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"Vigencia del pensamiento de Víctor Raúl Haya de la Torre"
Conferencia realizada en el Congreso de la República el miércoles 19 de febrero
del 2003, por el ex-presidente,
Alan García Pérez
Parte I
Señora
Vicepresidenta del Congreso de la República, señor Presidente de la Célula
Parlamentaria Aprista, distinguidos miembros de la mesa, amigos y amigas
asistentes a este encuentro, en el cual debemos conversar sobre la vigencia del
pensamiento de Haya de la Torre.
Me felicito que el lugar escogido sea el Congreso de la República que es la
expresión soberana de los pueblos del Perú y por consiguiente, el mejor ámbito
en el cual podemos reflexionar respecto a la vigencia y a la importancia
histórica de quien consagró su vida con audacia, con inteligencia, con
extraordinaria premonición al destino histórico de nuestra patria.
Haya de la Torre es —para
usar los términos usuales en el panorama mundial— el creador del socialismo
democrático en América Latina. Haya de la Torre es el promotor de la democracia
social en el continente, ó como él decía el creador de una doctrina que por
principio esencial y fundamental fue una doctrina latinoamericana para
confrontar los problemas de nuestro continente.
Por eso, tal vez la más
importante esencia vigente hoy del pensamiento de Haya de la Torre, no sea el
programa de acción política que propuso sino la actitud metodológica y
científica con la que trabajó. Porque Haya de la Torre, que en sus mocedades y
en su infancia se preguntaba ante la Huaca del Sol y de la Luna en Moche, dónde
estaban Moche y la civilización Chimú en los textos de historia europea que él
estudiaba en el Seminario de los Padres Franceses? comenzó con esa pregunta, una
actitud científica y metodológica que no abandonarla a lo largo de su vida.
Y es importante resaltar
que esa perspectiva científica, de acercamiento a la realidad, de investigación
permanente de los cambios de la realidad para responder a ella de manera
adecuada, es lo esencial, lo vigente y lo permanente de Haya de la Torre.
El nació al pensamiento
rechazando aquello que él llamó lo congelado, lo repetitivo; el nació como
abanderado de la Reforma Universitaria para rechazar la repetición acrítica de
los textos y programas europeos a la realidad y a la cultura de América Latina y
buscó, a lo largo de su vida como una suerte de hilo de ariadna en la oscuridad
de su camino, la verdad, la verdad económica, social e histórica de nuestro
continente para responder a ella con una propuesta auténticamente
latinoamericana.
Creo que antes de hablar
de lo concreto del programa vigente de Haya de la Torre, es importante destacar
la perspectiva científica, analítica, la relación del pensador con la realidad.
Haya de la Torre, planteó como elemento sustantivo para la investigación de la
realidad y para los programas políticos: el estudio permanente de la realidad
que es en sí misma cambiante. Haya de la Torre enarboló por ello el principio de
Heráclito respecto a! cambio.
Mantuvo respecto a la
sociedad y a la realidad una perspectiva de sospecha permanente sobre los
cambios que pudieran realizarse, sabiendo que todo en la vida, en la historia y
en la realidad económica es un cambio permanente y que si queremos entender la
realidad debemos interpretar sus cambios para poder hablar con propiedad de la
realidad, pero que no existe una realidad permanente, inmutable. Para él la
realidad histórica, económica, mundial y latinoamericana es como el río de
Heráclito que cambia eternamente y en el cual no podemos bañamos dos veces.
Esta es la perspectiva
central del pensamiento de Haya de la Torre, y expresa una enorme problemática
que recién en los últimos 3 siglos fue comprendida como problema filosófico.
Ustedes bien saben que el inmenso aporte del filósofo alemán Immanuel Kant fue
construir el capitulo de la teoría del conocimiento para la filosofía que, hasta
entonces y desde los sabios jónicos había respondido muchas preguntas, ¿de qué
están hechas las cosas?, ¿Cómo se organizan las cosas?, Aristóteles. Por qué se
mueven las cosas?, Pitágoras. Pero por primera vez con Immanuel Kant se incorporó el gran e importante cuestionamiento: ¿el hombre conoce la realidad?,
¿el hombre conoce las cosas? y Kant elevó a nivel filosófico esta pregunta
creando la teoría del conocimiento dentro de cuyo capítulo estamos, en el cual
todavía continuamos y del cual todavía no hemos salido.
