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Año 6.1 - Edición Digital Nº 58

 

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Alan García Pérez sostiene que la gente no conoce qué piensa ni por qué sonríe el burgomaestre, y que sólo es una figura llamativa

Lima, En. 15, 2005.-En entrevista concedida antes de su viaje a la India, Alan García Pérez conversó con Correo sobre los denominados frentes políticos y destacó las condiciones que serían importantes para unirse en una alianza política con Lourdes Flores. En ese terreno, advirtió que sus adversarios cometerían un gran error si se unen en torno a un frente antiaprista, porque eso sólo conduciría a un caos gubernamental.

El líder aprista también considera que el APRA ya le pasó la factura a la ciudadanía por los errores cometidos durante su gobierno, por lo que no dudó en referirse a ese hecho como “cosa juzgada”

Por Collins Candela

Correo: Usted ha señalado la posibilidad de establecer, sobre la base de programas, un Frente Amplio con otras organizaciones políticas de cara al 2006. ¿Cómo se podría establecer estos puentes?

Alan García Pérez: Primero identificando todas estas organizaciones que representan al 80% de los peruanos organizados, y que no pasan por los partidos políticos. En segundo lugar, identificando a los movimientos políticos con los que estoy seguro pueden establecerse buenas relaciones y concertaciones programáticas. Ningún partido, solo, debe gobernar.

C: ¿Hay agrupaciones que han avanzado en ese sentido?
AGP: Sí creo que hay partidos políticos, y Valentín Paniagua avanzó el concepto al decir que no era descartable que hubiera un acuerdo de partidos, inclusive con el APRA, y ese ha sido un punto positivo.

C: ¿Podrían confluir el Frente Republicano y el Frente Social, por ejemplo?
AGP:
Sí, es un problema de nombres, pero el problema es, primero, tener transparencia en los propósitos y coincidencia en 10 u 8 puntos.

C: ¿Estas coincidencias pueden unir también a un Frente Humanista encarnado por figuras de la izquierda?

AGP: Creo que la ex izquierda comunista ha evolucionado hacia un planteamiento socialdemócrata, más sensato económicamente. No descarto que quienes representan un pensamiento renovado puedan participar.

C: Un eventual Frente de Derecha podría participar en este Frente Amplio...
AGP:
Allí comienzan a plantearse algunos problemas. La derecha latinoamericana tiene una obsesión, que es la conducción individual de cada país en su conexión con el mundo. Siguen pensando que son suficientemente productivas y capaces para insertarse solas, como si fueran una especie de Estado o de grupo providencial que puede desde un país pequeño ganar todas las ventajas del mundo desarrollado.

Debilidades y errores

C: En 1945 también el APRA integró el denominado Frente Democrático, en respaldo a José Luis Bustamante y Rivero, y ese pacto sólo duró un año. Históricamente no le ha ido muy bien, ¿no cree?

AGP: Ello no significa que las personas no aprenden o que las circunstancias no cambian. En ese año se formó un frente contra una dictadura para restablecer los principios constitucionales de la libertad, y ese primer objetivo fue logrado. Pero hubo varios temas que perturbaron ese experimento. El APRA tenía una vigorosa organización. Hoy día no tenemos la misma fortaleza. La historia nos enseña que no representamos la mayoría nacional, y entonces sería erróneo plantear exigencias absolutas y decir que lo que establece el partido es lo que tiene que hacerse. Tenemos que aprender a coexistir y a conceder.

C: ¿Cree usted que aprovechándose de esa ausencia de fortaleza en el APRA, sus oponentes promueven un frente antiaprista?

AGP: Mis adversarios cometerían un error si se juntan para cerrarle el paso al APRA, aunque le harían un gran favor porque polarizarían al país. No tengo temor de eso. Junte usted todas las sangres adversarias y tiene usted desorden, incapacidad de gobierno y ruptura de legitimidad.

