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Ex Presidente Alan García Pérez,
analiza crisis social y económica del país
Por:
Gerardo Torres y Carlos
Bustamante
Publicado
en la edición del lunes 26 de enero del 2004, del diario El Correo,
de Lima
Alan García, líder del Partido
Aprista Peruano, analiza con preocupación la crisis social, económica y política
que remece al país como consecuencia de la negativa actuación del gobierno. En
una larga entrevista con el diario Del País, el ex presidente de la República se
refirió a los efectos que podría desencadenarse por la salida de Beatriz Merino
y la aplicación del Impuesto a las Transacciones Financieras. No descarta que
pueda estallar una explosión social de imprevisibles consecuencias. También
abordó el tema de su candidatura, su política de alianzas y la renovación del
APRA.
- Ya se habla de la salida de
Beatriz Merino del gobierno, ¿cuál sería la consecuencias de este hecho?
Considero que la posible salida
de la doctora Merino es un gravísimo error. Yo no le daría como un hecho,
desearía que no salga, sigue contando con el respaldo de la mayoría de la
población a pesar de la rápida campaña de demolición que se ha hecho contra
ella. Todavía es tiempo de fortalecer la confianza fortaleciendo a Beatriz
Merino.
Si finalmente sale se habrá
agotado una opción, un modelo. En junio pasado ella rescató de la sala de
cuidados intensivos a Alejandro Toledo. Con su salida se habrá perdido toda la
confianza del pueblo en el gobierno. No habría ni esperanza ni confianza,
cualquier persona a la que se proponga el cargo tendrá la sospecha y casi la
evidencia de que se usará nombre y apellido sólo para enmascarar más de lo
mismo.
- Lo cierto es que la crisis
del Perú se agrava, pero los voceros del gobierno y algunos analistas dicen que
la economía del país está creciendo
Aquí hay un grave error,
inclusive un hombre tan inteligente y psicólogo clínico como Juan Carlos Tafur
incurría en un error cuando decía: tenemos una especie de atleta sicótico, es
decir un hombre que tiene bien el cuerpo, pero mal la cabeza, creo que hay un
error. Se afirma que materialmente y el Perú está bien, pero que tiene una
cabeza, una conducción política desordenada, incoherente y alocada. Eso está en
contra de lo que la realidad nos dice.
- ¿Cuál es la realidad?
La economía nacional tiene
algunos aspectos. El Estado logra cerrar sus cuentas con créditos,
refinanciamientos e impuestos como el que acaban de meternos a todos los
peruanos, el Estado está muy bien y la situación económica está muy bien, eso se
llama financismo, reducir la economía a las cuentas del Estado. Un segundo
elemento de la economía del Estado es la gran empresa, es posible que algunas
grandes empresas tengan sus cuentas en azul, como algunas mineras de oro
principalmente, otras no. Pero lo fundamental de la economía nacional es la
economía familiar de los hogares y en segundo lugar las economías de las micro y
pequeñas empresas que son las que dan el 90 por ciento del empleo en todo el
Perú. Si estos dos elementos están mal, de qué economía están hablando cuando
dicen que el cuerpo está bien. En dos años y medio no se han tomado medidas
decisivas para reactivar sectores como la agricultura, la pequeña y mediana
industria que debe ser protegida de la importación exagerada, abusiva y
descontrolada.
La economía social, de las
mayorías, sigue postrada, pero los ministros salen a decir que la economía del
país está bien. Cometen un enorme error. El problema de fondo es que el peruano
común y corriente sigue careciendo de trabajo en la misma proporción que hace
dos años y el problema de fondo es que continúa la restricción de las pequeñas y
medianas empresas que no tienen ingresos suficientes.
Es la realidad que crea el
ambiente de protesta generalizada. Cuando la gente está dispuesta a denunciar
los casos que hemos visto, que un vicepresidente conceda favores a través de un
decreto supremo es censurable y sancionable penalmente, sí. Pero cuando lo toma
a través de esa furia, hay que leer detrás de esa furia qué es lo que está
ocurriendo, y lo que está ocurriendo, como dicen las encuestas, es que la
mayoría del país considera que situación económica ha empeorado.
- Un auditor internacional
diría que los indicadores básicos de la economía peruana señalan que hay una
estabilidad…
Perdone, Ud. está equivocado, ese
es un auditor de un banco de inversión y especulación. Lo que se plantea es
¿tiene capacidad el Estado para pagar?, sí o no. Si aparece que el Estado cierra
sus cuentas y todavía está pagando sus deudas, ellos dicen que esto está muy
bien, podríamos invertir algo en papeles de ese Estado. Pero lo que le sugeriría
es que traiga otro tipo de auditores, los auditores de la economía humana y que
comiencen diciendo que el 70% de la población está desempleada, subempleada o
tiene niveles de salarios por debajo de los mínimos vitales.
- Esa es una realidad, pero…
Pero esa es la economía.