Vivimos el capítulo
filosófico de la teoría del conocimiento kantiano, para Kant: el hombre no conoce la cosa en sí misma sino que se aproxima a ella a través del fenómeno que
es lo que se aparece de la cosa para el hombre. Así, el conjunto de datos e
indicios que vienen de la realidad no son la realidad misma y el hombre es que
se organiza ese conjunto de datos aportando el espacio y el tiempo que ordenan
esos datos en el fenómeno.
La realidad es entonces
inasible, distante, pero el hombre puede acercarse a ella construyendo
permanentemente hipótesis de conocimiento de la realidad.
Este es el aporte
extraordinario de Immanuel Kant, que en el siglo XX, el filósofo Karl Popper,
del positivismo lógico, formuló nuevamente como problema para demostrar que la
realidad no se conoce en si misma, sino que como había dicho Kant, hay que
formular hipótesis de conocimiento que deben ser confrontadas y contrastadas con
la realidad, pero que siempre están condenadas —las hipótesis— a ser falsables,
vale decir, a ser superadas más adelante por nuevas hipótesis.
Este camino filosófico kantiano de Popper es el camino filosófico de Haya de la
Torre, la realidad debe ser descubierta todos los días y ningún político, ningún
pensador debe satisfacerse de la realidad que comprendió hace un día ó hace 30
años ó hace 70 y es imperativo continuar ese camino y ese trabajo.
Por eso, el niño que
jugaba en Moche en 1910, se formula esa pregunta kantiano-popperiana, ¿dónde
está esta civilización cuyo vestigio no veo en los libros de cultura europea?
Tengo que encontrar y descubrir la historia a la que pertenece y que no está
escrita. Tengo que encontrar y descubrir, diría más adelante en 1918, la
historia cultural de América Latina a través de la revolución cultural que fue
la Reforma Universitaria. Y continuando ese camino después se diría tengo que
encontrar la realidad de América para hacer una teoría política que responda a
sus problemas sin repetir el “dixit” europeo del marxismo, por más atractivo e
izquierdista que parezca.
Así, buscar la realidad es
la actitud científica de Haya de la Torre y es lo más vigente que tiene su
pensamiento, porque en ese camino y en 1947 elevó a nivel de proposición
filosófica, esa pregunta en su libro El Espacio, Tiempo Histórico y porque a lo
largo de su vida, larguísima vida hasta 1979, construyó permanentemente, una y
otra vez, hipótesis distintas para interpretar el mundo distinto que iba
cambiando.
Lo valedero, lo vigente y
lo grande de Haya de la Torre es que abandonó todo estatismo, todo quietismo y
dejó atrás la tendencia al congelamiento de las teorías y de las ideas. La
realidad permanentemente cambiante obliga al cambio de tos conceptos para
hacerlos adecuados porque, como él repetía de Engels, toda doctrina política
tiene que ser la buscadora y la investigadora de la realidad.
Este es et tema esencial
que hace vigente a Haya de la Torre porque lo hace coincidente con las escuetas
filosóficas más modernas, con el trabajo histórico de tos más importantes
filósofos, mientras otros repetirían con el romanticismo del siglo XIX o con el marxismo europeo, pensamientos estáticos y congelados.
Haya de ta Torre, fue un
audaz aventurero del pensamiento dispuesto siempre a encontrar qué es lo nuevo,
qué es lo oculto, qué es aquello que no conocemos de la realidad para
interpretarla debidamente.
Dicho esto que es su
perspectiva inicial, su actitud científica, podemos encarar cuál es la vigencia
del segundo nivel de su pensamiento como la aplicación de sus ideas primeras y
su variación a lo largo del tiempo, porque la primera tentación de un mal
discípulo de Haya de la Torre sería afirmar que todo aquello que dijo en la
aurora de su vida política —en el año 1924 ó 1926— debe ser congelado de manera
sacrosanta en el tiempo; pero contradiríamos a Haya de la Torre si pensáramos
así porque, como voy a demostrar ahora, él mismo aplicó su perspectiva
científica, en más de 50 años de vida de búsqueda de estudio y de análisis, para
reformular, recrear permanentemente su teoría científica. El mismo se impuso el
cambio permanente de sus ideas.
No hay peor enemigo de un gran maestro que el discípulo que sólo lee el primer
libro; no hay peor enemigo de la perspectiva científica de un creador que el que
se limita a leer el primer prólogo de un texto y lo repite fácilmente todo el
tiempo.
Y lo que voy a demostrar
es cómo Haya de la Torre, que tenía esta perspectiva científica y de creación
permanente, no solo tuvo que enfrentar a sus viejos adversarios dictatoriales,
de la injusticia social, del egoísmo, sino también, a veces, a sus propios
discípulos, que no llegaron a comprender debidamente que lo vigente en Haya de
la Torre es esta perspectiva de cambio permanente y de adecuación necesaria de
sus puntos de vista de acción concreta ante la realidad cambiante.
