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Año 6.1 - Edición Digital Nº 58

 

Alan García Pérez

 

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Carta de Alan García Pérez

 

Señor Director

Usando la objetividad que debe primar en el periodismo y del derecho de réplica al que la razón asiste, permítame responder algunos argumentos consignados tanto en el editorial como en la página 2 de la edición de hoy, pues creo que hay algunos errores de análisis en su interpretación.

Primero, un paro cívico no significa de ninguna manera identificarse con posturas ideológicas radicales. Es sólo una forma de expresar el enorme descontento del país y llegado el caso podría haber un paro promovido por los liberales o los sectores conservadores como ya ha ocurrido en muchos países.

Por consiguiente no hay que confundir el instrumento con el objetivo ideológico como se desprende de su análisis. El Apra respaldó el paro con su propia plataforma a favor de la austeridad estatal, la agricultura, la descentralización, el empleo y el fin de los enormes escándalos que su propio periódico denuncia diariamente.

En segundo lugar, es un error confundir un paro laboral y cívico con violencia, muerte y destrucción. Durante semanas su análisis lo llevó a anunciar que eran previsibles actos de destrucción por los partidos de izquierda y hasta una participación guerrillera internacional (FARC). Como usted ha visto, aunque no se ha informado, no se ha producido ni un herido, ni un incendio, ni una muerte y ese es un error de análisis que debería aceptarse, como en su caso lo acepta el propio Ministro de Economía al señalar que el Perú no ha perdido económicamente con el paro. Así no se comprende por qué se aprueba lo que fue la Marcha de los Cuatro suyos y se rechaza un paro pacífico de protesta contra un mal gobierno.

En tercer lugar, considerando que el 90% de la población desaprueba al gobierno y el 75% según las encuestas quiere un cambio radical, y hasta un adelanto de elecciones, habría que considerar entre los argumentos para comprender por qué no se paralizó el 100% del país, que la aprobación al paro no significa automáticamente la participación obligatoria en él. Muchos peruanos hubieran deseado participar y no lo hicieron para no perder su jornal, otros por haber caído en el embuste de que el paro es violencia, algunos por creer que así benefician a un partido. Pero pasado el paro, ese mismo 90% seguirá exigiendo cambios en el gobierno y su tendencia natural será comprender que, entre los medios de presión para ese cambio estuvo el paro y que quienes participaron en él cumplieron su deber.

En conclusión, después de ver, en el informe de la Defensoría del Pueblo, que más de la mitad del país paralizó sus labores, que departamentos enteros se detuvieron totalmente lo que ha sido ignorado por la desinformación centralista de la noticia, reitero que, aún cuando su propio diario y otros periódicos digan que el paro fue “a media caña”, que ese solo reconocimiento muestra que el Apra con su respaldo, cumplió con expresar la enorme impaciencia del pueblo peruano como lo demuestran además los insultos y el despecho de los grupos políticos que se pusieron de lado del gobierno toledista defendiéndolo en el momento en que era necesario tomar una decisión.

Finalmente, creo que la prensa ha cumplido, en estos años, una importante función haciendo gravísimas denuncias que tienen en la conciencia colectiva quizás más importancia que un paro nacional. De allí que los voceros del gobierno y el propio Dr. Toledo hayan acusado a algunos medios de prensa de terrorismo político y de destrucción de la gobernabilidad. Creo que ese es un derecho de la prensa y nadie podría acusarla de destruir la inversión y la imagen del Perú ante el exterior y tampoco de prestarse a estrategias extremistas o sectarias.

Pero por eso, los importantes analistas y periodistas deberían aceptar que los partidos también tenemos el derecho de denuncia y de la acción social organizada. Que un periódico haga graves denuncias sin que aumente el número de sus lectores y compradores no significa que esté desautorizado por los 27 millones de peruanos. De la misma manera que un partido respalda un paro que no llega al 100% no permite interpretar, salvo por error, que ha sido desautorizado por el país.
Estoy seguro, distinguido amigo, que esta opinión será publicada.

Muy atentamente,

Alan García

 
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