C: ¿Usted percibe que este frente se viene forjando?
AGP:
No. Y justamente las expresiones de Paniagua me parecen positivas, y van en sentido contrario a dicha posibilidad.

C: Sin embargo, la población percibe los frentes como un simple cambio de denominación, no como un gesto de grandeza o de desprendimiento de los políticos.
AGP
: No se confunda Frente con renunciamiento total de todos los sectores políticos. Eso parece que fuera planteado por algún outsider independiente que quiere que renuncien todos para pedir que entre él. Eso es una criollada.

C: ¿Le parece mal que triunfe un outsider?
AGP:
No, no... no he dicho eso. Me parece que se necesitan programas racionales y científicos de concertación y de diálogo, no aventureros.

C: ¿Cree usted que el APRA -y particularmente Alan García- ya le pasó la factura a la ciudadanía sobre los errores cometidos cuando manejó el país entre el 85 y el 90?
AGP:
Cada elección es una oportunidad en la cual la ciudadanía hace su balance, y la elección del 2001, después de 10 años de adjetivación por parte del fujimorismo contra mí y el partido, demostró que hay un sector importantísimo de la ciudadanía que dio por saldada esa cuenta. Cada elección es un juicio y en este caso diría que hay cosa juzgada.

C: ¿Cómo se explica el repunte del burgomaestre Luis Castañeda en los sondeos?
AGP:
Los alcaldes siempre han estado en la punta de las encuestas. Lucho Bedoya después de hacer el zanjón, Alberto Andrade en el 99 y 2000, Ricardo Belmont alcanzó 70% en su momento. Es decir, ese es un fenómeno político bien conocido en el mundo, pero la cercanía de las elecciones dirá qué referencia social y programática escoge la ciudadanía.

C: ¿Percibe a Castañeda como un personaje doctrinario, un outsider o un político de derecha?
AGP
: Castañeda ha demostrado pragmatismo y silencio. Hasta el momento es una incógnita, la gente no conoce qué piensa, por qué sonríe o qué proyecto tiene. De momento es como todos los alcaldes: una figura llamativa, una especie de astro nuevo. Y la historia nos dice cómo terminan esas apariciones.

C: ¿Un eventual gobierno aprista cómo atraería la inversión?
AGP
: Hoy tenemos buenos precios de cobre y de oro. Deben ponerse de inmediato en licitación proyectos mineros. Una política de concesiones inteligente, en que participe el Estado, atrae inmediatamente al capital.

C: ¿Cómo fomentar el empleo?
AGP: Es posible que en cada contrato de concesión de una determinada empresa se sugiera o se fomente la promoción de industrias afines, de joyería o de desarrollo agrario contornal a los proyectos, por ejemplo. Pero el gran fomento del empleo pasa por dos temas: agricultura y pequeña industria.

C: ¿Qué fórmulas aplicaría?
AGP
: Las proyecciones señalan que por los próximos 8 o 10 años se va a mantener la tendencia de crecimiento de las nuevas áreas del mercado mundial. Eso generará más impuestos, más recursos al Estado. Esos recursos deben ser utilizados no en sueldos, sino en promoción agraria y de la pequeña y mediana industria.
El Banco Estado de Chile, que es del Estado, otorga 104 mil créditos a la pequeña y mediana industria, y ese país es el ejemplo de los neoliberales nuestros. ¿Por qué no se permite que aquí se haga lo mismo? Cofide debería tener un papel más activo en este campo.

C: ¿Y qué hacer con Sedapal?
AGP:
Aquí se necesita una gestión de mucha calidad técnica e internacional. Se puede llegar a un consorcio con el capital privado que aporte recursos y además desarrolle nuevas áreas.