- Pero se necesita crecer.
En segundo lugar, un auditor de
economía humana se preguntaría ¿ha crecido el empleo en Gamarra, en Puno, en la
producción de pequeña artesanía industrial del valle del Mantaro?, se
respondería que no. ¿Qué es lo que ha crecido? Ha crecido la exportación de
minerales porque el precio ha aumentado y no por obra de este gobierno. El
crecimiento que experimentamos este año es por precio de minerales, el precio
del oro subió 80 dólares por onza. Eso no da un empleo más.
- De acuerdo con Estados
Unidos, la ATPDA, está generando empleo en los sectores no tradicionales que
están exportando como los textiles.
Sobre eso conversaba largamente
con algunos industriales hace algunos días. No debemos caer en el ilusionismo ni
en la esperanza exagerada en el ATPDA, donde el Perú compite con Colombia; con
México, que ya está en el mercado norteamericano; con China que a partir del
próximo año no va tener cuotas de ingreso, es decir se exportará mucho más a los
EEUU.
En la actualidad, sin China en el
mercado, los márgenes de ganancia de los exportadores de textiles a
Norteamérica, son muy reducidos. De manera que ya hemos llegado a un punto casi
de saturación de nuestra capacidad de ingreso, gracias al ATPDA, y lo que es más
dramático, no ha habido inversión externa en máquinas o en productos textiles
para continuar ampliando una oferta exportable.
- ¿Cómo ve el horizonte?
Esta película comenzó hace dos
años y medio y debe terminar dentro de 30 meses, eso es lo que nos consuela. La
película pudo ser distinta si los protagonistas hubieran sido otros y si el
libreto hubiera sido escrito de otra manera. Debimos comenzar por la agricultura
y el país se daría cuenta por qué he hablado y hablo obstinadamente de la
agricultura.
- En las campañas electorales
los candidatos siempre suelen hablar de la agricultura fue el caso del doctor
Toledo en el caso del Banco Agrario.
A instancias del APRA se aprobó
el Banco Agrario y nunca se usó, se aprobó para la galería y lo que está
padeciendo Toledo hoy es por darle la espalda al agro. En dos años y medio tiene
cinco campañas agrícolas, con eso hubiera pagado millones de salarios y hubiera
reconstruido el mercado de consumo de la parte más pobre del país, que es la
parte andina rural. Le faltó fortalecer la pequeña y mediana industria de las
ciudades y no utilizó los instrumentos de la organización mundial de comercio
para defender mejor al Perú de importaciones a precios dumping. Esas dos cosas
no se hicieron. Usted puede inventar empleo bombeando dinero del Techo Propio
hasta que la casa esté construida, ¿y después?
- ¿Usted cree que a estas
alturas es posible hacer correctivos o estamos en un avión con un piloto
automático?
Piloto automático no hay, porque
se están arranchando el timón entre varios. Los pasajeros vamos sentados, pero
estamos seguros que hay una fiesta dentro de la cabina del piloto, que se está
tomando etiqueta azul y que hay un gran conflicto en el que todos intentan
arrancharse los mandos e influir en la dirección en el que va el avión. En la
cabina de los pasajeros la gente siente hasta mareo porque sabe que en cualquier
momento podemos colisionar. Yo no sé, sólo Dios sabe qué cosa hay en la cabeza
del presidente de la República y cuál puede ser la decisión que tome para la
parte final de su gobierno.
- Pero algunos dirigentes
políticos hablan de la necesidad de adelantar las elecciones. ¿Esa es una
hipótesis de trabajo seria?
No es una hipótesis que haya
nacido del APRA, mucho menos de Alan García, que está señalado en las encuestas
como uno de los postulantes a la presidencia de la República. No es elegante que
un postulante quiera acortarse el camino. Sin embargo, entiendo la
desesperación, el hastío y la desesperanza que hay en gran parte de la
población. La única solución para no caer en la alternativa extrema, que es
pedir el acortamiento del mandato, es pedir la constitución de un buen gobierno
y como se prometió en junio, hacer que el primer ministro designe sus ministros,
coparticipe activamente, y que el presidente deje trabajar a su primer ministro.
Nada de eso ha ocurrido y el clima es cada vez más adverso.
- Beatriz Merino habló de la
necesidad de impulsar la reforma del Estado, pero para eso se requiere de un
gran apoyo político que no se le ha dado.
Pero es porque este Gobierno está
de cabeza. Beatriz Merino sigue teniendo aceptación social, a pesar de los
golpes que ha recibido. Tiene el respaldo de la oposición, pero no tiene el
apoyo del gobierno, vaya usted a saber por qué, qué complejos, frustraciones
interiores psicopáticas se puede tener ahí. Destruyen su propia posibilidad,
disparan a la balsa que los está llevando.
- Hay discrepancias entre los
políticos sobre el adelanto de elecciones.
