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Alan García Pérez sostiene que la gente no conoce qué piensa ni por
qué sonríe el burgomaestre, y que sólo es una figura llamativa
Lima, En. 15, 2005.-En
entrevista concedida antes de su viaje a la India, Alan García Pérez
conversó con Correo sobre los denominados frentes políticos y
destacó las condiciones que serían importantes para unirse en una
alianza política con Lourdes Flores. En ese terreno, advirtió que
sus adversarios cometerían un gran error si se unen en torno a un
frente antiaprista, porque eso sólo conduciría a un caos
gubernamental.
El
líder aprista también considera que el APRA ya le pasó la factura a
la ciudadanía por los errores cometidos durante su gobierno, por lo
que no dudó en referirse a ese hecho como “cosa juzgada”
Por
Collins Candela
Correo: Usted ha señalado la posibilidad de establecer, sobre la
base de programas, un Frente Amplio con otras organizaciones
políticas de cara al 2006. ¿Cómo se podría establecer estos puentes?
Alan García Pérez:
Primero identificando todas estas organizaciones que representan al
80% de los peruanos organizados, y que no pasan por los partidos
políticos. En segundo lugar, identificando a los movimientos
políticos con los que estoy seguro pueden establecerse buenas
relaciones y concertaciones programáticas. Ningún partido, solo,
debe gobernar.
C: ¿Hay agrupaciones que han avanzado en ese sentido?
AGP: Sí creo que hay partidos políticos, y Valentín Paniagua
avanzó el concepto al decir que no era descartable que hubiera un
acuerdo de partidos, inclusive con el APRA, y ese ha sido un punto
positivo.
C: ¿Podrían confluir el Frente Republicano y el Frente Social, por
ejemplo?
AGP:
Sí, es un problema de nombres, pero el problema es, primero, tener
transparencia en los propósitos y coincidencia en 10 u 8 puntos.
C: ¿Estas coincidencias pueden unir también a un Frente Humanista
encarnado por figuras de la izquierda?
AGP:
Creo que la ex izquierda comunista ha evolucionado hacia un
planteamiento socialdemócrata, más sensato económicamente. No
descarto que quienes representan un pensamiento renovado puedan
participar.
C: Un eventual Frente de Derecha podría participar en este Frente
Amplio...
AGP:
Allí comienzan a plantearse algunos problemas. La derecha
latinoamericana tiene una obsesión, que es la conducción individual
de cada país en su conexión con el mundo. Siguen pensando que son
suficientemente productivas y capaces para insertarse solas, como si
fueran una especie de Estado o de grupo providencial que puede desde
un país pequeño ganar todas las ventajas del mundo desarrollado.
Debilidades y errores
C: En 1945 también el APRA integró el denominado Frente Democrático,
en respaldo a José Luis Bustamante y Rivero, y ese pacto sólo duró
un año. Históricamente no le ha ido muy bien, ¿no cree?
AGP:
Ello no significa que las personas no aprenden o que las
circunstancias no cambian. En ese año se formó un frente contra una
dictadura para restablecer los principios constitucionales de la
libertad, y ese primer objetivo fue logrado. Pero hubo varios temas
que perturbaron ese experimento. El APRA tenía una vigorosa
organización. Hoy día no tenemos la misma fortaleza. La historia nos
enseña que no representamos la mayoría nacional, y entonces sería
erróneo plantear exigencias absolutas y decir que lo que establece
el partido es lo que tiene que hacerse. Tenemos que aprender a
coexistir y a conceder.
C: ¿Cree usted que aprovechándose de esa ausencia de fortaleza en el
APRA, sus oponentes promueven un frente antiaprista?
AGP:
Mis
adversarios cometerían un error si se juntan para cerrarle el paso
al APRA, aunque le harían un gran favor porque polarizarían al país.
No tengo temor de eso. Junte usted todas las sangres adversarias y
tiene usted desorden, incapacidad de gobierno y ruptura de
legitimidad.
C: ¿Usted percibe que este frente se viene forjando?