Porque Haya de la Torre
antes de leer el marxismo, a través de El Capital, la obra esencial de Carlos
Marx, o a través del Manifiesto Comunista, un folleto que ilusionó a las
multitudes de América Latina a partir de 1910, Haya de la Torre fue un gran
seguidor de Engels.
Federico Engels, el gran
amigo, continuador y colaborador de Carlos Marx, había escrito un libro
importantísimo contra las tesis del señor Duhring que conocemos como El
Anti-Duhring, una presentación general, un mapa del marxismo como planteamiento
que causó enorme impacto de influencia en Haya de la Torre y que es el primer
texto socialista europeo que Haya de la Torre leyó.
Pero este Engels de El
Anti-Duhring es un Engels dialéctico, es un Engels de perspectiva científica, es
un Engels que, como Haya de la Torre ya lo intuía y sabía, recomienda buscar
permanentemente la realidad, recomienda seguir los pasos de Heráclito, el
oscuro, recomienda la lógica del pensamiento kantiano de abordaje sucesivo a la
realidad a través de hipótesis destinadas a ser superadas por nuevas hipótesis
de acercamiento a la realidad.
Por eso Haya de la Torre
comenzó su vida de escritor político consignando en sus primeros textos una cita
de Engels que siempre repitió. Engels había dicho en El Anti-Duhring: “La manera
en que los hombres producen e intercambian económicamente varia de un país a
otro y dentro de cada país de una generación a otra”. Concepto simple, pero
enormemente magistral, que él incluyó en 1926 en sus primeros escritos y que él
repitió en 1976 en su último texto La introducción a los siete tomos de las
obras completas, editadas en ese año.
Y en esos 50 años
transcurridos, está siempre esta enseñanza de Engels, que repito, desde el 26
hasta el 76: “La manera en que los hombres producen e intercambian
económicamente varia de un país a otro y dentro de cada país de una generación a
otra”. Eso sintetiza, es casi un emblema de la gran obra de Víctor Raúl, es la
síntesis de lo que él comprendió como actitud científica.
Muy bien, desde esta
perspectiva él formuló un programa concreto de acción en 1926. En diciembre de
1926 escribió en una revista del Partido Laborista Inglés el célebre artículo
¿Qué es el APRA?, que años después aparecía publicado como el capitulo primero
del más célebre de sus primeros libros, El antiimperialismo y el APRA. Y tomando
ese texto de 1926 ¿Qué es el APRA? podemos ver que ya entonces tenia una idea
clara y sistemática de este programa latinoamericano de transformación por la
justicia social.
,Qué es el APRA? El APRA
es la afirmación de la democracia, el APRA es la afirmación de la libertad,
comprendiendo que la libertad y la democracia son justicia social, comprendiendo
que la abolición de las desigualdades debe ser el trabajo de la verdadera
democracia que no se limita al voto, que no se limita a la reunión del congreso
o al derecho de expresión, sino también a la mejor distribución de los recursos
y a la eliminación de la miseria y de la pobreza.
Democracia y justicia
social, pero esencialmente trabajo tecnológico sobre la realidad geográfica,
para generar el desarrollo, con cuyos recursos pueda tener vigencia real la
democracia y la justicia que se proponen.
Por eso el tercer
elemento, después de la libertad y la justicia social, es el tratar con el mundo
económico del cual deben llegar los recursos de inversión y de tecnología para
poner en marcha las posibilidades del desarrollo económico de América Latino.
Ese fue, en principio, el
planteamiento aprista: democracia justicia social, trato con el capital
extranjero evitando sus abusos e integración continental para defender en
conjunto al continente de la vigencia, de la gravitación y del posible abuso del
gran capital extranjero.
El APRA fue así, y
simplemente, la unión de las clases explotadas frente al imperialismo en lucha
por la justicia social. Y esos términos y esas ideas siguen siendo vigentes, y
sigue siendo vigente hoy el concepto de la integración continental como mejor
forma de responder al desafío de lo que hoy se llama globalización, que es como
entonces se llamaba el sistema capitalista mundial.
La integración, la
justicia social, la democracia, el rol arbitral promotor y activo del estado que
nunca será subsidiario y la constitución de un partido político de frente único
de clases en un continente que, distinto a Europa, no podía repetir la lección
política de hacer un partido proletario e industrial.