Pero como la crisis se ahonda y
no hay solución a la vista, podría generarse en el país una situación similar a
lo que ocurrió en Argentina, Ecuador y Bolivia, países donde el desborde popular
sacó a los gobiernos. ¿Ud. cree que ese riesgo se corre en el Perú ahora?
En ese caso, cuando el pueblo ve
que su sistema político no reacciona, que el gobierno en retirada no sabe
concertar y buscar nuevas alianzas, bajar su nivel y dejar actuar a sus aliados,
como en este caso a Beatriz Merino; cuando el pueblo verifica que la oposición
no tiene capacidades de reorientación, de poner en orden las cosas, porque
prefiere no aparecer como revoltosa, en ese caso el pueblo actúa directamente.
En un país se movilizan los cocaleros, en otro los piqueteros, en otro los
jubilados y desempleados. El Perú está al borde de que eso ocurra, está al borde
de una conmoción social y está mirando tanto al gobierno y a la oposición para
ver qué puede hacer. Como la oposición casi no puede hacer nada dentro de las
reglas constitucionales, entonces corremos el peligro de que en cualquier
momento se desordene y perdemos todos, gobierno y oposición.
- ¿Usted qué piensa? ¿cuál
debe ser la salida?
Yo estoy meditando seriamente
cuál debe ser el camino, cuál debe ser la propuesta que haga un partido serio,
que le de una salida y una solución al país, sin caer en el quebrantamiento del
orden constitucional.
- La chispa de la explosión
social en Argentina se originó porque el gobierno chocó con los depósitos
bancarios. El gobierno acaba de aprobar el impuesto a las transacciones
bancarias.
El APRA se opuso al impuesto a
las transacciones bancarias. Yo le dije a la doctora Merino que éste es un
impuesto que grava el movimiento de dinero, pero no grava la riqueza. El más
pobre, el que tiene una pequeña tarjeta de crédito, va pagar todos los días, en
cada movimiento, un montón de impuestos para felicidad de estos funcionarios con
ocho parientes colocados en el Estado de un solo plumazo, con sueldos
estratosféricos.
- La protesta es generalizada.
Por el momento, la advertencia
que hicimos se está haciendo realidad. Todos los gremios empresariales están
manifestando su protesta y rechazo, aún cuando no se ha puesto en marcha el
impuesto. Cuando esto suceda, todos los ahorristas y cuentacorrentistas van ha
protestar, porque en cada papel que sacan de su cajero automático verán un nuevo
impuesto que, aunque pequeño, será de todos los días. Esto hará que miren con
más odio al gobierno, porque saben que ese dinero no va revertir en buenos
servicios sino en más puestos de trabajo para los parientes.
- ¿Cuál es la posición del
APRA sobre este impuesto? En el Parlamento primero se pidió su derogación y
después sólo su modificación.
El APRA y Alan García están en
contra de ese impuesto, no es un buen impuesto, el buen impuesto es aquel que
grava la riqueza y aquel que acepta lo proveniente de la producción, pero jamás
el movimiento mismo del dinero, porque eso es como afectar la respiración
humana.
- Pero, ¿piden que sólo se
modifique o que se derogue?
Lo que pasa que nosotros somos
responsables, tenemos un sentido práctico de las cosas. Se trata de ganar algo
para el país. Nosotros somos minoría en el Parlamento, 28 de 120: qué ganamos si
pedimos que se derogue, cuando sabemos que los demás no lo van aceptar. Entonces
presentamos un punto de conciliación, en vez de cobrar 1.5 por mil, cobre 0.5
por mil, la tercera parte, y ya vamos ganando algo para la gente. Pero seguimos
pensando que es un mal impuesto y una manera de reducir su efecto pernicioso, es
reduciendo el monto que se va cobrar. De manera que no hay retroceso, lo que
pasa que el partido no se va quedar gritando solo, como un loco.
- Es decir, el APRA busca un
golpe menos duro.
Un golpe menos duro para el país
y la posibilidad de hacer algo concreto para cada ahorrista, que en vez de pagar
1.5 pagaría 0.5, hasta que lleguemos al gobierno y en ese caso pagaría cero.
- Con Beatriz Merino fuera del
gobierno podrían generarse las condiciones para que se derogue este impuesto.
Yo le advertí a la doctora Merino
«van a usar su simpatía, su respaldo social, para encajarle al país un impuesto
y después la echan a usted.». Y eso, me temo, es lo que ha ocurrido. El gobierno
quería más dinero para sus gastos y ha dicho: vamos usando la popularidad de
esta señora, que se apruebe en el Parlamento con el argumento de que esto es lo
que necesita Beatriz Merino y hay que respaldarla, y una vez que se aprueba,
afuera Merino. Es una jugada maquiavélica, ruín. Por eso, repetimos, si va
generar más recursos, que se quede Beatriz Merino, para poner en marcha la idea
que tiene sobre la reforma del Estado.
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