C: ¿Qué decisión se puede tomar en torno a Enapu? En el APRA hay defensores a ultranza del sindicalismo, como es el caso de Luis Negreiros, que hacen difícil la toma de decisiones al respecto...
AGP:
El anuncio de la interconexión vial con Brasil ha abierto posibilidades mil, y lo real es que vamos a requerir nuevos puertos. Yo no me detengo en el que ya existe, sino en la concesión de nuevos puertos. Y estoy seguro de que, sin vulnerar muchas ideas, sí se puede y se debe facilitar la presencia del capital de riesgo en algunos puertos que vengan a instalar nuevas cosas.

C: ¿Qué haría en el terreno de la educación?
AGP
: Una renovación de contenidos y formas de aprendizajes a través de conceptos como el de los mapas mentales. Esto requiere un reentrenamiento de nuestros maestros. Y además debemos impulsar la enseñanza del idioma inglés.

C: ¿Qué medidas tomará en el campo de la salud?
AGP:
Actualmente hay una concentración hospitalaria de la salud. Habría que crear barreras a eso, a través de la prevención y de la atención a las enfermedades generalizadas, de manera rápida, en las postas médicas, y luego en los hospitales de apoyo. Además, con una buena política de comercialización privada podríamos tener una reducción de precios a la mitad de casi todos los productos.

C: ¿Cómo manejaría usted las negociaciones del TLC?
AGP
: Con mayor transparencia. Tengo mucha confianza en el ministro Alfredo Ferrero, pero creo que a veces se cae en un bloqueo de información.

En caso de cataclismo o golpe pactaría con Lourdes Flores

C: ¿Cree usted que la atomización de la derecha peruana, como ocurre en el caso de Unidad Nacional (UN), impide unir puentes?
AGP:
Yo no quisiera calificar a ningún partido como de derecha, exclusivamente. UN tiene sus propias contradicciones, pero no la situaría alegremente en ese bloque.

C: ¿Qué opina sobre la frase “Con el APRA ni a la esquina”, acuñada por Lourdes Flores? Usted ha dicho que con la derecha será difícil establecer puentes y...
AGP
: Pero no he dicho que Lourdes sea de derecha.
Yo tengo una frase que dice: “Al que me declara la guerra yo le declaro la paz”. De manera que Lourdes es una mujer con calidades administrativas muy importantes. Sería bueno despejar la incógnita sobre sus capacidades.

C: ¿Podrían ir juntos en un frente amplio para el 2006?
AGP
: No. En la ejecución concreta de proyectos a partir del 2006, sí.

C: ¿Pero hay posibilidad de alianza política de Alan García con Lourdes Flores, entre el APRA y UN, de cara al 2006?
AGP
: Yo no descarto nada. Faltan 18 meses, ¿qué pasa si hay un cataclismo?, ¿qué pasa si hay una amenaza contra la vida democrática?, ¿qué pasa si resurgiera Sendero Luminoso?, ¿qué pasa si hubiera una fuerza fascistoide que quisiera imponer al Perú una dictadura? ¿No podría haber alianza en ese caso?

Quinientos mil puestos de trabajo por año

C: ¿Qué número de puestos de trabajo puede crear?
AGP:
El país puede duplicar su oferta de mano de obra. Nosotros estamos a un nivel de construcción de 250 mil empleos. Con la velocidad que tiene el mundo, con la cantidad de turistas que nos van a mandar, y que vendrán aunque el gobierno duerma, no dude que en vez de 250 mil empleos puede pasarse a una oferta de más de 500 mil puestos de trabajo por año.

C: ¿Qué podemos hacer con la Central del Mantaro para que sea verdaderamente rentable al país?
AGP
: En la medida de que Camisea avanza y las centrales de termogas se van instalando, es evidente que el valor del Mantaro se va reduciendo. Su renovación exige 300 millones de dólares y la ampliación a la tercera etapa exigiría 600 millones adicionales. ¿Quién va a hacer eso? Hay que convocar a la empresa privada, asociándose con ella o llegado el momento transfiriendo ese bien, pero utilizando en beneficio de Huancavelica y Junín parte de los recursos, y transfiriendo algo más rentable para los jubilados

 
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