lula" da Silva de Brasil y Néstor Kirchner de
Argentina, quienes suscribieron el Acuerdo de Copacabana reclamando
una solución política a la deuda. En la presente entrevista, García
saluda la iniciativa y explica por qué su doloroso fracaso fue
también el de Brasil, Argentina y otros países deudores.
Entrevista MARCO ZILERI e IVAN HINOJOSA
AGP
nos recibe en el local miraflorino de la Escuela de Gobierno de la
Universidad San Martín de Porres. Es semana de exámenes y obras. AGP
ordena silenciar el incesante martilleo. Entonces disparamos las
preguntas:
-Cuando en 1985 usted anunció que limitaría el pago del servicio de
la deuda al 10 % de nuestras exportaciones, el Perú ya había dejado
de pagar la deuda. ¿Por qué cree que estalló la bomba?
-Creo que lo que más alarmó fue la convocatoria a los países de
América para actuar unidos y la decisión explícita de dejar de
pagar. En muchas ocasiones se me aconsejó no pagar, pero no hablar.
Sin embargo, yo estaba convencido que no se trataba sólo de salvar
el momento contable, dejando de pagar un poco, sino que era la
ocasión de cambiar en conjunto la situación. Y creo que si América
Latina hubiera comprendido su responsabilidad, no hubiera perdido el
tren de la historia. La deuda externa sigue siendo un enorme
problema para la actualidad y para el futuro de América Latina.
-El Acuerdo de Copacabana, suscrito la semana pasada entre Argentina
y Brasil, ha puesto nuevamente el tema de la deuda externa en la
agenda política latinoamericana. ¿Cuál es su punto de vista?
-Cuando dejé el gobierno, América Latina debía US$ 480,000 millones.
Hoy debe aproximadamente un billón cien mil millones de dólares y,
sin embargo, en los 14 años transcurridos ha pagado en
amortizaciones e intereses más de un billón de dólares. Si los
gobiernos de Alfonsín y Sarney hubieran firmado este mismo acuerdo
en 1985, el pueblo latinoamericano se hubiera ahorrado unos cien o
doscientos millones de pobres. A ellos, como los principales
deudores de América Latina, les correspondía lo fundamental de la
decisión.
En
la década del noventa América Latina descubrió que tenía un tesoro
para vender en las empresas públicas, pero casi la totalidad de eso
se usó para pagar la deuda. Hemos vendido 1,500 empresas públicas en
América Latina y hemos terminando pagando más de un billón de
dólares para terminar debiendo el doble de lo que debíamos en 1985,
de manera que creo que hay un saldo dramático. En ese sentido, el
Acuerdo de Copacabana me parece alentador, con tardanza pero
alentador. Ese es el designio de las cosas históricas: llegar
siempre tarde.
-En 1989 ustedes volvieron a conversar con el FMI, a través de un
equipo negociador dirigido por Abel Salinas e integrado por Javier
Abugattás y Luis Arias y lograron que el FMI aceptara hablar de
"capacidad real de pago del país". ¿Qué nos puede decir de esa
conversación?
-Conversar no es pactar. Conversar es imprescindible y, además, el
Fondo es una realidad mundial como la ONU. Mi propuesta fue más
compleja que la manera en la cual se ha caricaturizado. Yo dije: el
mundo avanza por su tecnología y su sistema de mercado hacia las
fusiones y las concentraciones globales de grandes grupos en Europa,
China, India y los Estados Unidos. Los deudores tienen que
concentrarse también para poder dialogar en buenos términos con los
acreedores. Unámonos en América Latina para conversar de igual a
igual. Ese fue el planteamiento básico. Solamente habiendo logrado
en 1985-1986 que el interés del refinanciamiento de los créditos se
fijara en el 3 % y no en el 6 % como estaba, en este momento la
deuda externa global de América Latina sería menor que US$ 300
millones.
-¿Considera que los organismos financieros multilaterales son en la
actualidad más razonables?
-Los puntos de vista y objetivos son mucho más razonables que los de
1984 y 1986 o los de 1992, en el furor del libre mercado del señor
Rubin y del Consenso de Washington. Ahora parece que esos
economistas se han dado cuenta de sus propios errores. El abanderado
de esa rectificación es Joseph Stiglich, quien ha sido actor y
protagonista, aunque no lo diga, de la primera parte del exceso.
Clinton, un hombre encantador, un político extraordinario y humano,
pero seguramente consciente de sus limitaciones en términos
económicos, entregó todo a su secretario del Tesoro, y como Stiglich
mismo se lo reprocha, forzó con todo el poder imperial de la
economía y la diplomacia americanas un exagerado flujo financiero o
apertura financiera en los países más pobres, que terminaron
atragantados y explotando, como lo dice el mismo Stiglich. De manera
que sí, todo cambia, y estoy seguro que en el Banco Mundial y el BID
seguramente también hay un cambio en cuanto a entender que no puede
haber desarrollo ni flujo financiero si es que no se erradican las
desigualdades y la miseria.