Esas ideas que son las
iniciales del pensamiento, escritas en diciembre de 1926, van a tener a lo largo
de toda la vida de Haya de la Torre su confirmación pero no por repetición sino
a través de su propia recreación.
Entendámonos, la
confirmación de una tesis importante no es su repetición; ese es el facilismo de
quienes solo tienen memoria para una página. La confirmación de una tesis
importante es su recreación frente a la realidad, porque esa es la perspectiva
científica, ver en qué cambia la realidad y ver de qué manera se recrea y se
adecua el gran concepto para que tenga efectividad real.
Yo vengo, para entrar en
materia, a Señalar de qué manera Haya de la Torre cumplió este objetivo
científico de estudiar la realidad y de reconstruir y recrear sus primeros
conceptos. Y de paso para decir cómo muchos de sus mejores discípulos a veces no
comprendieron este trabajo.
El Siglo XX, con el cual
coincide casi la vida de Haya de la Torre, ha tenido múltiples fases, capítulos
o ciclos.
Cuando Haya de la Torre
pensó el APRA en 1926, estaba en Inglaterra y 3 años antes había dejado el Perú,
y había dejado un Perú en 1924 que era radicalmente distinto al que hoy día
vivimos, pero también distinto al Perú de 1930 al que él volvió.
Cuando Haya de la Torre
dejó el Perú en 1923, el 80% de la población nacional vivía en el campo, sujeta
a condiciones de pavorosa servidumbre bajo el latifundio. 80% de la población
nacional vivía o en los Andes o en las tierras costeras, bajo la dominación
feudal; apenas el 20% de la población nacional vivía en las ciudades.
Cuando Haya de la Torre
dejó Lima en 1923, exiliado por la Dictadura de Leguía, existían solo 7 fabricas
textiles, casi todas en Vitarte, 6 fábricas de aceite, 9 fábricas de fideos. Eso
era lo que se llamó la industria nacional.
Cuando Haya de la Torre
dejó el Perú, Lima tenia apenas 120 mil habitantes y la Universidad de San
Marcos algo más de mil estudiantes.
Ese era el Perú que él dejó, un Perú ciertamente separado por enormes
contradicciones, pero condenado al latifundio, a la servidumbre campesina; y un
Perú, como entonces se pensó, amenazado por la vigencia económica del
capitalismo norteamericano que entonces insurgía con enorme poder y crecimiento
para sustituir poco a poco el poder de Gran Bretaña y de Francia en el mundo.
Con esta visión del Perú
de 1920-1924, Haya de la Torre partirá exiliado y llegará a Inglaterra, en cuya
Universidad de Oxford pasará un largo periodo y luego en la London School of
Economics.
Pero, ¿Qué ocurría en el
mundo en este tiempo?, ¿qué había pasado en el mundo entre 1870 y 1914? Se había
producido ya la gran fase del imperialismo económico y político en el mundo. Y
Haya de la Torre viajó a Londres y a Oxford al centro del más poderoso imperio
que en ese momento existía y encontró lo siguiente, como John Hobson, el gran
teórico del imperialismo lo había escrito en 1902: A partir de 1870 y hasta
1914, dos países del mundo, Inglaterra y Francia, habían lanzado el capitulo del
imperialismo económico y político sobre el mundo, y dominaron, conquistaron y se
anexaron 40 millones de kilómetros cuadrados; es decir, más de 30 veces la
extensión del Perú de hoy.
En 1870, Inglaterra para
lograr el pago de unas deudas de Egipto ocupa Egipto, como habla ocupado la
India un siglo antes. Y allí comienza, después de la ocupación de Egipto, la
ocupación de grandes zonas del sur del África, la actual Sudáfrica, Namibia,
Zimbabwe, partes del Asia. Y este movimiento de expansión es acompañado por
Francia, que de inmediato ocupa todo el norte del África y otras regiones del
Asia.
Y así los dos países se
anexan de manera imperialista casi 30 millones de kilómetros cuadrados. Este es
el proceso mundial fundamental y lo que estudió Haya de la Torre en Oxford y en
Londres.
Inglaterra era el centro,
con Francia, de un poderosísimo avance imperial que va a culminar en la guerra
de disputa imperialista de 1914 entre los grandes imperios británico, francés y
austro-húngaro. Esta era la realidad de comienzo del siglo XX y, por eso, se
hablaba del Imperialismo y John Hobson que en 1902, presentó su libro El
Imperialismo: Un Estudio; comienza en el primer capítulo relatando exactamente
eso: cómo y de qué manera, Inglaterra y Francia han dominado 30 millones de
kilómetros cuadrados.