AGP:
No. Y justamente las expresiones de Paniagua me parecen positivas, y
van en sentido contrario a dicha posibilidad.
C: Sin embargo, la población percibe los frentes como un simple
cambio de denominación, no como un gesto de grandeza o de
desprendimiento de los políticos.
AGP:
No se confunda Frente con renunciamiento total de todos los sectores
políticos. Eso parece que fuera planteado por algún outsider
independiente que quiere que renuncien todos para pedir que entre
él. Eso es una criollada.
C: ¿Le parece mal que triunfe un outsider?
AGP:
No, no... no he dicho eso. Me parece que se necesitan programas
racionales y científicos de concertación y de diálogo, no
aventureros.
C: ¿Cree usted que el APRA -y particularmente Alan García- ya le
pasó la factura a la ciudadanía sobre los errores cometidos cuando
manejó el país entre el 85 y el 90?
AGP:
Cada elección es una oportunidad en la cual la ciudadanía hace su
balance, y la elección del 2001, después de 10 años de adjetivación
por parte del fujimorismo contra mí y el partido, demostró que hay
un sector importantísimo de la ciudadanía que dio por saldada esa
cuenta. Cada elección es un juicio y en este caso diría que hay cosa
juzgada.
C: ¿Cómo se explica el repunte del burgomaestre Luis Castañeda en
los sondeos?
AGP:
Los alcaldes siempre han estado en la punta de las encuestas. Lucho
Bedoya después de hacer el zanjón, Alberto Andrade en el 99 y 2000,
Ricardo Belmont alcanzó 70% en su momento. Es decir, ese es un
fenómeno político bien conocido en el mundo, pero la cercanía de las
elecciones dirá qué referencia social y programática escoge la
ciudadanía.
C: ¿Percibe a Castañeda como un personaje doctrinario, un outsider o
un político de derecha?
AGP:
Castañeda ha demostrado pragmatismo y silencio. Hasta el momento es
una incógnita, la gente no conoce qué piensa, por qué sonríe o qué
proyecto tiene. De momento es como todos los alcaldes: una figura
llamativa, una especie de astro nuevo. Y la historia nos dice cómo
terminan esas apariciones.
C: ¿Un eventual gobierno aprista cómo atraería la inversión?
AGP:
Hoy tenemos buenos precios de cobre y de oro. Deben ponerse de
inmediato en licitación proyectos mineros. Una política de
concesiones inteligente, en que participe el Estado, atrae
inmediatamente al capital.
C:
¿Cómo fomentar el empleo?
AGP: Es posible que en cada contrato de concesión de una determinada
empresa se sugiera o se fomente la promoción de industrias afines,
de joyería o de desarrollo agrario contornal a los proyectos, por
ejemplo. Pero el gran fomento del empleo pasa por dos temas:
agricultura y pequeña industria.
C: ¿Qué fórmulas aplicaría?
AGP:
Las proyecciones señalan que por los próximos 8 o 10 años se va a
mantener la tendencia de crecimiento de las nuevas áreas del mercado
mundial. Eso generará más impuestos, más recursos al Estado. Esos
recursos deben ser utilizados no en sueldos, sino en promoción
agraria y de la pequeña y mediana industria.
El Banco Estado de Chile, que es del Estado, otorga 104 mil créditos
a la pequeña y mediana industria, y ese país es el ejemplo de los
neoliberales nuestros. ¿Por qué no se permite que aquí se haga lo
mismo? Cofide debería tener un papel más activo en este campo.
C: ¿Y qué hacer con Sedapal?
AGP:
Aquí se necesita una gestión de mucha calidad técnica e
internacional. Se puede llegar a un consorcio con el capital privado
que aporte recursos y además desarrolle nuevas áreas.
C: ¿Qué decisión se puede tomar en torno a Enapu? En el APRA hay
defensores a ultranza del sindicalismo, como es el caso de Luis
Negreiros, que hacen difícil la toma de decisiones al respecto...