-Y, sin embargo, en la segunda mitad de los noventas la inversión
extranjera directa a América Latina llegó a promediar el 4 % del PBI,
aunque el desarrollo de nuestras economías fue por lo general
decepcionante.
-Esa es la dramática paradoja en la que vive Toledo y en la que
vivía Fujimori: la idea de que una cantidad de capitales que se
registran como ingresados es el desarrollo. Cuando durante los
noventas estos países empobrecidos, y a veces mendicantes, ofrecían
tasas de interés de 14 % en dólares, aquí y en Buenos Aires, es
evidente que un capital que podría ganar 3 % o 2.5 % en Miami o en
Suiza tenía que venir a América Latina, engordar, e irse al año
siguiente en una suerte de vampirismo financiero que no traía empleo
ni desarrollo. Llegaron también, junto con los capitales
especulativos y los capitales para la compra de empresas públicas,
capitales de inversión, pero a sectores que finalmente no han dado
trabajo o desarrollo a las zonas en las cuales se han insertado.
Pienso que en eso ha habido un entusiasmo contable, numérico,
visual.
-¿Cómo cerrar la brecha entre las bajas tasas de ahorro interno y la
necesidad de recursos financieros para impulsar el desarrollo
nacional?
-Los recursos existen en dos sectores: en la economía informal y en
la economía mundial. La pasión nacional es la evasión impositiva y
los gobiernos bajan los brazos a los tres o cuatro meses de haber
proclamado que se ampliará la base tributaria. La informalidad tiene
cientos de millones de dólares evadidos. Los recursos están en el
mundo y sólo vienen cuando se les da señales de estabilidad,
durabilidad y sostenibilidad.
El
ejemplo chino es extraordinario. Un país en el cual el comunismo
llegó al extremo de abolir la moneda y que en los últimos 12 años
logra convocar miles de empresas internacionales para construir
fábricas. Esa gente no va a comprar la Ciudad Prohibida para
ofertarla al turismo; no, esa gente llega y construye fábricas de
una o dos hectáreas cada una, le da trabajo a sesenta millones de
chinos y paulatinamente comienza a eslabonarse hacia adentro y a
recrear un mercado interno nacional. ¿Qué fábrica importante de
Nokia o Boeing se ha creado aquí que nos permita dotar a nuestros
profesionales y trabajadores de tecnología promotora, que nos
permita exportar realmente más? ¿Por qué ese capital se va allá?,
¿porque los chinos son más sabios que nosotros? No.
-¿Y por qué no viene acá?
-Porque tenemos sistemas endebles. A partir de 1997, con la crisis
de El Niño y el estallido del Consenso de Washington en Asia y en
América Latina, se mostró al verdadero Perú, que no era el de cuatro
grifos iluminados y dos hoteles en la city de San Isidro, sino el
país embarrado, cruzando de nuevo los riachuelos llenos de fango.
Fujimori es una excrecencia aparencial de este sistema iniciado en
1990.
-¿Comparte la idea de que será difícil que el capital retorne a
América Latina como en los noventas?
-No, yo soy optimista. Si se analizan los flujos mundiales de
mercado y de capital, es evidente que el Perú, en su condición de
país subcapitalizado es una tierra propicia para que vengan
capitales. Había que proceder con las privatizaciones, mejor
negociadas posiblemente, pero toda esa masa enorme de capital, en
vez de irse sólo a pagar la deuda hubiera podido también atender el
desarrollo de infraestructura y los desarrollos regionales. Perdimos
el tren en 1985-1986. Y estamos a punto de perder un segundo tren.
Deng Xiaoping comprendió que el sistema capitalista entraba a una
fase expansiva e insertó a China en el momento oportuno. Me temo que
la inmensa capacidad productiva comercial de China vaya a bloquear
todos los nichos a los cuales pudiera dirigirse la nueva producción
latinoamericana.
-¿Qué recomendaría usted para que el tren se detenga en nuestra
estación?
-Aunque suene herético hay que impulsar el ALCA, pero sin entregarse
atados de pies y manos. El gran proyecto es unir la enorme economía
norteamericana con la capacidad productiva de América Latina en su
conjunto.