Haya de la Torre estudia
en ese momento, allí y vuelve sus ojos a América y dice: “Si Inglaterra y
Francia han hecho esto con Asia y con el Africa, lo natural y lógico es que eso
ocurra en America Latina con los Estados Unidos”. Por eso es que enarbola como
primer tema el Antiimperialismo Latinoamericano.
Y de esos años, 1925 y
1926, son las páginas —yo diría— más violentas y líricas que Haya de la Torre
escribiera alguna vez respecto de los Estados Unidos, “Hormiguero rubio —dijo—, cínico cristianismo, nación destinada a rodear con sus cañones toda la América
Latina y adueñarse de ella”. Porque desde Londres y en ese momento, él ve como
lógico que así como Francia ha invadido militar y físicamente 40 millones de
kilómetros cuadrados; Estados Unidos, que es más grande y poderoso, va a
adueñarse también de América Latina y el ye algunos indicios y dice: “Los
Estados Unidos han forzado la independencia de Panamá arrebatando una provincia
a Colombia. Eso es Imperialismo. Los Estados Unidos han librado una guerra con
España y le han arrebatado Cuba, Puerto Rico y Filipinas y eso es Imperialismo.
El paso siguiente es que Estados Unidos domine los 21 millones de kilómetros
cuadrados de América Latina”.
Por eso, es que su primera
tesis es el Antiimperialismo militante, beligerante es el primer momento de Haya
de la Torre, año de 1925 a 1926 capítulo primero de El Antiimperialismo y el
APRA.
Es con esas ideas que
llega Víctor Raúl al Perú en julio de 1931. Liega como candidato a la
presidencia y se produce en su perspectiva científica una gran y terrible
confrontación con la realidad. Cuando él llega a la mina de Quiruvilca, que
explotaba ta “Nordern”, —en términos actuales sería una pequeña compañía
norteamericana - los obreros reunidos le dicen: “Usted ha escrito que está
contra el Imperialismo, que hay que echar al capital explotador y abusivo;
quiere decir que nosotros vamos a dejar de ser obreros asalariados y vamos a
volver a ser siervos de la hacienda. ,Eso es lo que usted quiere?”.
Y Haya de la Torre, audaz,
luminoso, dialéctico, científico, respondió: “No, no”. ¿Por qué?. Porque el
Imperialismo o el capital externo es ambivalente. Y ahí crea un segundo y nuevo
concepto.
Ya no es el que denuncia
en 1925-1926, al Imperialismo que inevitablemente se va a adueñar militarmente
de toda América Latina como lo escribió en el capítulo primero de El
Antiimperialismo y el APRA, donde dijo en algún momento: “Estos 10 puntos
sintetizan la relación de América Latina con Estados Unidos. América Latina será
inevitablemente una colonia de Estados Unidos, dominada política, militarmente,
materialmente”, pues lo escribió en Londres, donde vio como lo habían hecho
Francia e Inglaterra con 30 millones de kilómetros cuadrados. Pero cuando viene
en 1930, él comprueba que no se ha realizado ese vaticinio y, ante la pregunta
de los obreros de la mina, que tienen cobertizos en tos que viven, que tienen un
salario, que tienen un seguro, él matiza su planteamiento y dice — y allí está
su grandeza— “El Imperialismo no es necesariamente una fuerza que se va a
adueñar físicamente de América Latina, sino que el Imperialismo es una inversión
económica que tiene de malo cuando abusa y cobra una renta básica exagerada o
que tiene que bueno cuando genera riqueza en el país”.
Ustedes pueden ver pues,
su adecuación a la realidad. Si ustedes comparan los textos de Víctor Raúl del
año 25; 26 y 27; con su discurso ante el primer Congreso Nacional en 1931 y su
discurso programa en la Plaza de Acho en 1931, también, ustedes verán como hay
una recreación de su concepto Antiimperialista.
El Imperialismo no
es inevitablemente invasivo, el Imperialismo no es la penetración de los cañones
y de los soldados. Ahora, el Imperialismo es —desde su punto de vista—, la
inversión que abusa, pero esa inversión es necesaria. Con esa inversión hay que
saber tratar, con esa inversión hay que saber negociar con ese Imperialismo,
imprescindible y necesario, porque es el capital, es la máquina, es la
tecnología, y es la modernidad. Claro, quién no quiere tener teléfonos
digitales, quién no necesita autorutas de la información, pero eso hay que
pagarlo cuando uno es un país pobre y, posiblemente pagarlo un poco más caro que
lo que pagan los países desarrollados.
Continúa...
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