AGP:
El anuncio de la interconexión vial con Brasil ha abierto
posibilidades mil, y lo real es que vamos a requerir nuevos puertos.
Yo no me detengo en el que ya existe, sino en la concesión de nuevos
puertos. Y estoy seguro de que, sin vulnerar muchas ideas, sí se
puede y se debe facilitar la presencia del capital de riesgo en
algunos puertos que vengan a instalar nuevas cosas.
C: ¿Qué haría en el terreno de la educación?
AGP:
Una renovación de contenidos y formas de aprendizajes a través de
conceptos como el de los mapas mentales. Esto requiere un
reentrenamiento de nuestros maestros. Y además debemos impulsar la
enseñanza del idioma inglés.
C: ¿Qué medidas tomará en el campo de la salud?
AGP:
Actualmente hay una concentración hospitalaria de la salud. Habría
que crear barreras a eso, a través de la prevención y de la atención
a las enfermedades generalizadas, de manera rápida, en las postas
médicas, y luego en los hospitales de apoyo. Además, con una buena
política de comercialización privada podríamos tener una reducción
de precios a la mitad de casi todos los productos.
C: ¿Cómo manejaría usted las negociaciones del TLC?
AGP:
Con mayor transparencia. Tengo mucha confianza en el ministro
Alfredo Ferrero, pero creo que a veces se cae en un bloqueo de
información.
En caso de cataclismo o golpe pactaría con Lourdes Flores
C: ¿Cree usted que la atomización de la derecha peruana, como ocurre
en el caso de Unidad Nacional (UN), impide unir puentes?
AGP:
Yo
no quisiera calificar a ningún partido como de derecha,
exclusivamente. UN tiene sus propias contradicciones, pero no la
situaría alegremente en ese bloque.
C: ¿Qué opina sobre la frase “Con el APRA ni a la esquina”, acuñada
por Lourdes Flores? Usted ha dicho que con la derecha será difícil
establecer puentes y...
AGP:
Pero no he dicho que Lourdes sea de derecha.
Yo tengo una frase que dice: “Al que me declara la guerra yo le
declaro la paz”. De manera que Lourdes es una mujer con calidades
administrativas muy importantes. Sería bueno despejar la incógnita
sobre sus capacidades.
C: ¿Podrían ir juntos en un frente amplio para el 2006?
AGP:
No. En la ejecución concreta de proyectos a partir del 2006, sí.
C: ¿Pero hay posibilidad de alianza política de Alan García con
Lourdes Flores, entre el APRA y UN, de cara al 2006?
AGP:
Yo no descarto nada. Faltan 18 meses, ¿qué pasa si hay un
cataclismo?, ¿qué pasa si hay una amenaza contra la vida
democrática?, ¿qué pasa si resurgiera Sendero Luminoso?, ¿qué pasa
si hubiera una fuerza fascistoide que quisiera imponer al Perú una
dictadura? ¿No podría haber alianza en ese caso?
Quinientos mil puestos de trabajo por año
C: ¿Qué número de puestos de trabajo puede crear?
AGP:
El país puede duplicar su oferta de mano de obra. Nosotros estamos a
un nivel de construcción de 250 mil empleos. Con la velocidad que
tiene el mundo, con la cantidad de turistas que nos van a mandar, y
que vendrán aunque el gobierno duerma, no dude que en vez de 250 mil
empleos puede pasarse a una oferta de más de 500 mil puestos de
trabajo por año.
C: ¿Qué podemos hacer con la Central del Mantaro para que sea
verdaderamente rentable al país?
AGP:
En la medida de que Camisea avanza y las centrales de termogas se
van instalando, es evidente que el valor del Mantaro se va
reduciendo. Su renovación exige 300 millones de dólares y la
ampliación a la tercera etapa exigiría 600 millones adicionales.
¿Quién va a hacer eso? Hay que convocar a la empresa privada,
asociándose con ella o llegado el momento transfiriendo ese bien,
pero utilizando en beneficio de Huancavelica y Junín parte de los
recursos, y transfiriendo algo más rentable para los jubilados
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