Al
terminar la Segunda Guerra Mundial, Haya de la Torre escribió ¿Y
después de la guerra qué? y en otro texto, que llamó La defensa
continental, analizando la gran revolución promovida por Roosevelt,
propuso dos temas: una gran alianza comercial y aduanera entre las
dos Américas democráticas; y, se lo recuerdo al señor Iglesias, la
creación del BID, un banco de importaciones y exportaciones
interamericano, para aprovechar la ayuda norteamericana en obras de
infraestructura. En verdad el gran creador del Banco es Haya. Voy a
hacer llegar a la reunión la fotocopia de ese libro para que se vean
los antecedentes. América Latina debe encaminar sus pasos políticos
y financieros a constituir un espacio económico con los EE.UU.
-¿Debe inhibirse el Perú de negociar un TLC bilateral con EE.UU.?
-Primero, agotaría todos los esfuerzos por que haya una negociación
del ALCA. Me parece nocivo que se haya retrocedido en su
planteamiento. El TLC es un ALCA mediocre, pequeño, reducido. Es
imprescindible que negociemos poniendo en un capítulo diferente la
agricultura, porque allí está casi toda la miseria del Perú y toda
la desnutrición y, además, de allí nació Sendero Luminoso.
-¿Usted cree que coronar con éxito un ALCA está más cercano de lo
que muchos piensan?
-No, en absoluto. Pero por esos factores retardatarios se ha
reducido el horizonte. En vez de disparar a la Luna hemos disparado
a un cerro.
-¿Debemos entonces apostar a la globalización?
-Es
evidente, eso ya está fuera de toda ideología. Yo no soy Fidel
Castro, ni quiero condenar a los peruanos a vivir como los cubanos.
Tenemos posibilidades inmensas de abrirnos camino hacia lo que está
haciendo Chile, que me parece interesante, inteligente; lo que está
haciendo China; lo que ha hecho México. ¿Se abandona con ello los
conceptos del Estado, de la soberanía, de la defensa social? No, no
se abandonan. Creo que no hemos estudiado debidamente el caso
chileno, un poco porque ahora andamos hablando mucho de fragatas y
armas.
-El servicio de la deuda anual durante su gobierno era de US$ 1,200
millones, y este año será de casi US$ 3,000 millones. La diferencia
es que las exportaciones entonces eran de US$ 3,000, mientras que en
este año serán de US$ 8,000.
-Pero en mi gobierno no existía lo que se llama deuda interna. Al
subir Toledo, la deuda interna era un 3 % del PBI, y en este momento
está en más del 7 %. El gobierno emite bonos silenciosos envenenando
la economía nacional porque se están chupando los ahorros de las
AFP. En este momento casi el 25 % de los ahorros de las AFP está
comprometido en bonos y papeles del Tesoro Público. Este será un
grave problema para el próximo gobierno: la deuda interna de bonos
está creciendo aceleradamente para pagar el déficit y a los cien mil
nuevos empleados, y ha subido el pago de planillas en 21% en dos
años.
En
los dos años y medio, 2001-2003, la deuda externa ha crecido en US$
2,000 millones y la deuda interna en bonos US$ 2,900 millones. Un
total de US$ 5,900 millones adicionales. Si eso se tradujera en que
hemos reducido la tasa de desnutrición está bien, pero ha sido
exactamente al contrario, aumentó. Si eso se tradujera en que hay
más empleo, podría ser, pero es al contrario. Acá hay una paradoja
dramática.
-La SBS ya le puso un tope.
-Ojalá, porque estamos repitiendo el ejemplo del IPSS. Los países no
explotan por la deuda externa porque, finalmente, como lo hizo
Belaunde, dejan de pagar. Los países explotan por la deuda interna,
porque van los bonistas como en la Argentina a exigir que se les
pague o quiebran las AFP y quiebran las empresas.
-¿Está sugiriendo que se frene la emisión de bonos?
-Que se frenen los gastos. Hay que poner al Estado a dieta. Reducir
los gastos en vez de ponernos ITF, o lanzar bonos para financiar
estos gastos. Es lo que deberíamos hacer.
-La propuesta del APRA de emitir bonos soberanos, como contrapartida
a los créditos multilaterales, no es aceptada por los economistas
consultados. Incluso Enrique Iglesias, el presidente del BID, dijo
que nadie, en los muchos países con similares problemas, ha
propuesto algo semejante. ¿Piensa hablar al respecto con Iglesias?
-No, yo no soy el presidente del Perú. Si alguna vez me tocara
hacerlo, lo haría con quien suceda a Iglesias, pero no me
corresponde a mí. Yo conversé esto con Javier Silva Ruete, cuando
fue ministro de Economía.
-¿Qué le dijo Silva Ruete?
-Me
dijo que la idea es acertada, pero que ya había negociado que no
íbamos a pagar la contrapartida sino al final de la obra, lo cual me
pareció lógico también. Es lo mismo, pero de otra manera.
Revista Caretas
Fecha de Publicación: 26/03/2004 9:41:00
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